11 septiembre 2020

Queen - Innuendo (Parlophone, 1991/Virgin 2018)

 


Escena 1 y única. La habitación es grande: junto a la puerta de entrada, dos sillones y un sofá rojo, donde está tumbado Freddie Mercury (cantante) con la cabeza apoyada en el regazo de John Deacon (bajista); en medio de la habitación hay una mesa baja con dos vasos y una botella de vodka sin abrir; en el otro extremo, una pared acristalada y las mesas de producción, donde están sentados Roger Taylor (batería y teclados) y Brian May (guitarrista); tras la pared de cristal, otra sala grande de grabación, con un micrófono justo en el centro.

Brian: ¿Qué vamos a hacer? 

Roger: Pues lo que tenemos que hacer. Acabar el disco y dejarle morir en paz. Ya te dije que no hacía falta forzarle tanto, que lo podíamos hacer tú y yo. 

Brian: No podemos sustituir a Freddie

Roger: Joder, no nos va a quedar otra. Claro que podemos. Pero eres un cobarde y un blando. Y a John... Ni te digo, parece su novio. Teníamos que haber dejado nuestras voces como teníamos planeado.

Brian: Pero no está bien, él es el cantante, es nuestro amigo.

Roger: (suspira) Escucha, Brian. Le quiero tanto como tú. Pero esto es un negocio. La máquina no espera a nadie. Él debería estar en su casa con sus gatos y nosotros haciendo el disco. Viene un rato, hace unos coros, canta unas estrofas y adiós muy buenas.

Brian: Qué mierda, Roger, qué mierda. No fue buena idea grabar ahora.

Roger: Claro que sí, todos estábamos de acuerdo y él nos deja hacer. Ahí están mis voces y las tuyas y suena bien.

Brian: Va a ser el último disco juntos, por favor, déjale ser feliz lo poco que le queda.

Roger: ¿Y luego? ¿El año que viene? ¿Al otro? 

Brian: No sé.

Roger: ¿Cómo? Claro que sabes. Sabes que no podemos dejar escapar esto. Que no vamos a conseguir tanto dinero. Tú lo has intentado solo, yo también. Una mierda. Queen debe continuar.

Brian: (suspira) No creo que pueda.

Roger: Joder, afronta que se muere la persona, pero que el mito va a perdurar y de ese mito vamos a comer tú y yo.

Brian: ¿Y John?

Roger: ¿John? (mira a Freddie y John) Hará lo que quiera, pero no le voy a esperar. 

Brian se levanta, camina hasta el sofá donde están sus compañeros.

John: Está muy cansado, no creo que pueda seguir hoy.

Brian: ¿Quieres que cante la canción Roger? ¿La canto yo? Y si puedes luego haces la segunda voz. No pasa nada, Freddie, no tienes por qué hacerlo.

Freddie abre los ojos, mira a Brian, mira a lo lejos a Roger. Se sienta con esfuerzo y la ayuda de John. Gime suavemente.

John: Vete a casa. Haz caso a Brian. Ya está bien por hoy. Mañana lo intentamos otra vez.

Freddie: No sé si habrá un mañana, cielo. Mi mañana es dentro de cinco minutos.

Da la mano a Brian, se pone de pie. Todo queda en silencio unos segundos.

Freddie: Cuando yo me vaya, podéis hacer lo que queráis. Que cante Roger. O traéis a un cantante de esos de moda para hacer caja. O seguro que Bowie o Elton estarían encantados de hacerse una gira o un disco con vosotros.

Camina hacia la mesa del centro.

Freddie: Pero mientras esté vivo, yo soy el cantante de esta banda. Y soy el cantante de esta canción. Es mi epitafio, Brian. Cantaré hasta que me desangre.

Coge la botella de vodka, la abre, llena medio vaso y lo bebe de un trago. Llena otro. Con él en la mano se acerca hasta Roger.

Freddie: Sé que me quieres. Y también sé que te gustaría que yo no estuviera aquí. Pon en marcha ese micrófono. El futuro será lo que tú quieras. Pero, cariño, el presente lo decido yo.

Camina hacia la puerta de la sala de grabación, abre con dificultad y cierra casi cayéndose. John y Brian están junto a Roger. Freddie agarra el micrófono, bebe el segundo vaso de un trago largo.

Freddie: Pincha esa última canción. Voy a cantarla con todas mis fuerzas.

Esa canción se tituló The show must go on y cerraba el último disco de Queen con Freddie Mercury vivo, el último que grabaron juntos: Innuendo. La canción se publicó como tercer single con una letra de despedida, compuesta, principalmente, por Brian. Roger y John aportaron la secuencia de acordes mientras el propio Brian y Freddie construían la melodía y la letra: "I'll soon be turning, round the corner now/outside the dawn is breaking/but inside in the dark I'm aching to be free/The show must go on". 

El álbum se publicó el 4 de febrero de 1991. Alcanzó el número uno en el Reino Unido (llegó a ser disco de platino), Italia, Alemania, Holanda, Suiza y Portugal. En Estados Unidos alcanzó el disco de oro. Lo grabaron a caballo entre Londres y Suiza, donde Freddie vivía. Contiene, a mi entender, algunas de las mejores canciones de la banda, y es uno de los discos que más escucho. Se nota esa pulsión por terminar el trabajo, por dejar terminadas la mayor cantidad posible de canciones, por recoger el último esfuerzo de Mercury. Parece mentira, al escucharle en Innuendo, en These are the days of our life, en The show must go on, en Headlong que estuviera tan enfermo y tan débil. La delicadeza de I'm going slightly mad, la rudeza de The hitman (muy grande Brian) ¿Quién le dedica una canción a su gata Delilah en el final de su vida? Un disco de contrastes con muchos aciertos que se grabó a medida que se componía.


El vinilo que comparto es una remasterización de 2009 editada en doble vinilo de 180 gramos dos años después y reeditado, de nuevo, por Virgin Records con todo lujo de detalles. La banda presume de haber realizado el proceso de masterización con la tecnología más respetuosa con el original. En cualquier caso, suena muy bien y los acabados son espectaculares. Este disco, por cierto, forma parte de la colección que está a punto de editarse recogiendo la discografía de Queen en vinilo. Por si os interesa, puede uno suscribirse en este enlace.

Pasad buen fin de semana. Abrazos a mansalva.






















9 comentarios:

  1. Pedazo de disco. Emocionante. Un buen colofón para su carrera. Aún les quedó material para exprimir al cadáver en un Made in heaven tras el que Deacon también dejó a la banda y Queen dejaron de existir. Los experimentos posteriores de May y Taylor serán lo que sea, pero no Queen. Saludetes.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hay que reconocerles el valor de intentarlo, pero creo que lo podían haber hecho de otro modo. Es muy difícil seguir una banda sin un líder carismático, más cuando en Queen los cuatro miembros habían permanecido juntos del principio al final. Pero si Thin Lizzy pudo volver sin Lynnot, ¿iban a ser ellos menos? A mí no me gusta musicalmente lo que han hecho después, pero es su música y es su legado. Un abrazo.

      Eliminar
  2. Mientras leía se me ponían los pelos de punta imaginando la escena. "Innuendo" es una de mis canciones favoritas de Queen, adoro esa guitarra española que hace de puente al final. Es un disco maravilloso. Y cómo se echa de menos a Freddie, era único.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Era único, desde luego, en lo bueno y lo malo. Su muerte prematura nos dejó sin, quizá, muchas canciones excelentes. Hay muchas historias sobre los últimos días de Freddie y sobre la grabación, y yo quería crear una escena que pudo ser tal como la cuento o que quizá no ocurrió nunca. Quién sabe. Un abrazo.

      Eliminar
  3. Le tengo muchas ganas a este disco, pocas bandas pueden presumir de acabar su trayectoria de esta manera, en lo más alto. Un puntazo la conversación entre los cuatro miembros de Queen, coincido con el King en que lo de ahora no es Queen. Abrazoss

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo mismo que al King te contesto aquí (copy paste). Quizá si Mercury no hubiera estado muriéndose no se habría parido un disco tan intenso. Roger y Brian reconocen que esos meses se unieron como en "los viejos tiempos" y que sin la enfermedad de Mercury quizá habrían dejado de grabar juntos. Nunca lo sabremos por motivos obvios. De todos modos, como último disco es una pasada. Un abrazo.

      Eliminar
  4. Vaya escena que y has currado. Muy grande.
    El disco, mi favorito de Queen. Quizás por lo que significaba. Yo tengo el CD, que también traía un desplegable como el de la foto.

    ResponderEliminar