Ir al contenido principal

Rosendo – Deja que les diga que no (DRO, 1991)

 


No podía pasar el día de hoy, 15 de mayo, San Isidro, patrón de la ciudad de Madrid, sin traer un disco de algún artista de "El Foro". Y quién mejor que este madrileño de barrio, el de Carabanchel, para más señas, monumento inmaterial del rock en español y artista querido por varias generaciones de peludos (y no tan peludos). 

Y lo hago con su quinto disco en estudio, editado en 1991, el que, en cierto modo, significó un giro en su carrera: no tanto en lo musical, que nunca ha sido de grandes experimentos, si no más bien en lo organizativo, en el acompañamiento. Cambio de compañía discográfica, cambio de músicos y de productor. 

Cuando este disco vio la luz, Rosendo llevaba casi veinte años subido a los escenarios, desde aquellas primeras luces con una banda de versiones llamada Fresa. Siguieron sus primeros pinitos con Jose Carlos Molina en los iniciáticos Ñu para acabar pasando a lo más gordo de la Historia de la música popular de nuestro país con Leño. Tras seis años y pico comandando este trío, se lanzó a grabar en solitario. Loco por incordiar (1985) significó un gran éxito en su carrera, el mayor hasta entonces. Continuaron Fuera de lugar (1986), A las lombrices (1987) y Jugar al guá (1988). Con el cambio de década, su compañía, Twins, es absorbida por DRO (filial de Warner Music) con quien publica este que hoy traigo, Deja que les diga que no.

El cambio puso a los mandos de la producción a Emilio Muñoz, con quien desarrolló una fructífera y larga colaboración. No era Rosendo de mucho mover los huevos cuando estaban bien colocados. Hay un "nuevo" enfoque en el acabado: la música se limpia un poco, como si hubieran abierto las ventanas para que desapareciera el humo del local, aunque, en el fondo, sigue el olor a tabaco. Todo queda muy aseado, amable incluso, con mayor protagonismo melódico e, incluso, teclados en primer plano. Le acompañaron Miguel Jiménez a la batería, Rafa J Vegas al bajo y Gustavo di Nobile a los teclados.

Arranca Deja que les diga que no! Casi podríamos considerarlo un medio tiempo roquero con buen gusto melódico, buena letra y buen solo. Una rosendada de manual. Expone como "un vicio de otro tiempo" el quejarse, el ponerse de frente para que "no me agarre otro invierno alquilando el infierno" y "¡deja que les diga que no!". Puede que… tiene unos teclados curiosos que dan un toque particular al tema y un solo melódico largo (para el músico que es). La mezcla de guitarra eléctrica, acústica y sinte queda algo viejuno hoy en día, pero el tema no: conformarse con tragar lo que toca "pierdo la dimensión de mi acobarde" porque "puede que se pudra la ilusión". Ojo al trabajo de Rafa Vegas. Magnífico final. En Salud y buenos alimentos tenemos un rocanrol clásico del maestro, de los de mover el culo en el guateque, si me apuras. En cambio, Unos golpes de cincel trae la esencia rock and metal de los primeros ochenta, actualizado, con un solo con wah-wah y una estructura sencilla. Divertido tema sobre las apariencias y lo que de él se decía en los medios de comunicación: "te vienes o te quedas, yo me voy/nunca sabrás quién soy/ya no estoy donde tú crees, anormal". Mala vida, de mis favoritas del disco, con un poso blusero brutal que arrastra la canción por el fango. Fantástica introducción y mejor desarrollo. Aviso: "cuando llega la noche/no lo puedo remediar/se me agarra el derroche/y lo empiezo a pasar mal"; si cruzas el puente, ya no más solución que la mala vida.

Uno de los himnos fiesteros de Rosendo abre la cara B. Borrachuzos puedes tomártela como un homenaje o como una ironía de la vida del barrio. Rafa Vegas se sale en este tema y la letra, divertida, resuena con facilidad una vez terminada la canción. Los borrachuzos del barrio son los colegas con los que quedas a divertirte (homenaje: "se pierde ingenuidad, se gana solidez") o la rueda constante del que vive en los bares (ironía: "se quema el tiempo y no hay para más"). Pagando residencia se vuelve seria, nace en la rabia de tener que pagar el peaje de vivir bajo el yugo o la imposición de otros, “mordiendo la paciencia, sirviéndole a la causa de testigo”. Las baterías tienen un toque menos orgánico y hay un tempo curioso. Se arrima a eso que llamamos sonido “rollinestones” en Bacilo, vacila! Toque divertido en tempo y melodía para criticar a la clase política "puede ser un bacilo que camele con la vecindad/igual es un capricho que te monta alguna enfermedad/o solo se entretiene mientras viene y luego se va". Cuidado: frena tu curiosidad y aléjate, que este bacilo te envenena y se inventa más de la mitad. En Tierra de nadie agarran el protagonismo los acompañantes, dando lustre y poso a este medio tiempo largo y sentido. "Como quisiera no haber estado aquí/cuando se confirme el final". Precioso el solo. No podía faltar la canción antimilitar o, con más exactitud, anti-okupación yanqui. Años en los que el ejército y las empresas de Estados Unidos se metían y salían a su aire (vaya, parece que aún fue ayer). Go home! "como maneja dinerito le dejo pernoctar" y luego "me lo encuentro en el salón con el mando a distancia". Si les dejas entrar, se okupan del lugar y luego quién les echa. Triste que sea tan actual.


A Rosendo podías encontrarle en algunos bares del barrio, Carabanchel, Oporto, por ahí, tomando un botellín. No le importaba charlar un rato con cualquiera si estaba de buen humor; todos tenemos los días malos. Ha vivido como ha escrito su música: sencillo y desde la realidad de calle, pegado el ojo y el oído a las idas y venidas de estos cuarenta y pico años de carrera en solitario. No tiene ningún disco malo, tampoco muchas obras maestras, pero en todas sus entregas disfrutarás de ese rock con poso blusero y su lírica tan personal.
La edición que comparto hoy se imprimió en Indugraf (Alcorcón, Madrid) y tiene una separata con las letras y un fotón del jefe con una guitarra acústica. En la contraportada, sencilla, una foto pequeña de los cuatro músicos. Las fotos, por cierto, por D.J. Casas. Del diseño general se responsabiliza el propio Rosendo (junto al departamento gráfico de Dro-Gasa). La foto de portada está sacada del archivo personal seguro.

Disfruta del fin de semana con buen rocanrol.










Comentarios

  1. Pues vaya por delante que no soy un fan acérrimo de este tipo, pero que ha sido una buena idea hacer coincidir la entrada con la festividad de la villa. Rockero de pro y con esa pátina de autenticidad que siempre le ha cubierto, conozco sus temas más populares y escuchar sus canciones siempre resulta tan entretenido como disfrutable. Sin embargo, el estilo general de esta producción no ha resultado tan atractivo como otros trabajos. Estoy totalmente de acuerdo con tu Todo queda muy aseado, amable incluso, con mayor protagonismo melódico e, incluso, teclados en primer plano, por lo que creo que es de lo menos rosendiano que he escuchado de la obra del de Carabanchel. Con todo, si faltaba en el blog, bienvenido sea. Un abrazo y a disfrutar de la fiesta. KING

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Rosendo buscó ganarse las habichuelas en los noventa con un sonido más limpio y amable. Con el cambio de siglo volvió al trío y sacó algunas magníficas colecciones de temas que pasaron con más pena que gloria. Quizá su estilo está amortizado con los éxitos. En cualquier caso, siempre hay una intención en cada ocasión 😉 Un abrazo

      Eliminar
  2. Pues no conocía el disco, canciones sueltas si, imagino que de escucharlas en garitos varios en mis locas noches 90's, esa "Borrachuzos" es impagable. Me gustan mucho los tres primeros discos de Rosendo, "A las Lombrices" posiblemente sea mi favorito, pero cuando sacó "Jugar al Gua" ya dejó de interesarme, me pareció un disco que no aportaba, y ahí se acabó mi idilio con el madrileño. Tengo que decir que el 91 fue un año de mucha música nueva y ni siquiera recuerdo el lanzamiento de este disco. Me lo he pasado bien escuchándolo, saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sin tener ninguno malo, muchos de los discos de aquellos años de Rosendo son entretenidos, con uno o dos temas sobresalientes. Luego, va en gustos, claro, por el sonido, las letras o como te pille el cuerpo. Saludo de vuelta.

      Eliminar

Publicar un comentario

Otros crímenes...

a-ha – “Hunting High And Low” (Warner Bros Records, 1985)

Hay dos canciones cuyas diez primeras notas de sintetizador tienen un sabor inequívoco y 'auténtico' a años 80. Una es “ Just Can’t Get Enough ” de Depeche Mode (‘p a-pa-pa-pa-pa-pa-pam ’…) y la otra es “ Take On Me ” de a-ha (‘ ta-na-na-na-nanana ’…), el grupo protagonista de este #FFVinilo, titulado “ Hunting High And Low ”, donde venía incluida.   Me hace ilusión traerlo, además, porque es un disco especial para mí. Fue el primero que me regalaron, corría el año 1988 y en mi clase del colegio se hizo el típico “amigo invisible” al final del curso, como despedida, pues al año siguiente empezábamos el instituto y nos separábamos después de muchos años juntos en la educación general básica. En aquel momento yo era fan acérrima de estos noruegos, como solo puede serlo una adolescente en plena edad del pavo. Y mi “amiga invisible” me regaló este disco, cosa que yo le agradecí eternamente porque, como digo, era seguidora incondicional del grupo, y también porque, como ya he ...

Stevie Wonder - In square circle (1985, Tamla Records)

    Voy a compartir con vosotros uno de los LPs de mi colección con una portada más vistosa o curiosa. No es que sea, musicalmente hablando, uno de mis favoritos. Pero bueno, esa portada en 3D y el libreto en plan CD pero a tamaño de vinilo, son fantásticos. A sus 35 años, en 1985, Stevie Wonder publicó este disco. Todos conocéis más o menos su historia: éxitos en los años 60 siendo un niño prodigio. Lo rompió en los 70 editando varios clásicos. Y a principio de los 80 tuvo su época dorada en ventas: “ I just called to say I love you ” de la película La mujer de rojo fue todo un éxito, como su colaboración en el “ We are the world ”. Con este disco ganó en los Grammys del 86 la categoría de Best Male R&B Vocal Performance vendiendo más de 4 millones de copias a nivel mundial, la mitad de ellas en USA. En este disco, Mr. Wonder , reservó la cara A para las canciones de amor y la cara B para las que tenían un contenido más político o social.   “ Part-time lo...

Warlock - Burning the witches (Mausoleum records – 1984)

Amigos del vinilo, metidos ya en plena canícula –cómo me gusta utilizar palabras raras y eso que soy de ciencias– voy a dedicar mi entrada de hoy al debut del grupo de Doro Pesch . Porque sí, aunque evidentemente Warlock nació como banda y la la diminuta vocalista de Düsseldorf era principalmente su frontwoman , lo cierto es que su carisma y su fuerza –además de su continuidad en el tiempo al frente del proyecto– la acabaron convirtiendo su parte más visible e identificable. De hecho, Doro ha construido su carrera con esos cimientos y el recuerdo de sus compañeros se ha ido difuminando entre la bruma del tiempo. Total, que tras pasar por numerosas bandas underground , el batería Michael Eurich , el bajista Frank Rittel , los guitarristas Peter Szigeti y Rudy Graf y la pequeña Dorothee –que por entonces contaba 18 años– fundan oficialmente Warlock y consiguen su primer contrato con el sello Mausoleum , que pone en las tiendas este sem...

Carlos Santana - "Europa" (CBS, 1976)

Es imposible no identificar esta canción con solo escuchar las cinco primeras notas. A pesar de ser instrumental es tan conocida que cualquiera con un mínimo de cultura musical podría “ cantar ” y reconocer las notas iniciales ( tan-tan-na-na-na-nanananá-tanananá…. ). Y cualquiera con un mínimo de sensibilidad también notará cómo se le eriza el vello. Es una melodía que llega al alma, triste y melancólica, una guitarra que habla y llora, que nos cuenta una historia y, sin necesidad de palabras, solo con las notas de la guitarra es fácil de entender. Pero veamos qué hay detrás de ella. Vamos a desnudarla y a comprenderla.

Dare - Out of the silence (A&M, 1988)

  Darren Wharton era un mocoso cuando tocó los teclados en el Chinatown de Thin Lizzy, allá por 1980. Acababa de cumplir 18 años. Se mantuvo en la banda los dos siguientes álbumes, Renegade (1981) y Thunder & Lighting (1983) curtiéndose en los escenarios con Scott Gorham, John Sykes, Brian Downey, Snowy White y, por supuesto, Phil Lynott, en cuyo álbum en solitario de 1982 también tocó. Años después del final de Thin Lizzy formó su propia banda, a la que llamó Dare por consejo de Lemmy Kilmister; en algún lugar de Alemania, en medio de la última gira de "los Lizzy" le sugirió el nombre. El grupo sufrió numerosos cambios hasta llegar a este debut de 1988.  La voz de Darren Wharton y la guitarra de Vinny Burns comandan este álbum sin relleno que juega entre los sonidos AOR de la época, el hard rock melódico y cierto aroma celta en algunos pasajes, con protagonismo absoluto de sintes y teclas en la mezcla final. Junto a ellos, Brian Cox a los teclados (labor que compa...

The Replacements - Let it be (1984, Twin/Tone Records)

..."Let it be" es un disco más versátil que las dos referencias precedentes, más amplio y expansivo sónicamente... Por Jorge García . En 1984  The Replacements  lanzan  "Let it be" , su tercer disco y como ha demostrado el paso del tiempo, el más popular que publicase nunca la banda de Minnesota. Con "Let it be" el grupo afronta nuevos retos sónicos y estilísticos, encaminan sus pasos hacia un sonido menos rugoso y pesado, buscan más matices y pierden en fiereza, o tal vez lo que hacen es encauzarla dentro de unos parámetros más amplios . Con todo ello, "Let it be" es un disco más versátil que las dos referencias precedentes, más amplio y expansivo sónicamente y con una importante progresión en lo referente a los textos, que se muestran más afilados y trascendentes. Cierto que pierde en fiereza y aceleración, pero aquí descubrimos una capacidad milagrosa para la composición de melodías por parte de  Paul Westerberg , que también parece encontrar...