viernes, 27 de febrero de 2015

Gene Clark - "White Light" (1971)

A veces pienso que soy un tipo con suerte, me explico, siento que es una suerte que a pesar de tener unos cuantos años y lucir mas de una cicatriz de esas que no se curan con mercromina sino con tiempo y sudando la camiseta del corazón, siga manteniendo la capacidad de ilusionarme por las mismas cosas que ya me ilusionaba cuando de adolescente eran nuevas y por ello perfectamente asumible la emoción.

Fijense que cosa mas bonita
Esta semana he recibido una llamada que llevaba tiempo esperando, la legendaria Power Records, tienda de discos bilbaína de toda la vida, me llamaba notificandome que había llegado el vinilo que les había reservado hace unas semanas...¡Por fin!.
Baje a la tienda ilusionado como cuando con trece años me acercaba a la ya hace tiempo desaparecida Long-Play a por el último cassette de The Police o de Miguel Ríos, la verdad es que sentía la misma ilusión, nada había cambiado, creo que es motivo suficiente para considerarme un tipo con suerte.
El vinilo en cuestión es: "White Light", segundo Lp del ex-cantante y compositor de The Byrds: Gene Clark y cuarto si contamos los dos facturados inmediatamente antes a este junto a Doug Dillard.


Los que me conocen saben de mi admiración por Gene Clark, admiración y además apego personal, por lo que sea me cae bien, y siempre me he sentido atraído por su personalidad, él encarna como muy pocos en el mundillo del rock al perdedor injusto, al hombre al que la suerte le es esquiva, el destino se burla de él y los gozos se le vuelven esquivos e incluso enemigos declarados.
No importaba la elegancia de su fraseo ni la belleza de su voz, no llegaba a deleitar a casi nadie, tampoco parecía contar para el gran público la belleza de los trazos melódicos de sus composiciones, la humanidad intrínseca a sus textos o la nostalgia que empapaba sus construcciones acústicas, los discos se acumulaban en la montaña de los fracasos como si de casettes de gasolinera se tratasen, las canciones pasaban fugaces por emisoras de radio y se perdían entre los pliegues del tiempo.
Parecía que solo unos pocos entendían la grandeza de sus álbunes, las soberbias composiciones que atesoraban aquellos discos que pasaban desapercibidos para casi todos, aquellos discos, muchos a día de hoy considerados obras maestras de crepuscular belleza y artesano moldeado melódico, aquellos discos decía, poco a poco han sido retirados del montón de olvidados en el que se encontraban y empiezan a ser considerados como lo que son, auténticas joyas que deben tener un lugar en la historia mucho mas elevado artísticamente.


Por supuesto "White Light" no es una excepción, producido por Jesse Davis atendiendo únicamente a la impresionante belleza de las partituras, su trabajo en los controles es el de dejar que estas se desarrollen, balanceandose sobre acústicas, la bella y nostálgica voz de Clark y fugaces armónicas, el resto quedaba en manos de la magia que impregnaba de melancolía un trabajo sublime y portentoso.
Todos y cada uno de los temas son perfectos, y comienzan con la inicial: "The Virgin", tema de aroma country que hace volar la voz de Clark sobre la pradera y que posee una letanía de melancolía que ya no se separa de los surcos del vinilo en todo este viaje llamado: "White Light".
"With tomorrow" es una canción de puro songwriter, acústicas enredando sus quejidos y la voz doliente del artista creando un estado de sosiego impactante,



Mas animado el corte que da titulo al disco, con un toque festivo y luminoso, digerible y fluido con el ritmo inofensivo de las escobillas sobre los parches y la armónica alegre, estupenda canción.
Lenta, desarrollándose sobre un órgano y las omnipresentes acústicas: "Because of You" es otro tema derrochador de tristeza y hermosura que precede a la mas eléctrica y dulce melosidad de la grandiosa: "One In A Hundred", tan impregnada de crepúsculo, de melodía imposible, de elevación emocional en la voz oscura de Gene, tan bella, como un atardecer de primavera...POM.




Y la cara B empieza con la que Dylan reconoció que le hubiese gustado componer...no me extraña, "For a Spanish Guitar" es una de las mas deliciosas composiciones que jamas haya escuchado este escriba, una conjunción de guitarras, armónica y voz que flotan sobre un mar de nostálgicas lágrimas y melancólicas olas mecidas por una melodía tan bella que no parece real, si que sabe al viejo Bob lo que dice si...



Un country áspero y soleado que precede a los sonidos y evocaciones que brillaron un año después con el "Harvest" de Young, se trata de: "Where My Love Lies Asleep".
Y unas guitarras y un hammond que parecen importados de otro disco nos saludan y acompañan en la aventura de: "Tears of Rage", el sublime tema de The Band al que Clark adorna con su voz y su acariciadoras maneras sin que pierda la original esencia dada por los canadienses un par de años antes, grandiosa versión.



"1975" da el portazo al disco, se trata de otro tema country-folk de inquietas guitarras eléctricas y abierta vocalidad, otra piedra preciosa mimosamente tallada a golpe de emoción.
Decía que soy un tipo con suerte por seguir manteniendo la ilusión que de adolescente me hizo engancharme a la música, si, es cierto que tengo esa suerte, me tengo que alegrar de mi fortuna, aunque el haber conocido discos como este me han ayudado a mantener la ilusión y la alegría...y que no falte.

1 comentario:

  1. Me agrada conocer éste tipo de bandas de los ´70s que tenían como principal característica el feeling de la guitarra acústica y eléctrica. Anotado el nombre del artista para darme una lección de historia musical.
    Gran entrada.
    Saludos.

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