Ir al contenido principal

AQUELARRE - "Aquelarre" (Trova Records 1972)

 La primera canción que escuché de este cuarteto porteño fue "Aventura del Árbol" de la que me llamaron  significativamente varias cosas la atención. En realidad diré que los cuatro instrumentos bien cada uno por su lado o en determinados momentos al unísono; ahora la batería y el bajo de Rodolfo García y Emilio del Guercio; ahora el teclado (clavicordio o Hammond) flotante y Blues de Hugo Gonzalez Neira; y siempre la guitarra vertiginosa, multifacética de Héctor Starc. 

La "Aventura del Árbol" son casi nueve minutos de felicidad e incredulidad "Hard-Prog-Blusera" donde se dan factores que hacen único su sonido, la de untar dos quesos diferentes en el mismo pan, los YES del "The Yes Album" con las armonías vocales de Crosby, Still & Nash o los Buffalo Springfield, y encima cerrar el tema con un guiño total al "Your Is No Disgrace" del portentoso tercer disco de los Yes. 

Pero la partida de cartas ya había empezado dos canciones atrás, "Canto, Desde el Fondo de Las Ruinas" no podía ser mejor presentación del disco con un bajo a lo Chris Squire (Yes otra vez) y esas Guerras Púnicas entre el teclado de Hugo y la guitarra de Starc. "Yo Seré el Animal, Vos Serás mi Dueño" nos muestra a un cuarteto sofisticado entre el Folk acústico y los últimos Beatles, sin soltarse del todo el sonido Almendra, banda que dio a estos Aquelarre la mitad de su corazón, la base rítmica concretamente.

Hay más Hard Rock Blues en este Lp, "Jugador, Campo Para Luchar" en la que el teclado de Hugo adopta un toque Psych mientras las guitarras de Starc se desbocan de manera controlada. Hugo Gónzalez Neira aparte del teclado se hace cargo de la primera voz en otra canción de ambientes sicodélicos ("Cantemos al Sol"), en la que se atisban ecos de los Alman Brothers en la lección magistral de Héctor Starc a las seis cuerdas. 

El final con "Movimiento" no podía ser más espectacular, nuevamente las guitarras y el teclado viven enzarzados en una encarnizada lucha Hard-Blues rockera de la que la base rítmica acaba participando, y sonando nuevamente (y ya van tres veces por lo menos) a los Yes pre Rick Wakeman, si, los de Tony Kaye, aunque los textos elaborados aquí por Aquelarre aún siendo en muchos momentos surrealistas poco tienen que ver con las letras cósmicas y filosóficas de John Anderson. 

El disco fue grabado en los Ion Estudios de Buenos Aíres entre Marzo y Abril de 1972 y fue publicado antes del Verano de aquel año por "Trova", sello argentino fundado por Alfredo Radoszynski.

 Aquelarre todavía publicarían tres excelentes discos más entre ese año y 1975 en el que cerrarían el quiosco con el fantástico "Siesta". 





Comentarios

  1. Antes de nada, confesar que no había oído hablar de esta banda en mi vida. La calidad que desprende es incontestable pero, aunque la psicodelia y el prog entran dentro de mis gustos, lo cierto es que me llaman la atención mucho más en su vertiente más hard o proto-metal que en la experimental o excesivamente pausada. Quizás por ello me han encantado “Movimiento” o sobre todo “Jugador, campo para luchar” y el resto se me ha hecho un poco bola, salvo momentos puntuales. Aún así, excelente aporte. Saludos. KING

    ResponderEliminar
  2. Al igual que King, ni papa de la banda. Escuchado el álbum no es mi estilo, aún así un par de temas tienen su mérito. Lo bueno de este barrio, es la variedad de sonidos y estilos que aparecen, un placer leerte. Saludos. P

    ResponderEliminar
  3. Muchas gracias a los dos por vuestros comentarios. Hay un montón de bandas argentinas que merecen la pena en la década de los 70, Piel del Pueblo, Vox Dei, El Reloj; también de otros países (Perú, Uruguay...)

    ResponderEliminar
  4. Me parece una entrada genial para conocer un grupo nuevo y ser conscientes de que se hacía buena música en muchos países. En general me ha gustado (más que los Yes por cierto) y se merecen más escuchas, sobre todo la segunda cara. Un saludo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Otros crímenes...

Queens of the Stone Age - Songs for the deaf (Interscope Records, 2002)

  Como no tengo en vinilo el Toxicity de System of a down , termino hoy mis entradas sobre discos que me volaron la cabeza al inicio del siglo (tras Audioslave , LinkinPark y Muse ) con unos de los mejores discos de rock del nuevo siglo, este Songs for the deaf de los Queens of Stone Age . Bueno, si eres de clasificar a tope, el estilo es el llamado stoner rock (lo que en el fondo era traer Black Sabbath , con sus riffs pesados y lentos, atmósferas psicodélicas, hard rock y blues, a los años 90, con mucha distorsión y fuzz en las guitarras). Entonces, ya no hablamos de uno de los mejores discos sino el mejor disco de stoner rock del silgo XXI. El líder de los Queens es Josh Homme (también fundó posteriormente los Eagles of Death Metal con su amigo Jesse Hughes ), que salió de una de las bandas pioneras del stoner rock, los Kyuss . El resto de los músicos ha ido variando a lo largo de los años, con colaboraciones de artistas como Dave Grohl , Elton John , Tr...

Beck, Bogert & Appice - Beck, Bogert & Appice (Epic, 1973)

Hoy por fin es el día en el que dedico una entrada a uno de mis guitarristas favoritos. Mi admirado Jeff Beck. No voy a repetir eso que siempre de dice de él: que es un guitarrista infravalorado, que no esta a la altura, en cuanto a reconocimiento y popularidad, de otros compañeros de generación como Jimmy Page, Jimi Hendrix o Eric Clapton. Ni siquiera que debería aparecer siempre en esos primeros puestos de las listas de los mejores guitarristas eléctricos de la historia. Aunque lo pienso. Porque eso de ser “el mejor” es siempre subjetivo. Hay muchos y muy buenos guitarristas, pero hay un criterio que no falla si uno quiere establecer esa famosa lista de los mejores guitarristas. Si uno pregunta a los propios guitarristas quién es aquél que más les ha influido, o al que más admiran, hay un nombre que se repite: “Jeff Beck”. Algo debe de haber hecho bien para que la mayoría de los guitarristas de rock a partir de los años 70 le nombren como una de sus grandes influencias. Aquí tenéis...

Reaction - Reaction ( Polydor, 1972)

  Hamburgo es una ciudad en la que el Rock & Roll se expandió desde sus muelles hasta las fábricas, garitos y salas de baile desde comienzos de los años 60. Hasta nuestros queridos " Salvajes " pasaron un periplo por la ciudad de Jutlandia.  En los años 70 los muelles que daban al rio Elba seguían rezumando Rock, aunque ese Rock había evolucionado una barbaridad desde que arribasen los Beatles o nuestros Salvajes barceloneses con Xavier Alegret en cabeza.  Para cuando REACTION  cometieron su único delito sónico ("Polydor" 1972) el " Kraut-Rock"  mandaba en todas las regiones bávaras, lo que por otra parte no parecía importar en absoluto a nuestros protas de hoy, un trío que como buen trío estaba bastante más interesado en Cream o en el grupo de un tal James Marshall Hendrix. Todo empezó en el momento en el que el bajista Luigi de Luca se busca un compinche para cerrar la sección rítmica de su grupo asociándose con el batería Holger Tempel . Solo fal...

Agnetha Fältskog – Eyes of a woman (Polydor, 1985)

Hoy voy a rivalizar a blandenguer con Dani ... y eso sin que haya fallecido la artista de la que os voy a hablar, ojo. Parte de la banda sonora de mi infancia estuvo marcada por ABBA –mi madre era muy fan– y lo cierto es que actualmente respeto mucho a ese grupo y opino que un buen número de sus canciones son temarrales y composiciones imprescindibles de la música de todos los tiempos. Pero os soy sincero. En aquellos años no sentía por ellos el mismo reconocimiento que ahora y si algo llamaba mi atención de los suecos era la voz excepcional, los cabellos dorados y esas piernas embutidas en pantalones y mallas ajustadas de la diosa nórdica Agneta Fältskog .    Esa nostalgia fue en gran parte la que a principios de año me obligó a sacar de la cubeta de una tienda este disco y –previo pago, claro– llevármelo a casa. Pero es que además, el álbum es una muestra de tonadas alegres caracte...

Johnny Winter And - Live (CBS, 1971)

El genial guitarrista de largo cabello blanco comenzaba en esto de la música con la publicación de cuatro álbumes en apenas dos años, básicos para cualquier amante del blues rock. Este quinto que hoy traigo se grabó en directo a finales de 1970 y se publicó en la primavera del año siguiente. Winter se había asociado meses antes con los miembros de The McCoys : el fabuloso Rick Derringer  a la guitarra y voz, el bajista Randy Jo Hobbs y el batería Randy Zehringer . Juntos formaron una banda que recibió el nombre (poco original) de Johnny Winter And. Editaron un álbum en estudio homónimo (que no puedes dejar de escuchar) y se fueron de gira. Bobby Caldwell sustituyó a Zehringer en la batería. La magia que Derringer y Winter destilan en sus efervescentes interpretaciones de clásicos del blues y el rock se recoge con acierto en las dos caras del vinilo. Una explosión de riffs, solos y juegos armónicos que maravillan de principio a fin. Incluyen una única composición ...

Bon Jovi - Slippery when wet (Mercury Records, 1986)

    Recuerdo de cuando ayudaba a mi padre en el bar que los alcohólicos de pedigrí, aquellos que terminaban con cirrosis como poco (hostia, Lito, con lo bien que lo pasábamos hablando de música por qué no te retiraste a tiempo), bebían ginebra. Ya fuese con tónica, coca-cola o incluso a palo seco. Esa ginebra Larios o Gordons que en muchas zonas del país se usaba para limpiar las barras metálicas que se estilaban en los bares de aquellos tiempos. Me acuerdo que amigos del País Vasco que trabajaron de camareros en garitos de por allí identificaban a los “castellanos” por su preferencia por esas marcas. En fin, que me desvío, vuelvo a la ginebra. La ginebra es áspera pero es que, además, la juntas con la amarga tónica y se convierte en un menjunje tosco y duro (por eso la moda de meterle botánicos, frutas y mierdas varias para disimular y hacerlo mínimamente apetecible). Como con la cerveza, al final hasta te acostumbras y algunos disfrutan del cóctel. Pero para adentrarte en ...