viernes, 29 de mayo de 2015

John Hiatt - "Bring the Family" (1987)

"Bring the Family" es un disco tan grande que cuando lo escuchas por primera vez sabes que siempre te va a acompañar, nunca va ser una necesidad como otros, "Bring the Family" va a ser una elección que siempre va a estar presente, venciendo a muchos trabajos que ya no son tan necesarios, éste siempre va a ser una feliz decisión.
Son los mejores LPs, los que siempre están ahí, los que nunca cansan porque no son explotados, no han nacido para ese fin, menos inmediatos que otros discos, menos urgentes, pero con un sentido de eternidad que muy pocos álbumes poseen.
Es por eso que cada vez que me asomo a "Bring the Family" la escucha tiene algo de primera vez, como si algún momento se me había escapado hasta entonces, no entendiendo como tan exquisito detalle ha pasado desapercibido después de tantos años, después de tantos estremecimientos.
Los años van poniendo en un lugar cercano al que realmente merece a John Hiatt, digo cercano porque me temo que nunca le será impuesta la corona que realmente haga justicia a su realeza en el mundo de la música...¿Saben qué?...mejor.
Con este trabajo empieza todo y acaba mucho, empieza a ser reconocido su talento y termina un tortuoso pasado personal de triste poso que con estos temas parece catarsizar.


Así que como todos los discos especiales y mágicos, este fue construido en condiciones singulares, tan solo en cuatro días, gracias a la fe que en este grupo de canciones depositó el productor John Chelew, quien puso a disposición de las mismas y del autor de ellas un grupo de músicos de excepción compuesto por Nick Lowe al bajo, Ray Cooder a las guitarras y Jim Keltner a la batería.
El resultado es un delicioso muestreo de rock, folk, blues y mucho soul de intuitiva esencia, que cuenta con la voz excepcional de John Hiatt y la confluencia exacta de astros, actitudes, pesares y musas para crear una maravilla que nunca dejas de descubrir...y en tan solo cuatro días.
Por supuesto todos los temas se elevan al notable alto o sobresaliente, empezando por: "Memphis in the Meantime", tema de esencia rockera con salpicaduras blues y aire pionero.
"Alone in the Dark" es un tema de oscuridad y blues de doloroso pero sanador efecto en Hiatt y delicioso pase por oídos, entre el rock y el soul, con los consiguientes efectos blueseros se mueve la excelente: "Thing Called Love" que hiciese mas popular posteriormente Bonnie Raitt.



Absolutamente bonita y perfecta es "Lipstick Sunset", balada de sensaciones country, y que es imposible no emocionarse ante su belleza, cosa que evidentemente también ocurre con "Have a Little Faith in Me", uno de los temas soul mas definitivos que existen, perfecto de linea y celestial en interpretación, se trata de una de esas canciones que marcan una carrera para bien, y que además he tenido la suerte de escuchar cantar en vivo al maestro en uno de los momentos mas emocionantes que he presenciado en mi vida.



Con un pelotazo marca de la casa llamado: "Thank You Girl" da comienzo la cara B para que nada falte en esta obra única, mención especial merecen las guitarras delirantes de Cooder.
Vuelve el Hiatt melódico y dolido en la maravillosa balada acústica rellena de soul titulada: "Tip My Tongue" que hace de perfecto contrapunto al corte siguiente, mucho mas animado y rítmico, de efectivo estribillo llamado: "Your Dad Did".
Cantante de muchos quilates como demuestra en una balada marcada por el alcohol: "Stood Up" que nos conduce a la romántica y esperanzada: "Learning How to Love You" que cierra de forma inmejorable el disco, con broncíneos acentos vocales.



Un disco inigualable, de los mas destacados de la década ochentera, a espaldas de lo que el mercado delimitaba como vendible pero que gozó de considerable y merecido éxito, disco que hoy, como tantas veces antes, como tantas veces en un futuro, me ha vuelto a acompañar en un dulce viaje que os invito a iniciar.

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