Ir al contenido principal

Megadeth – So far, so good... so what! (Capitol records –1988)


Amiguitos, os traigo hoy un disco que está un poco como en tierra de nadie –el eslabón (no) perdido entre el icónico Peace sells... but who’s buying? y el megapelotazo Rust in peace–, una obra de transición que poca gente acostumbra a mencionar en su lista de preferidos de esta banda y un álbum del que al parecer ni el propio Mustaine quedó contento. Nunca he entendido la razón porque (atención, spoiler) a mi me encanta. Por esa época, Megadeth era cualquier cosa menos un ejemplo de sobriedad. El alcohol y la heroína campaban por sus anchas en el seno de la banda, pero por lo menos el núcleo duro de la misma –los dos Dave, Mustaine y el bajista Ellefson– tenía algo más claras sus prioridades, lo contrario que el batería Gar Samuelson y el guitarrista Chris Poland. Se cuenta que este último incluso empeñaba material e instrumentos del grupo para pagarse la droga. 
 

Así las cosas, Mustaine puso a ambos de patitas en la calle y substituyó a Samuelson por su técnico Chuck Behler –que tuvo en este álbum sus quince minuto de gloria para la eternidad– y a Chris Poland por un virtuoso guitarrista de Ann Arbor llamado Jeff Young que impresionó a Mustaine al aprenderse rápidamente todos los solos de Poland. De hecho, la elección inicial de Mustaine para el puesto de guitarrista fue Jay Raynolds de Malice, que habían editado su estupendo License to kill (os hablé de él aquí). Lo que ocurrió es que Reynolds contrató a Young, que tenía mejor formación musical, para que le ayudase a tocar las partes de Poland y el maestro conquistó al amo y señor de Megadeth. Luego Mustaine se arrepentiría. Young solo tocó en ese álbum y recuerdo las entrevistas en las revistas de la época, con un Mustaine cabreado con las posturitas y las ganas de protagonismo de Jeff, empeñado en que el líder de la banda era él y el resto músicos contratados para estar a su sombra. En fin, cosas de californiano y su ego. 
 

Total, que con la heroína cabalgando junto a la banda y su amigo Cliff Burton fallecido recientemente, estos Megadeth renovados –y breves– se metieron en los Music Grinder studios para grabar un álbum algo oscuro, con Paul Lani a la producción junto a Mustaine. Además de ingeniero y productor, Lani también tenía que haber mezclado el disco pero su comportamiento excéntrico según Mustaine le exasperaba de tal manera que acabó por despedirle, contratando al mezclador estrella de la época, el alemán Michael Wagener. Con los años, Mustaine, Señor No-estoy-nunca-contento, renegaría de esa mezcla. 
 

Con una portada ofreciendo la imagen de una obra en vídeo de David Jude y J.S. Shelley, el track list fue: 
 
A 
Into the lungs of hell 
Set the world afire 
Anarchy in the U.K. 
Mary Jane 
 
B 
502 
In my darkest hour 
Liar 
Hook in mouth 
 
El álbum comienza con Into the lungs of hell, un tema instrumental super cañero que me parece una estupenda carta de presentación del disco y que precede a un trallazo de campeonato titulado Set the world afire donde Mustaine mastica y escupe sus palabras y que al parecer deriva de los primeros riffs que compuso tras ser echado de Metallica. Entonces llega una memorable versión del Anarchy in the U.K. de los Sex Pistols en la que incluso tocó la guitarra Steve Jones y de la que se rodó un videoclip. Finaliza la cara la estupenda Mary Jane, un tema que muy bien podría haber grabado King Diamond por su temática oscura. 
 

Otra de mis favoritas es la espídica 502, con la que se abre la cara B del disco, cañera y rápida como todo el elepé, a excepción precisamente de la siguiente canción, una In my darkest hour cargada de sentimiento que Mustaine compuso en memoria de su amigo Cliff Burton. Un gran tema sin duda. La rabia de Liar reemplaza la tristeza del tema anterior con frases como Your sister is a junkie, gets it anyway she can, Your brother's a gay singer in a stud leather band, Your girlfriend's got herpes to go with your Hep and AIDS, There ain't one person you know you ain't ripped off yet. Casi nada. Cosas de la lengua suelta de Mustaine, algo que pudimos comprobar en primera persona los que asistimos a su concierto en el RockFest de Barcelona el pasado verano al escuchar la sarta de improperios que le dedicó a un roadie de los Judas Priest que osó hacer una prueba de sonido en el escenario de al lado en plena actuación de Mustaine y compañía. Para terminar, Hook in mouth, otra rabiosa descarga, esta vez dedicada al infame PMRC de Tipper Gore
 








En definitiva, un disco irregular que Mustaine no recuerda con cariño, a años luz de los siguientes álbumes con Nick Menza y Marty Friedman –la mejor época de la banda, sin duda– pero que a mi siempre me ha gustado mucho. 
 
Bonus:
 

¡Feliz viernes! 
@KingPiltrafilla

Comentarios

  1. Pues estoy contigo, a mi también me gusta, aunque mis gustos..., al igual de todo lo que toca el Mustaine. Lo he visto alguna que otra vez en directo y aunque no derrocha simpatía en el escenario, siempre ha sonado dpm, profesional y nunca me ha defraudado. Buena entrada King, en tu línea. Saludos. P

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues también me alegro de haber acertado. A mi, después del Cryptic, dejó de hacerme tilín. Lo he intentado con los siguientes pero nunca me han atrapado como los de antaño. Y eso que el Dystopia me gustó mucho y me hizo esperar el último con ilusión, pero nada. Lo sé, soy yo, no es él jajajaja. Gracias por leer, escuchar y comentar. Un abrazo.

      Eliminar
  2. Me uno al club de los defensores de este disco. Con todos los peros que le quieras poner, Mustaine estaba en un punto de creatividad excelente que fue a mejor cuando contrató a mejores músicos y a mejores productores. Con el mismo equipo de, por ejemplo, Rust in peace habría quedado mucho mejor. El bonus vídeo me ha roto, por cierto. Un abrazo, man.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No puedo añadir nada más jejeje. Abrazo de vuelta.

      Eliminar
  3. Este lo tenía mi hermano en su colección y gracias a él descubrí el Anarchy de los Pistols. Pero, en aquella época que yo era aún blandito del todo, sólo me escuchaba la primera cara... Que me sigue encantando. Ahora escucho con más simpatía la cara b, aunque sigo prefiriendo la primera. Hoy he empezado el día reescuchándolo y me ha molado mucho In my darkess hour. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Ah, tienes que explicar el bonus, que no lo entiendo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Anónimo3/2/23 15:38

      Cómo que no entiendes el bonus. ¿Pero tú has escuchado con atención el disco, piltrafilla? ¿con qué cancioncilla reproducida en vinilo comienza el segundo tema? Uy, uy, uyyyyy... que vas a bajar nota :)

      Eliminar
    2. Que si puedes explicar la historia, porque dices que la canción está dedicada a sus ex de Metallica y no sé por qué ese empiece. O lo he entendido mal, que todo puede ser jeje

      Eliminar
    3. Hostia, que no, que has puesto que es lo primero que escribió a la salida de Metallica, no que esté dedicado a ellos jaja

      Eliminar

Publicar un comentario

Otros crímenes...

Russ Ballard – Barnet dogs (EPIC, 1980)

En este blog nuestro, a pesar de tantos años (vamos a cumplir dentro de poco catorce años en cartel ) y tantos vinilos (1727 con este) siguen faltando figuras (más o menos) emblemáticas de ese universo, digamos, roquero en el que asentamos la mayoría de nuestras propuestas musicales. Y hoy relleno uno de esos huecos con esta propuesta firmada por Russell Glyn Ballard, cantante, guitarrista y compositor británico conocido en el mundillo como Russ Ballard. Si ni conoces el nombre, seguro que has escuchado muchas de sus canciones. El tipo tiene un larguísimo currículo de composiciones exitosas.  Hijo de una bailarina y un baterista, Ballard quedó ciego del ojo derecho por una pedrada, tomó lecciones de piano desde los ocho años y tuvo su primera guitarra a los trece. Su reconocimiento en la Historia musical,  después de varias aventuras infructuosas, comenzó en la década de los setenta y los primeros discos de  Argent . La banda, nacida de la unión del ex- Zombies Rod Arge...

Bon Jovi - Slippery when wet (Mercury Records, 1986)

    Recuerdo de cuando ayudaba a mi padre en el bar que los alcohólicos de pedigrí, aquellos que terminaban con cirrosis como poco (hostia, Lito, con lo bien que lo pasábamos hablando de música por qué no te retiraste a tiempo), bebían ginebra. Ya fuese con tónica, coca-cola o incluso a palo seco. Esa ginebra Larios o Gordons que en muchas zonas del país se usaba para limpiar las barras metálicas que se estilaban en los bares de aquellos tiempos. Me acuerdo que amigos del País Vasco que trabajaron de camareros en garitos de por allí identificaban a los “castellanos” por su preferencia por esas marcas. En fin, que me desvío, vuelvo a la ginebra. La ginebra es áspera pero es que, además, la juntas con la amarga tónica y se convierte en un menjunje tosco y duro (por eso la moda de meterle botánicos, frutas y mierdas varias para disimular y hacerlo mínimamente apetecible). Como con la cerveza, al final hasta te acostumbras y algunos disfrutan del cóctel. Pero para adentrarte en ...

Princess Pang - Princess Pang (Metal Blade, 1989)

  Cuenta la leyenda que chica conoce chico en una fiesta en los States, ella canta, el toca el bajo. No se si por amor o simplemente ocurrió, los dos se van a Suecia país del que es el chico y allí se juntan a otro colega sueco que resulta que es guitarrista.  Esto es más o menos a mediados de los 80 y como ven que en California y New York hay una corriente de Rock heredera del Punk y del Glam deciden volver a cruzar el charco para probar suerte como hicieron los Hanoi Rocks .  Una vez establecidos en la Gran Manzana completan la banda con un guitarrista más y un tipo a la batería que parece ser había estado con The Misfits ; graban y mueven algunas maquetas por su círculo de acción y en directo ganan cierta reputación con su sonido entre los neoyorquinos The Throbs y los ya superventas por aquel entonces Guns N Roses. Copia original holandesa  El Sleazy era moda imperante en 1989 que es cuando Metal Blade firma a Princess Pang para grabar un disco, este cuya po...

Judas Priest - British Steel (CBS, 1980)

Después de varias semanas dedicadas a vinilos cazados a ciegas dispuesto a descubrir (o no) joyas semidesconocidas, hago un paréntesis regresando a la senda de las apuestas sobre seguro y traigo este viernes un álbum mítico e incontestable que ha cumplido años esta semana, otro de esos que he tenido que buscar porque me extrañaba que no hubiese aparecido ya por esto lares. Poneos en pie para recibir a British Steel , el punto de inflexión –uno de ellos, al menos– de la carrera de unos chicos del área de Birmingham. Con una icónica y llamativa portada diseñada por el habitual director artístico de la banda Roslav Szaybo y fotografiada por Bob Elsdale , autor también de la cubierta del anterior disco (un Killing Machine del que ya os hablé aquí ), la edición que poseo es la de la primera reedición de 1984 española con la infame contraportada en blanco y negro.    Respecto al disco, decir que a principios...

Albert Hammond - It never rains in southern California (1972, Epic Records)

  Es posible que empieces a leer esta entrada creyendo no conocer a Albert Hammond . Pero pronto te darás cuenta de que, a menos que hayas pasado los últimos 50 años en coma, has escuchado en más de una ocasión una canción suya. Interpretada por él o por cualquier otro artista, eso da igual. Hace diez años los cálculos eran que se habían vendido más de 360 millones de discos que llevasen títulos en los que estuviese implicado. Han cantado sus composiciones gente como J ohnny Cash, Elton John, Steppenwolf, Sony & Cher, José Feliciano, Olivia Newton-John, Aretha Franklin, Whitney Houston, Chicago (“ I don´t wanna life without your love ”), Starship (“ Nothing's gonna stop us now ”), Joe Cocker, Tina Turner (“ I don´t wanna lose you ”), Roy Orbison, Rod Stewart, Celine Dion (“ Just walk away ”), Julio Iglesias (“ Por un poco de tu amor ”), Willie Nelson (“ To all the girls I love before ”), The Hollies, Diana Ross, Bonnie Tyler, Aswad (“ Don´t turn around ”), Hermanos , aquell...

LIZZY BORDEN: Visual Lies (Metal Blade/Enigma, 1987)

Y continuamos con lo que sin quererlo se ha convertido en una trilogía sobre grandes vinilos de Heavy Metal norteamericano. Y lo que queda. Puede parecer en esta ocasión que no hablamos de un artista de tanta entidad como Fifth Angel , que al fin y al cabo se convirtió en un grupo de culto o Savatage , un grande, que excepto en festivales, jamás ha tocado frente a grandes audiencias. Y sin embargo, Lizzy Borden , nacido Gregory Charles Harges , con un concepto del Metal más directo, provocativo y excesivo a partes iguales, tuvo y sigue teniendo una gran aceptación entre el público y ha sido uno de los niños mimados de Brian Slagel en el famoso sello californiano Metal Blade . Como de costumbre, descubrí al artista en su mejor disco, " Master of Disguise " de 1989. Una joya sin paliativos del Metal donde Lizzy Borden lo borda vocal y compositivamente en su obra más madura y que no quiso o supo replicar.  Años después de este evento y paseando una tarde por un centro comercia...