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Streets – Crimes in mind (Atlantic 1985)


Siempre es una gozada seguir los pasos de algún músico más allá de las bandas que les dieron fama y descubrir que también sabían componer y actuar lejos de ellas; aunque, lo usual, resulte lo contrario, caer en el desencanto del músico desarropado y sin capacidad de generar buena música. Pero, como digo, no fue el caso de Steve Walsh cuando huyó de Kansas. Desde el debut homónimo en 1974 hasta la espantada en 1980 tras Audio-Visions, Walsh contribuyó con sus identificable registro vocal (componiendo, tocando cualquier cosa con teclas) a levantar siete discos, entre ellos los archifamosos Leftoverture (1976) y Point of know return (1977). Escuchas su voz en los dos temas superventas de Kansas: Carry on wayward son y Dust in the wind. El caso: Walsh abandonó la banda madre por eso de las diferencias creativas con el otro cerebro compositivo, Kerry Livgren. Aunque no pasó de una pataleta que duró seis años, pues volvió al redil para grabar Power en 1986. Eso sí, Livgren se había bajado del barco y el timón de la banda lo llevó con firmeza nuestro héroe hasta su retirada en el 2014.

En ese impás Walsh tuvo tiempo de grabar un disco en solitario (Schemer-dreamer, 80) y formar su propia banda de rock, a la que llamó Streets. Para ello reclutó al guitarrista Mike Slamer, del que ya os hablamos aquí hace unas semanas por su trabajo con City Boy, al bajista Billy Greer y al baterista Tim Gehrt. La aventura musical de Greer estuvo ligada desde entonces tanto a Wals como a Slamer; con el primero aterrizó en la reencarnación ochentera de Kansas (para el álbum Power); con el segundo se enroló en Seventh Key


Para Walsh esta experiencia fue renovadora: se autoafirmó como músico y como líder. Si su debut, editado en 1983, lo produjo Neil Kernon (poco después se encargaría de Queensryche, Dokken, Helix, Britny Fox), el segundo, este que presento, cayó en las manos de Beau Hill, un tipo del que hemos gozado en numerosas ocasiones por este blog (Ratt, Gary Moore, Alice Cooper, Twisted Sister, Warrant, Europe, Winger). Para componer contaron con la ayuda de Randy Goodrum, un tipo que ha conseguido colocar sencillos en el número uno yanqui en cada una de las cuatro décadas siguientes a su primer éxito, You need me (cantado por Anne Murray), allá por 1978. 

No te quepa duda de qué va este disco: hard rock elegante, con ganchos melódicos, buenos arreglos y una guitarra magnífica. Vamos allá.


En Don’t look back tienes ya todos los ingredientes: el riff de guitarra, la batería con su eco a tope, un bajo machacón en el centro, el teclado adornando la melodía principal y una canción que rompe justo antes del estribillo. Funciona muy bien y tiene un buen solo, sentido. Si tras la batería electrónica y el tremendo reverb con el que arranca The nightmare begins no te han saltado los empastes, puedes continuar con el estupendo riff y ese estribillo sobre producido; lo amas o lo odias y aquí, amiguito, lo amamos. Casi me atrevo a adivinar un poso prog en la composición. Aparece la consabida balada de título Broken glass, muy bien trabajada, con una mezcla clásica de momento calmado y tenso en las estrofas y ascenso épico en el estribillo. Se desatan la melena en Hit ‘n run y Slamer muestra su potencial roquero, un solo rápido y un punteo brillante y limpio (y la batería suena más contundente también). Hubiera sido un estupendo sencillo. Cierra la cara A con el tema que da título al álbum, Crimes in mind, un uptempo roquero con un estupendo Walsh y un coro goloso en el estribillo; esos cambios de ritmo y los arreglos ochenters (esa parte central…) le dan un puntito extra.


Al girar el plástico, I can’t wait vuelve al redil hard-pop; arranca con Walsh comedido, fraseando con suavidad, carga con una estupenda guitarra y un bajo ruidoso el puente y cae de nuevo en la sutileza. No te engañes. La canción se va cargando de capas hasta alcanzar el culmen en la parte central: un tema muy bien construido y acabado. El ruido se esconde en Gun runner, un corte popero, típico de aquellos años, donde, a pesar de unos momentos guitarreros interesantes, pasamos sin mucha gloria hasta el siguiente Desiree. Aquí parecen unos Ratt domesticados, aunque, en este caso, funciona muy bien la mezcla de guitarras, teclados y la voz melodiosa de Steve. Llegamos al momento “puños en alto”: Rat race roquea sin piedad, con otro riffazo de Mr Slamer y el mejor estribillo del conjunto, acabando a grito pelado, en este caso con la voz principal a cargo de Greer. El cierre con Turn my head nos recuerda lo bien compuesto que está este disco, lo elaborado de los arreglos y la poderosa batería ochentera al fondo de todo. Walsh muestra, una vez más, su elegancia vocal y su capacidad para desarrollar melodías. Y oreja al detalle técnico de Slammer.

La historia de Streets no dio para más. Tan pronto se publicó esta obra los cantos de sirena desde el medio oeste comenzaron a llegar a los oídos del jefe y unos meses después ya estaba componiendo y ensayando para retomar el camino de baldosas amarillas de Kansas. Y es una pena, porque ambos discos de Streets, pero en especial este de hoy, suenan de maravilla y nada tienen que envidiar a muchos de sus coetáneos.

Edición de la época impresa en Alemania con una portada llamativa y resultona. Ojo a la foto de los chavales.

Disfrutad del fin de semana.


Comentarios

  1. Tremendo discazo! Me gusta más este que su debut. La verdad es que tener a Mike Slamer en tu grupo ya es sinónimo de que será buen disco. De este disco siempre me viene a la cabeza "Hit & Run", y estoy ok en lo que comentas, una pena que no hubiese continuidad, aunque es verdad que Power de Kansas es un discazo. La próxima semana dejaré algo en esta onda ;)
    Saludos y buen finde aunque a mi me toca currar hoy y mañana :( jeje

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    1. Sabía que te gustaba y eso ya es un motivo oara traerlo por aquí. Discazo, efectivamente. Un saludo.

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  2. Joder, me ha encantado. Vaya DISCARRAL. Voy a ponerme el anterior. Gran entrada, gran banda y gran descubrimiento para este viernes. Así da gusto. Un abrazo. KING

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    1. Pues nada que añadir por mi parte salvo darte las gracias y llevarme una sonrisa por haberte hecho pasar un buen rato con un nuevo amiguito musical 😉

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  3. Tremendo discazo!!!! cada semana me haces recuperar algún disco que caso tenía olvidado.

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  4. No me pierdo nada de Walsh y Slamer en cualquiera de sus proyectos. Absolutamente míticos los dos discos de Street. También creo que este es mejor que el primero. Gran producción, temas y ejecución. Añado, como es habitual, un detalle y es que Slamer en su proyecto Steelhouse Lane (otros 2 discazos de Hard melódico) metió una versión modernizada del tema 'The nightmare begins' muy chula.
    Estupenda entrada y a rememorar estos discos que voy. Abrazos.

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    1. Dale, dale. Y gracias por la parte que me toca. Un abrazo.

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