Ir al contenido principal

Damien Thorne – The sign of the Jackal (1986)


Así es, amigos del vinilo, si sois de los que seguís mis colaboraciones en los diversos blogs por los que aparezco, quizá alguno recuerde una entrada en zeppelinrockon.com en la que aparecía este álbum y se dé cuenta de que –para poner fin a mis reseñas vinílicas de este 2014- he escogido un disco que se me resistió muchos, muchos, muchos años. Me refiero, como a estas alturas de la entrada ya sabréis, a The sign of the jackal, de los norteamericanos Damien Thorne

Formados en 1983 con un nombre que no es más que una variación del que tenía el protagonista de La profecía –mítica cinta de Richard Donner-, después de pasarse unos años girando por el circuito de clubs de Chicago, firmaron con Cobra records para editar este debut titulado The sign of the jackal. Aún así, hay que decir que existen diversas versiones del álbum, ya que en Europa apareció bajo Roadrunner records y en los mismos Estados Unidos también lo editaron Grudge records, que es el sello al que pertenece mi copia. Por cierto, que según qué biografías de la banda encontremos, nos dirán que disfrutaron del éxito en Canadá, Estados Unidos y vendieron mucho en Europa. Sin embargo, en las últimas décadas del siglo pasado el menda era ferviente lector de Hit Parader, Rip o la edición británica de Metal Hammer y, o sufro de demencia prematura o no recuerdo haber leído artículos sobre esta banda en mi vida. 

Total, que regresando a lo que ya dije en la mencionada reseña, la decepción tras comprar este disco –al que llegué atraído por la portada, como llegábamos casi todos a los nuevos descubrimientos en la era preinternet- fue mayúscula. No sé realmente lo que me esperaba, pero estoy seguro de que no era precisamente esa pobre producción ni la exasperante voz de Justin Fate, un tipo que abusa de los chillidos agudos y que -supongo que al igual que pasa con Jim Gillette de Nitro- o amas u odias con todas tus fuerzas. En su día ya os conté que tenía el tocadiscos estropeado y estaba intentando retomar mi relación afectiva con The sign of the jackal via YouTube. Pues bien, ya hace meses que tengo nuevo tocadiscos y amigos, no sé si es la edad, la nostalgia por un sonido que se marchó hace años o el influjo de la aguja pero –sin parecerme unos grandes maestros- los Damien Thorne me han vuelto a hacer “tilín”. Y es que, si en su momento me pareció cutre –sobre todo, a causa de su pésimo sonido-, en la actualidad, después de rescatar el vinilo de la estantería, este álbum me parece un respetable exponente del speed metal ochentero facturado en los States que hay que guardar como oro en paño, al menos por estos pagos, ya que –me corregiréis si voy errado- nunca he encontrado a alguien que fuese seguidor o siquiera conocedor de la banda. 


Con portada de Ken Kariott e infame producción de la banda y David DeFeis –cantante, teclista y fundador de Virgin Steele-, The sign of the jackal lo grabaron en los Remington road studios Justin Fate a las voces, Ken Starr a la guitarra, Michael Monroe y Sanders Pate a la guitarra y bajo respectivamente –ambos ya fallecidos- y Brian Michael Hurak a la batería (aunque en la foto de contraportada aparezca Pete Pagonis). 

El track list era: 

A 
The sign of the jackal 
Fear of the dark 
The ritual 
Grim reaper 

B 
Hell’s reign 
Escape or die 
Siren’s call 
Damien’s procession (march of the undead) 


De entre todos los temas, destacan en mi opinión Fear of the dark –nada que ver con la Doncella-, The ritual, Grim reaper, y sobre todo el pelotazo Hell’s reign –con ese inicio protagonizado por Rudolf Hess- y la extensa Damien’s procession, que hubiesen podido convertirse en clásicos del speed/thrash de los 80, si no fuese por el resultado poco diáfano de la producción (y los excesos vocales de Justin). 





Es por todo lo mencionado, además de por haberse convertido en un ejemplo de la resistencia vinílica -al permanecer casi treinta años en la estantería sin salir de su funda pero sin que se me ocurriese regalarlo-, que aún no siendo un disco redondo, este vinilo estaba obligado a constar entre los de las entradas de este blog del que hoy me despido hasta el año próximo. 

¡Felices navidades, amigos! 
@KingPiltrafilla

Comentarios

  1. Ni idea de estos tipos, pero si propones "este álbum me parece un respetable exponente del speed metal ochentero facturado en los States que hay que guardar como oro en paño" yo firmo. No es mi estilo preferido pero se deja escuchar. La producción es más de lo que suele traer Herr Paco por aquí, curiosamente. Un abrazo y buen finde.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Otros crímenes...

a-ha – “Hunting High And Low” (Warner Bros Records, 1985)

Hay dos canciones cuyas diez primeras notas de sintetizador tienen un sabor inequívoco y 'auténtico' a años 80. Una es “ Just Can’t Get Enough ” de Depeche Mode (‘p a-pa-pa-pa-pa-pa-pam ’…) y la otra es “ Take On Me ” de a-ha (‘ ta-na-na-na-nanana ’…), el grupo protagonista de este #FFVinilo, titulado “ Hunting High And Low ”, donde venía incluida.   Me hace ilusión traerlo, además, porque es un disco especial para mí. Fue el primero que me regalaron, corría el año 1988 y en mi clase del colegio se hizo el típico “amigo invisible” al final del curso, como despedida, pues al año siguiente empezábamos el instituto y nos separábamos después de muchos años juntos en la educación general básica. En aquel momento yo era fan acérrima de estos noruegos, como solo puede serlo una adolescente en plena edad del pavo. Y mi “amiga invisible” me regaló este disco, cosa que yo le agradecí eternamente porque, como digo, era seguidora incondicional del grupo, y también porque, como ya he ...

Stevie Wonder - In square circle (1985, Tamla Records)

    Voy a compartir con vosotros uno de los LPs de mi colección con una portada más vistosa o curiosa. No es que sea, musicalmente hablando, uno de mis favoritos. Pero bueno, esa portada en 3D y el libreto en plan CD pero a tamaño de vinilo, son fantásticos. A sus 35 años, en 1985, Stevie Wonder publicó este disco. Todos conocéis más o menos su historia: éxitos en los años 60 siendo un niño prodigio. Lo rompió en los 70 editando varios clásicos. Y a principio de los 80 tuvo su época dorada en ventas: “ I just called to say I love you ” de la película La mujer de rojo fue todo un éxito, como su colaboración en el “ We are the world ”. Con este disco ganó en los Grammys del 86 la categoría de Best Male R&B Vocal Performance vendiendo más de 4 millones de copias a nivel mundial, la mitad de ellas en USA. En este disco, Mr. Wonder , reservó la cara A para las canciones de amor y la cara B para las que tenían un contenido más político o social.   “ Part-time lo...

Warlock - Burning the witches (Mausoleum records – 1984)

Amigos del vinilo, metidos ya en plena canícula –cómo me gusta utilizar palabras raras y eso que soy de ciencias– voy a dedicar mi entrada de hoy al debut del grupo de Doro Pesch . Porque sí, aunque evidentemente Warlock nació como banda y la la diminuta vocalista de Düsseldorf era principalmente su frontwoman , lo cierto es que su carisma y su fuerza –además de su continuidad en el tiempo al frente del proyecto– la acabaron convirtiendo su parte más visible e identificable. De hecho, Doro ha construido su carrera con esos cimientos y el recuerdo de sus compañeros se ha ido difuminando entre la bruma del tiempo. Total, que tras pasar por numerosas bandas underground , el batería Michael Eurich , el bajista Frank Rittel , los guitarristas Peter Szigeti y Rudy Graf y la pequeña Dorothee –que por entonces contaba 18 años– fundan oficialmente Warlock y consiguen su primer contrato con el sello Mausoleum , que pone en las tiendas este sem...

Carlos Santana - "Europa" (CBS, 1976)

Es imposible no identificar esta canción con solo escuchar las cinco primeras notas. A pesar de ser instrumental es tan conocida que cualquiera con un mínimo de cultura musical podría “ cantar ” y reconocer las notas iniciales ( tan-tan-na-na-na-nanananá-tanananá…. ). Y cualquiera con un mínimo de sensibilidad también notará cómo se le eriza el vello. Es una melodía que llega al alma, triste y melancólica, una guitarra que habla y llora, que nos cuenta una historia y, sin necesidad de palabras, solo con las notas de la guitarra es fácil de entender. Pero veamos qué hay detrás de ella. Vamos a desnudarla y a comprenderla.

Dare - Out of the silence (A&M, 1988)

  Darren Wharton era un mocoso cuando tocó los teclados en el Chinatown de Thin Lizzy, allá por 1980. Acababa de cumplir 18 años. Se mantuvo en la banda los dos siguientes álbumes, Renegade (1981) y Thunder & Lighting (1983) curtiéndose en los escenarios con Scott Gorham, John Sykes, Brian Downey, Snowy White y, por supuesto, Phil Lynott, en cuyo álbum en solitario de 1982 también tocó. Años después del final de Thin Lizzy formó su propia banda, a la que llamó Dare por consejo de Lemmy Kilmister; en algún lugar de Alemania, en medio de la última gira de "los Lizzy" le sugirió el nombre. El grupo sufrió numerosos cambios hasta llegar a este debut de 1988.  La voz de Darren Wharton y la guitarra de Vinny Burns comandan este álbum sin relleno que juega entre los sonidos AOR de la época, el hard rock melódico y cierto aroma celta en algunos pasajes, con protagonismo absoluto de sintes y teclas en la mezcla final. Junto a ellos, Brian Cox a los teclados (labor que compa...

The Replacements - Let it be (1984, Twin/Tone Records)

..."Let it be" es un disco más versátil que las dos referencias precedentes, más amplio y expansivo sónicamente... Por Jorge García . En 1984  The Replacements  lanzan  "Let it be" , su tercer disco y como ha demostrado el paso del tiempo, el más popular que publicase nunca la banda de Minnesota. Con "Let it be" el grupo afronta nuevos retos sónicos y estilísticos, encaminan sus pasos hacia un sonido menos rugoso y pesado, buscan más matices y pierden en fiereza, o tal vez lo que hacen es encauzarla dentro de unos parámetros más amplios . Con todo ello, "Let it be" es un disco más versátil que las dos referencias precedentes, más amplio y expansivo sónicamente y con una importante progresión en lo referente a los textos, que se muestran más afilados y trascendentes. Cierto que pierde en fiereza y aceleración, pero aquí descubrimos una capacidad milagrosa para la composición de melodías por parte de  Paul Westerberg , que también parece encontrar...