Ir al contenido principal

Accept – Eat the heat (1989)


Como podéis ver por el título, hoy os traigo un nuevo vinilo de los míticos Accept. Con esta será la tercera vez que os hable de ellos en este blog por lo que iré al grano sin pararme en presentaciones. Con Accept podemos discutir si eran mejores con Udo a las voces y si Mark Tornillo es un digno sucesor del de Wuppertal o podemos dedicarnos a disfrutar de su música sin meternos en un debate tan estéril como el de si Bon Scott era más auténtico que Brian Johnson. Sin embargo, en lo que todos –creo- estamos de acuerdo es en que ese tal David Reece no encajaba ni con cola en el seno de la banda. Así es amigos, no voy ahora a cantaros las excelencias del norteamericano en su paso por Accept, más que nada porque no creo que tuviese el carisma necesario para alcanzar el nivel del vocalista original, pero sí quiero poner de manifiesto su aceptable labor como vocalista –al menos en el estudio- así como reivindicar la obra en conjunto. Y es que tras editar cinco imprescindibles discos en seis años, en 1987 –cuando ya estaba escrito el que tenía que ser el octavo álbum de los alemanes- Udo Dirkschneider decide lanzar Animal house sin el resto de sus compañeros convirtiendo a dicho trabajo en el que sería el primero de la prolífica carrera en solitario de U.D.O. El tiempo pasa y Udo sigue centrado en su carrera, editando al año siguiente Mean Machine y repitiendo con Mark Dodson a la producción. En ese momento, Baltes, Hoffmann y Gaby Hauke –la todopoderosa Deaffy, manager del grupo y autora de todas sus letras desde los tiempos del Balls to the wall- deciden dar un giro a su estilo y acercarse un poco más al sonido de las bandas norteamericanas, algo a lo que Dirkschneider no se muestra de acuerdo. Así las cosas y con Jörg Fischer desaparecido, lo que queda de Accept decide iniciar la grabación de un nuevo álbum con Hoffmann haciéndose cargo de todas las guitarras y un tal David Reece –un desconocido vocalista de Oklahoma- ocupándose de la imposible tarea de reemplazar al pequeño Udo


Y esa fue la génesis de Eat the heat, que se convirtió en el octavo álbum oficial de Accept. Producido en los Dierks studios de Colonia por el habitual Dieter Dierks, el resultado fue un disco más que digno que –pese a todo- no resultó del agrado de los fans. Al respecto, David Reece declaró posteriormente que su posición en la banda fue más que incómoda, encontrándose en un mismo momento reemplazando a Udo y colaborando en un cambio de orientación musical, y ambas cosas le granjearon el rechazo por parte de la mayoría de seguidores de Accept. La gira norteamericana con un tal Jim Stacey a la guitarra rítmica fue un completo fracaso –lo que debió ser frustrante, ya que el cambio de dirección musical iba encaminado precisamente a encandilar al mercado de los States- y en Europa las cosas no fueron mejor. 


Tres alemanes, un británico recién llegado y un norteamericano en su primera gira profesional, mala combinación de egos para un grupo de amigos acostumbrados a estar juntos durante los últimos diez años y conocer las filias y fobias de cada uno, teniendo que aguantar las ansias de protagonismo del nuevo frontman. Entonces Stefan Kaufmann se lesionó –le tuvo que suplir Ken Mary (Fifth Angel, Chastain, House of Lords, Alice Cooper)- y Reece llegó a las manos con Baltes. Todo ello no hizo más que confirmar lo que nadie entre la parroquia metalhead quería oír: Accept dejaban de existir, al menos de momento. Por cierto, ya que estamos con los despropósitos, haré constar que en la lámina interior con los créditos y las letras puede verse como bajo la foto de Peter Baltes pone Wolf Hoffmann y viceversa. 

El track list de la edición norteamericana para Epic records, que es la que tengo yo, era: 

A 
X-T-C 
Prisoner 
Love sensation 
Chain reaction 
Stand 4 what U R 
D-train 

B 
Generation clash 
Turn the wheel 
Hellhammer 
Mistreated 


X-T-C supone un perfecto inicio guitarrero que sirve de presentacion a Wolf, como si quisiera decirnos “aquí estoy yo”, y cuando entra la banda lo hace con potencia, con ese bloque guitarra, bajo y batería martillo neumático style. Además la voz de Reece no suena nada mal, tiene bonitos coros y un solo estupendo. ¿Qué pudo fallar entonces?, pues que por desgracia, el resto del álbum no iba a ser tan idílico. Prisoner posee unos teclados (¡!) y arreglos que no encajan en una canción que, sin estar mal del todo, tiene una producción que no pega con el sonido típico Accept. Por suerte, las cosas se arreglan con Love sensation, un medio tiempo en el que la pegada de Kaufmann, el bajo de Baltes, la estupenda guitarra del de Mainz y la voz de David Reece encajan a la perfeccion, un gran tema que yo hubiese escogido como single del álbum. Le sigue Chain reaction, una estupenda canción con riff típicamente Accept, aunque el estribillo y los coros difieren del estilo de Udo, evidentemente. Stand 4 what U R es otro de esos temas en los que el cambio de rumbo –por cierto, hay pasajes en los que me recuerda el Dreams de Van Halen- dan al traste con el legado de la banda. El final de la cara A llega con D-train, un rápidisimo tema en el que destacan Kaufmann, Reece –y es que vuelvo a decir que el tipo era bastante solvente, sólo que no era lo que el grupo necesitaba- y Hoffmann en un auto duelo guitarrero que –sin embargo- no llega al nivel de antiguos temas espídicos de la banda. 

La segunda cara comienza con Generation clash, uno de mis temas preferidos del disco, un medio tiempo con un inicio a cargo de Baltes al que se suma la omnipresente guitarra de Hoffmann –gran trabajo- con la bateria de Stefan marcando el ritmo con fuerza. La parte vocal también está muy bien. Pese a ello, creo que escogerla como single no fue un acierto. Para los que no lo sepáis, deciros que en el Death row de 1994 con Udo de nuevo a las voces, la banda grabó una nueva versión titulada Generation Clash II que no me gustó nada. Turn the wheel es una canción sin ningún interés, me parece de relleno y Hellhammer un tema rápido, muy Accept en su inicio -con grito a lo Udo incluído- que en seguida coge una melodía que no imagino con la voz del bajito cantante de Wuppertal. Eso sí, los coros son también de los que nos tienen acostumbrados, aunque la producción no me acaba de gustar. Y entonces Mistreated finaliza el disco, una balada preciosa que pone la guinda al trabajo y le reconcilia a uno con la banda y ese cambio de dirección artística que a lo largo del elepé se ha manifestado con brochazos aquí y allá. 


Hasta aquí mi reseña de hoy. Os adjunto la grabación completa de la versión japonesa –el orden de las canciones difiere del que os he comentado y añade dos bonus titulados I can’t believe in you y Break the ice- para que juzguéis vosotros si este Eat the heat es o no un más que aceptable elepé de hard rock... si obviamos que debía sonar a Accept

¡Feliz viernes! 
@KingPiltrafilla

Comentarios

  1. A mí de Accept me gustan (como del cerdo) hasta los andares. Este me cuesta, la verdad, lo encuentro flojo, aunque, como dices, digno en su conjunto con buenos momentos. De vez en cuando hay que echarle una oreja a las obras "oscuras" de nuestros artistas favoritos, que en todas las carreras hay alguno de estos (Black Sabbath, Motley Crue, etc...). Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. El último de una época, la de los ochenta, irrepetible. A mí me gusta, pero sí que es cierto que tras Russian Roulette, el salto es alto. Luego vendrían los directos en Japón, la perpetuación de la gloria, y unos años noventa funestos...

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Otros crímenes...

Russ Ballard – Barnet dogs (EPIC, 1980)

En este blog nuestro, a pesar de tantos años (vamos a cumplir dentro de poco catorce años en cartel ) y tantos vinilos (1727 con este) siguen faltando figuras (más o menos) emblemáticas de ese universo, digamos, roquero en el que asentamos la mayoría de nuestras propuestas musicales. Y hoy relleno uno de esos huecos con esta propuesta firmada por Russell Glyn Ballard, cantante, guitarrista y compositor británico conocido en el mundillo como Russ Ballard. Si ni conoces el nombre, seguro que has escuchado muchas de sus canciones. El tipo tiene un larguísimo currículo de composiciones exitosas.  Hijo de una bailarina y un baterista, Ballard quedó ciego del ojo derecho por una pedrada, tomó lecciones de piano desde los ocho años y tuvo su primera guitarra a los trece. Su reconocimiento en la Historia musical,  después de varias aventuras infructuosas, comenzó en la década de los setenta y los primeros discos de  Argent . La banda, nacida de la unión del ex- Zombies Rod Arge...

Bon Jovi - Slippery when wet (Mercury Records, 1986)

    Recuerdo de cuando ayudaba a mi padre en el bar que los alcohólicos de pedigrí, aquellos que terminaban con cirrosis como poco (hostia, Lito, con lo bien que lo pasábamos hablando de música por qué no te retiraste a tiempo), bebían ginebra. Ya fuese con tónica, coca-cola o incluso a palo seco. Esa ginebra Larios o Gordons que en muchas zonas del país se usaba para limpiar las barras metálicas que se estilaban en los bares de aquellos tiempos. Me acuerdo que amigos del País Vasco que trabajaron de camareros en garitos de por allí identificaban a los “castellanos” por su preferencia por esas marcas. En fin, que me desvío, vuelvo a la ginebra. La ginebra es áspera pero es que, además, la juntas con la amarga tónica y se convierte en un menjunje tosco y duro (por eso la moda de meterle botánicos, frutas y mierdas varias para disimular y hacerlo mínimamente apetecible). Como con la cerveza, al final hasta te acostumbras y algunos disfrutan del cóctel. Pero para adentrarte en ...

Princess Pang - Princess Pang (Metal Blade, 1989)

  Cuenta la leyenda que chica conoce chico en una fiesta en los States, ella canta, el toca el bajo. No se si por amor o simplemente ocurrió, los dos se van a Suecia país del que es el chico y allí se juntan a otro colega sueco que resulta que es guitarrista.  Esto es más o menos a mediados de los 80 y como ven que en California y New York hay una corriente de Rock heredera del Punk y del Glam deciden volver a cruzar el charco para probar suerte como hicieron los Hanoi Rocks .  Una vez establecidos en la Gran Manzana completan la banda con un guitarrista más y un tipo a la batería que parece ser había estado con The Misfits ; graban y mueven algunas maquetas por su círculo de acción y en directo ganan cierta reputación con su sonido entre los neoyorquinos The Throbs y los ya superventas por aquel entonces Guns N Roses. Copia original holandesa  El Sleazy era moda imperante en 1989 que es cuando Metal Blade firma a Princess Pang para grabar un disco, este cuya po...

Judas Priest - British Steel (CBS, 1980)

Después de varias semanas dedicadas a vinilos cazados a ciegas dispuesto a descubrir (o no) joyas semidesconocidas, hago un paréntesis regresando a la senda de las apuestas sobre seguro y traigo este viernes un álbum mítico e incontestable que ha cumplido años esta semana, otro de esos que he tenido que buscar porque me extrañaba que no hubiese aparecido ya por esto lares. Poneos en pie para recibir a British Steel , el punto de inflexión –uno de ellos, al menos– de la carrera de unos chicos del área de Birmingham. Con una icónica y llamativa portada diseñada por el habitual director artístico de la banda Roslav Szaybo y fotografiada por Bob Elsdale , autor también de la cubierta del anterior disco (un Killing Machine del que ya os hablé aquí ), la edición que poseo es la de la primera reedición de 1984 española con la infame contraportada en blanco y negro.    Respecto al disco, decir que a principios...

Albert Hammond - It never rains in southern California (1972, Epic Records)

  Es posible que empieces a leer esta entrada creyendo no conocer a Albert Hammond . Pero pronto te darás cuenta de que, a menos que hayas pasado los últimos 50 años en coma, has escuchado en más de una ocasión una canción suya. Interpretada por él o por cualquier otro artista, eso da igual. Hace diez años los cálculos eran que se habían vendido más de 360 millones de discos que llevasen títulos en los que estuviese implicado. Han cantado sus composiciones gente como J ohnny Cash, Elton John, Steppenwolf, Sony & Cher, José Feliciano, Olivia Newton-John, Aretha Franklin, Whitney Houston, Chicago (“ I don´t wanna life without your love ”), Starship (“ Nothing's gonna stop us now ”), Joe Cocker, Tina Turner (“ I don´t wanna lose you ”), Roy Orbison, Rod Stewart, Celine Dion (“ Just walk away ”), Julio Iglesias (“ Por un poco de tu amor ”), Willie Nelson (“ To all the girls I love before ”), The Hollies, Diana Ross, Bonnie Tyler, Aswad (“ Don´t turn around ”), Hermanos , aquell...

LIZZY BORDEN: Visual Lies (Metal Blade/Enigma, 1987)

Y continuamos con lo que sin quererlo se ha convertido en una trilogía sobre grandes vinilos de Heavy Metal norteamericano. Y lo que queda. Puede parecer en esta ocasión que no hablamos de un artista de tanta entidad como Fifth Angel , que al fin y al cabo se convirtió en un grupo de culto o Savatage , un grande, que excepto en festivales, jamás ha tocado frente a grandes audiencias. Y sin embargo, Lizzy Borden , nacido Gregory Charles Harges , con un concepto del Metal más directo, provocativo y excesivo a partes iguales, tuvo y sigue teniendo una gran aceptación entre el público y ha sido uno de los niños mimados de Brian Slagel en el famoso sello californiano Metal Blade . Como de costumbre, descubrí al artista en su mejor disco, " Master of Disguise " de 1989. Una joya sin paliativos del Metal donde Lizzy Borden lo borda vocal y compositivamente en su obra más madura y que no quiso o supo replicar.  Años después de este evento y paseando una tarde por un centro comercia...