Ir al contenido principal

Work Force – Work Force (Scotti Bros. Records, 1989)

 

Anthony Joseph Scotti fue actor, cantante, productor de televisión y cine. Pero no le traigo a nuestro blog por ninguna de estas facetas y por ninguna de estas razones. Scotti, Tony, sale a colación porque a mediados de los años setenta formó, junto a su hermano Benjamin, la discográfica y productora musical Scotti Bros. Records. Y esos señores, amiguitos y amiguitas, sí que tiene valor, peso y enjundia para nosotros, vinileros de pro, pues ficharon y grabaron lo mejorcito de Survivor.

Sus primeros éxitos le llegaron de un tal Leif Garrett y el catálogo incluye a gente tan dispar como Iron Horse (algún día los traeré por aquí), Stan Bush, John Schneider, James Brown, Ya Ya, Robert Tepper y algunas bandas sonoras blockbuster (Cobra, The Transformers, Rocky IV, Lady Beware). Guilty pleasure.

En ese catálogo, en 1989, incluyeron a un grupo comandado por los hermanos Henry: Rick al bajo y la guitarra, Scott, a las baterías, y Ralph, a los teclados. Una especie de familia orquesta, como ves. Aunque venían del mundillo del Rock Cristiano, la llamada de un sello tan popular les convenció para "secularizar" sus mensajes. Los tres hermanos compartían aventura con Ron Kimball, cantante, Chirs Holmes, teclista, y Rich Mello, guitarrista. Un sexteto, ojo a eso. Los brothers firmaban las composiciones junto a Kimball y se encargarían de la producción de esta obra, debut y fin de Work Force.

Porque la historia del grupo no tiene más: veni, vidi, no vinci. Los músicos desaparecieron del espectro en labores diversas y este disco quedó como otra basurilla de hard rock melódico durmiendo el sueño de los justos. Hasta hoy.

Súbete a la máquina del tiempo, que vamos a viajar a los sonidos pure AOR eighties. Dale al play.

I’m a mess abre con un sinte marcando el tono y el ritmo, unas guitarras intensitas (pero a bajo volumen), un buen fraseo de Kimball y un sencillo estribillo. Una canción blockbuster, si entiendes el concepto. Un buen single de época. Más melódica es la guitarra de Hold on thight, tanto en la intro como en el solo; las estrofas, en cambio, caen sobre un apoyo de sintes y falsos violines que le da un tono meloso, bonito, hasta el estribillo, con una buena armonía vocal. A estas alturas se agradece que la batería y el bajo suenen bien, orgánicos, dando el apoyo adecuado al resto de instrumentos. Nos maquillamos y salimos de jarana con Restless, donde las guitarras tienen mayor presencia (con un poco de mala leche la canción habría sido épica), de las mejor acabadas, con excelentes armonías y un buen solo. Memory of you cierra la cara tal como empezó: tema rítmico, de batería marcada (ahora sí se nota de más el reverb) y melodía de acompañamiento llevada por la guitarra, excelente.

La cara B arranca con un trallazo de título Rockin’ to win, joyita melódica donde logran el equilibrio entre guitarrazos y teclas (aunque sigo pensando que un poco más de volumen a las seis cuerdas hubiera reventado el disco). Se acercan al rollo “Desmond” en Love the hard way, dando un toque bonjovero a la melodía y las guitarras. Guitarras que no pierden el protagonismo en Somethin’ for nothin’ con un solo rápido y un tono más aguerrido (sin pasarse). Vuelve a primer plano el sintetizador en Give it all you got y regresamos a una película de chico guapo y chica rescatable de los ochenta (casi me imagino a Tom Cruise haciendo alguna de sus payasadas con un avión, un tanque, un coche, lo que tocara en el guion mientras suena esto de fondo). Bajamos revoluciones en One more tomorrow, medio tiempo que se torna aguerrido en la parte central; una preciosa melodía y la mejor interpretación de Kimball. Cierran el viaje con otro de los puntos fuertes, Higher standard, algo más serios, donde el contraste entre la voz de Kimball y las armonías tiene un punto diferente.

Editado por Scotti Bros. Records debería haberle garantizado una exposición mayor, pero quedó al fondo del cajón de novedades de 1989 (ojo qué año en el género) y después acabó mansamente en el de ofertas. Siendo sinceros, la producción, correcta, hubiera ganado con un Ron Nevison, un Michael Wagener o similar y, tal vez, habrían logrado ese single que llamara la atención del gran público. Aunque grabaron la continuación, los hermanos Scotti decidieron dejarla sin editar. Podemos, sin embargo, disfrutarla en una edición de Metal Mayhem Music de 2004.

La edición que traigo tiene su propia historia también. Comprada en mi último viaje a Italia (de esos no he traído ninguno, irán cayendo), edición nazionale a cargo de CGD Compagnia Generale del Disco spa, de Milano. Aunque parece más bien una edición germana con un sobreimpreso local. La funda interior contiene un texto en inglés y alemán promocionando el catálogo de la compañía distribuidora (muy completo, por cierto). No sé si tengo una rareza o una basura de coleccionista pobre. El vinilo, eso sí, suena de muerte. La parte visual la firma David Coleman, responsable muchos años del sello Sony; portadas para Alice Cooper (Trash), Jeff Beck (Beck’s shop), Danger Danger, Alice in Chains (Facelift), Michael Jackson (Dangerous) o Santana, entre varios cientos.

Poneos una cervecita fría o una gaseosa con un chorrito de tequila y disfrutad del fin de semana con buena música y buena compañía.






Comentarios

  1. Me ha encantado ese No sé si tengo una rareza o una basura de coleccionista pobre. Apuesto por lo segundo jajajaja. Pues espero que de Italia te llevases algo mejor que estos tipos. Ha sido leer SCOTTI BROS. y salivar evocando a Survivor. Pero para nada. La que más me ha gustado ha sido precisamente la última, una Higher Standard muy resultona e incluso guitarrera para lo escuchado hasta el momento. En fin, entretenidos sin más para mi gusto, un poquito wannabe, una especie de combo de hard melódico de Hacendado, sin mucha inspiración, ofreciendo más de lo mismo, con una producción planita y con un talento vocal e instrumental en el que no hay nada a destacar. Claro que a lo mejor soy yo, ojo jejeje. En fin, un abrazo y feliz finde. KING

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los Scotti no pusieron ni mucho dinero ni muchas ganas. Igual pensaron que eso se vendía solo. Ya digo que una producción con más chicha igual hubiera salvado los muebles. Por lo demás, escucha agradable del género, un 6'5 si te pilla bien follado un 7. Un abrazo

      Eliminar
  2. No los conocía de nada, el nombre del sello si que me sonaba y cuando has dicho lo de Survivor he caído del guindo. Me pongo con ellos y os comento algo.

    ResponderEliminar
  3. Con lo que me gustan a mi las joyitas solitarias y desconocidas de AOR. A la lista! Me ha parecido buen disco. Estupendo cantante y temas clásicos y muy bonita portada, por cierto.
    El problema, un disco editado fuera de la realidad musical de ese momento.
    Survivor ya había desaparecido e incluso su último disco 'Too hot to sleep' tenía un sonido más actual. Año 89 y el grunge acechando. Una gesta imposible.
    Seguid sorprendiéndome así.
    Gracias

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra haberte descubierto nueva música. A mí la portada también me gusta. Al menos tiene relación con el título y estéticamente funciona. La banda tenía pica historia, sí. Un saludo.

      Eliminar
  4. De más a menos, Hold on Tight y Restless me han parecido cojonudas, la primera de ellas rollo Bruce Springsteen en las estrofas vaya. Luego la última parte del disco se me hizo larga salvo un tema que tenía un rollo a lo Toto. Entretenido, yo esas dos canciones que indiqué ya las incluí en un recopilatorio AOR que tengo con mil horas :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buena experiencia entonces. Si a unos os gustan más las primeras y avotros las últimas, es que algo tiene.

      Eliminar

Publicar un comentario

Otros crímenes...

Extremoduro - La Ley Innata (Warner Music, 2008)

  Hoy tenía preparada otra entrada correspondiente a esos discos que me marcaron al inicio de este siglo XXI. Pero con las pérdidas en el mundo del rock patrio que hemos tenido esta semana, todo ha volado por los aires. Ya sabéis que, si puedo y tengo disco, ante el fallecimiento de algún reconocido artista, hago un pequeño homenaje en nuestro blog ( Richard Davies , Tina Turner , Olivia Newton-John , Quincy Jones, RobertaFlack ). Esta semana, a falta de uno, dos maravillosos músicos han marchado hacia la inmortalidad. Sólo tengo vinilo del grupo de uno de ellos, que no tenía pensado traer por aquí porque ya han aparecido varios trabajos suyos. Pero mira, también podría entrar en discos del dos mil y pico que me han golpeado de una u otra manera. Jorge , siento no tener un plástico tuyo del que hablar, así que hablaré de La Ley Innata de los Extremoduro de Robe Iniesta . Pero el homenaje va también por ti, claro que sí. En común tenéis que os vi a los dos en sendos directos con...

King Diamond - Fatal Portrait (Roadrunner Records, 1986)

Fatal Portrait es uno de esos discos –no me pasa con tantos, no creáis– del que recuerdo perfectamente lo que hacía y la sensación que me inundó la primera vez que lo escuché, algo que no voy a repetir porque ya lo expliqué aquí . Sin embargo, lo que no conté entonces y que ahora –cuarenta años más tarde, se dice pronto– puedo compartir porque ya ha prescrito hasta la vergüenza con la que durante un tiempo recordé mi comportamiento, es que a algunas de las clases de la universidad asistía con un vaso de Martini Bianco en la mano y varios en el cuerpo, en especial a las de análisis matemático de primera hora de la tarde, clases en las que –obnubilado por el alcohol– canturreaba el tema Dressed in white , siendo el punto álgido la llegada del verso She carries a secret and where she must go... You’ll never know con la voz en falsete de King , a lo que mis compañeros asistían con risa nerviosa –lo que por entonce...

BARÓN ROJO: En un lugar de la marcha (Chapa, 1985)

Yo no tengo, ni me acerco, al número de vinilos que tenéis todos y cada uno de los participantes de este blog. Pero de vez en cuando se presenta la oportunidad o último resquicio para comentar un clásico que no ha sido destripado por la insigne parroquia presente. En mi época, once upon a time, entre los amigos había una sana e inexplicable rivalidad entre Iron Maiden y AC/DC y entre Obús y Barón Rojo , por ver cuál era el mejor. En fin, yo era de Maiden y de Barón. Y lo defendía con puños y dientes. El amor y la admiración por los dos ha llegado hasta estos tiempos modernos. Es raro que varias veces al año no tenga una enfermiza necesidad de escuchar durante varios días todos los discos clásicos de estas bandas. La última crisis que tocaba fue con Barón Rojo . Y una vez abierta la veda a comentar clásicos sin ningún tipo de vergüenza, como debe ser, me atrevo a traer lo que considero el último gran disco de nuestros queridos Barón Rojo .  No voy a relatar aquí las archiconocida...

The Joe Perry Project - Let the Music Do the Talking (CBS, 1980)

  La semana pasada tristemente nos dejó Jack Douglas , uno de los míticos productores rockeros de las últimas cuatro décadas. No tengo falta de escarbar mucho ni de ser rebuscado para encontrar " Rocks "," Toys in the Attick" , el debut de Cheap Trick , " Violation " de los nunca suficientemente valorados Starz o el "Ridin' High" de los canadienses Moxy entre mis favoritos de su vasto trabajo.  Con Aerosmith tiene una historia para escribir un libro por lo menos; además de los discos mencionados anteriormente dejó huella en el visceral " Get your Wings ", el drogota " Draw the Line " o el magnífico en mi opinión e infravalorado " Rock in a Hard Place ".  En algunos momentos fue hasta el sexto miembro de los de Boston componiendo la fantástica "Kings & Queens" e involucrándose en mierdas que iban más allá de lo profesional.  Cuando Aerosmith estaban en el dique seco en plena grabación de "...

Rosendo – Deja que les diga que no (DRO, 1991)

  No podía pasar el día de hoy, 15 de mayo, San Isidro, patrón de la ciudad de Madrid, sin traer un disco de algún artista de "El Foro". Y quién mejor que este madrileño de barrio, el de Carabanchel, para más señas, monumento inmaterial del rock en español y artista querido por varias generaciones de peludos (y no tan peludos).  Y lo hago con su quinto disco en estudio, editado en 1991, el que, en cierto modo, significó un giro en su carrera: no tanto en lo musical, que nunca ha sido de grandes experimentos, si no más bien en lo organizativo, en el acompañamiento. Cambio de compañía discográfica, cambio de músicos y de productor.  Cuando este disco vio la luz, Rosendo llevaba casi veinte años subido a los escenarios, desde aquellas primeras luces con una banda de versiones llamada Fresa . Siguieron sus primeros pinitos con Jose Carlos Molina en los iniciáticos Ñu para acabar pasando a lo más gordo de la Historia de la música popular de nuestro país con Leño . Tras seis ...