Yo no tengo, ni me acerco, al número de vinilos que tenéis todos y cada uno de los participantes de este blog. Pero de vez en cuando se presenta la oportunidad o último resquicio para comentar un clásico que no ha sido destripado por la insigne parroquia presente.
En mi época, once upon a time, entre los amigos había una sana e inexplicable rivalidad entre Iron Maiden y AC/DC y entre Obús y Barón Rojo, por ver cuál era el mejor. En fin, yo era de Maiden y de Barón. Y lo defendía con puños y dientes. El amor y la admiración por los dos ha llegado hasta estos tiempos modernos. Es raro que varias veces al año no tenga una enfermiza necesidad de escuchar durante varios días todos los discos clásicos de estas bandas. La última crisis que tocaba fue con Barón Rojo. Y una vez abierta la veda a comentar clásicos sin ningún tipo de vergüenza, como debe ser, me atrevo a traer lo que considero el último gran disco de nuestros queridos Barón Rojo.

No voy a relatar aquí las archiconocidas peripecias de los madrileños. Lo que fueron y lo que pudieron ser. Su triste reunión con todos los miembros enfrentados y las actuales facciones intentando recuperar las sensaciones de los más nostálgicos. Cierto es que sigue apareciendo información de la banda que no conocía. Como la fallida gira por Japón y la grabación de un directo en el mítico Budokan. También se barajó la posibilidad que Martin Birch les produjera un disco. Con Barón todo es un "y si...".

Lo cierto es que a pesar de tenerlo todo en contra, con este disco consiguieron lo que parecía imposible, otro clásico y un nuevo éxito. De nuevo una portada mítica de Ángel Ortiz. Varios himnos imperecederos. Me quedo quizás con "Cuerdas de acero" e "Hijos de Cain", porque siguen incluyéndolas en su set list. Pero como olvidar a Beethoven tocando rock o la enésima ocasión en que Carlos de Castro sale a la carretera a darle caña a su coche (y aún quedaba "El pedal"). Como no disfrutar de la habitual crítica social de la dupla Campuzano-Cortés o de la última gran canción compuesta por Armando de Castro, con permiso de "Cuerdas de acero". Y como no sentirte parte de esos chicos del rock bailando como malditos.
Edición original de Chapa de la época, comprada en una de esas tiendas de disco de toda la vida y ya extinta, Candilejas. Grabado por fin en Madrid, después de la experiencia londinense y con una producción descomunal, a pesar de no tener un productor de referencia ¿Lo hubiera hecho mejor Martin Birch? Lo dudo, pero hubiera molado.
Puede que, si me dejáis, vuelva con "
Tierra de nadie". Un más que solvente fin de ciclo.
Perfecto, una gran elección. Voy a escucharlo ahora mismo, yo también soy más team Barón que team Obús, aunque me gustan también. Y sí, es una pena ver cómo acabaron y lo que podrían haber sido y no fueron, aunque con esas personalidades, ni Birch hubiese podido evitar el desenlace.
ResponderEliminarP.D. Hoy también hubiese tenido que publicar entrada, pero mi ordenador ha muerto, escribo desde una tablet moribunda y sigo sin tener teléfono móvil, así que no sé cuando nos volveremos a encontrar por la intenté. KING
Cuando leas esto, espero que pronto, gracias por comentar cómo siempre. Igual nos leemos de manera analogía o publicamos en papel. Nunca se sabe. Barón han sido siempre muy apocalípticos.
EliminarUf, menudo clasicazo que nos traes. Coincido contigo en que es su último gran disco, lleno de clásicos. "Breakthoven", "Cuerdas de acero", y sobre todo "Hijos de Cain" o "Chicos del rock", mis favoritas. Muchos recuerdos me trae este disco. Yo también fui muy fan de Baron, aunque también Obús me gustaban. Para mi no había rivalidades, me gustaban también Maiden y Ac/dc 😅. Haces muy bien en traer por aquí este clásico que faltaba. De un grupo histórico, por supuesto, aunque con final triste. Pero vaya discos clásicos que se marcaron en los 80. Ente ellos éste. Muy buena elección. Mítico, como bien has dicho. Saludos.
ResponderEliminarHa traído muchos recuerdos a todos. Es lo bonito de la música.
EliminarGracias a ti.
Discarral. Sin más. Lo de portada mítica es un poco de estudio, porque las portadas de Barón son malísimas, vamos, que por portadas nadie habría comprado un disco suyo.
ResponderEliminarCreo que en este álbum hay una joya escondida: no ver, no oír, no hablar. Ese tema es tremebundo.
Gracias por traer este enorrrme trabajo.
Un caso perdido, otro temarral del que nadie se acuerda. Una grabación muy grande. Es verdad que la portada no es la mejor, pero es muy carismática. Ese Sancho...
EliminarQue discazo la verdad. En su momento a Heavies más mayores que yo les pareció un pequeño bajón, a mi para nada, desde Breakthoven a "Hijos de Caín" todo temazos. Mi favorita es "Chicos del Rock". Yo siempre fui de Barón, Obús me parecían mucho peores a pesar de que tengo en mi colección "Poderoso como el Trueno" que me parece muy digno, pero en mi opinión no hay color; hasta Panzer me gustan más que Obús. Saludos!
ResponderEliminarBanzai y Sangre Azul. Mejores que Obús también. Esto son gustos y por supuesto sin desmerecer a Fortu and Co. Y muchos otros que nos quedan por ahí. Un discazo de mucho cuidado.
ResponderEliminarGracias por aportar. Abrazos
También soy de repasar discografías, o parte de ellas, porque algunas acabaron siendo infumables, y hace poco tocó la de Barón Rojo. Ahora estoy con Obús 😅 y no se puede comparar. Del heavy ochentero añado el debut de Santa y el "Fuego" de Ñu. Jero Ramiro , qué guitarras. Ah, del disco que comentamos hoy poco más que aportar. Contiene mi (posiblemente) canción favorita de la banda, ese Hijos de Caín. Un abrazo
ResponderEliminarGracias por aportar, como siempre. Y me ha hecho recordar a los otros "grandes", para mi, Ángeles del Infierno (que omisión más dolorosa).
ResponderEliminarQué mayores somos!!!
The Road (Sergio)
Mucho mayores y mucho señores
Eliminar