Ir al contenido principal

Vic Vergat – Down to the bone (Harvest, EMI Electrola – 1981)


Siguiendo con mi serie de entradas dedicadas a vinilos que (casi) nadie conoce,  hoy os traigo a este muchacho, un músico que seguramente soñó con un estrellato que nunca se hizo realidad para él. En la segunda mitad de los años 80 me dio por comprar discos instrumentales de músicos como Vinnie Moore, Joe Satriani, Marty Friedman, Steve Vai, Joey Tafolla o Tony MacAlpine, guitarristas en su mayoría descubiertos o promocionados por el productor Mike Varney, fundador del sello Shrapnel Records. Algunos de esos intérpretes siguieron su carrera en solitario, otros se integraron en bandas existentes, otros alternaron ambas facetas y algunos desaparecieron del mapa. Y, por supuesto, muchos ya pasaron por este blog cuando hace varios lustros os hablé de ellos. Sin embargo, quizás por no disponer de padrinos influyentes, suficiente talento o simplemente por no haber aparecido en el momento indicado, otros músicos no lograron a nivel internacional ni el reconocimiento ni la exposición que ansiaban. Es precisamente el caso del que dio nombre al vinilo que hoy os traigo, aunque su propuesta 
–a pesar de la imagen que transmitía– no tiene nada que ver con la de los guitarristas que os he mencionado
 
El italiano Vittorio Vergeat –a algún director artístico le debió parecer que su nombre era demasiado largo y al apellido le sobraba una letra– nació en Domodossola, un pueblo del Piamonte a poca distancia de la frontera con el cantón suizo de Valois. Con predisposición hacia la música, siendo adolescente ya compuso su primer tema para la banda Blackbirds y al alcanzar la mayoría de edad fundó en Basilea junto a Werner Fröhlich y Cosimo Lampis el trío Toad, banda pionera del hard rock y el rock progresivo suizo cuyo primer álbum se grabó en los De Lane Lea studios con Martin Birch como ingeniero. Con Toad grabó dos álbumes más de estudio, pero Vic –que citaba a Jimi Hendrix como una de sus principales influencias– sabía que si quería triunfar a lo grande tenía que ir a los Estados Unidos y allí que se plantó coincidiendo con el inicio de la década de los 80. Contactó con Dieter Dierks, que en ese momento estaba produciendo el debut de Dokken en Alemania y que aceptó producirle este Down to the bone que os comento hoy, supongo que sin demasiado interés por su parte. 
 

Así, entre los Capitol studios de Los Angeles y los Dierks studios de Colonia, el disco fue tomando forma con Vic Vergat –ya sabéis, había que quitar una letra en aras de la comercialidad– a la guitarra y voz, Guy Röllinger al bajo y Gerard Jelsch a la batería, con la participación en dos temas de Bobby Blotzer en la batería –tras dejar Dokken y antes de formar parte de Ratt– y de Tom Croucier Jr –hermano de Juan Croucier, por entonces aún en Dokken pero sin tiempo o ganas de hacer favores– al bajo y voces. La infame foto de portada, obra de Dick Zimmerman, estaba avanzada a su tiempo y presentaba a Vic como un virtuoso de las seis cuerdas del estilo de los que años más tarde se pondrían de moda llamando mi atención como os he comentado al principio de la entrada –de hecho, esa fue la razón por la que me compré el disco, para qué negarlo–, aunque como ya os he dicho no tenía nada que ver con aquellos. 
 
Y no sé si fue algo buscado persiguiendo un sonido crudo y directo, culpa de un presupuesto más que ajustado o a causa de una poca implicación del productor, pero lejos de ser una muestra espectacular de florituras guitarreras, lo que Down to the bone nos ofrece son tres tíos tocando, varios micrófonos repartidos por la sala, una cinta grabando... y arreando, que es gerundio. ¿Significa eso que el disco es un montón de guano?, hombre, tampoco es eso. Pero ya lo dice el refranero: el que no arriesga, no gana. Así que, veamos. 
 

El vinilo comienza con el tema título, un Down to the bone que es un potente hard rock bluesy que con menos revoluciones muy bien hubiesen podido interpretar los ZZ top. Le sigue Breakaway, un estupendo ejemplo de hard rock sleazy con aroma a Sunset strip antes de que explotase la escena angelina ochentera. I don’t wanna lose you es una balada intimista con atmósfera jazzy, con Röllinger acariciando su bajo y Jelsch utilizando las baquetas con baja intensidad de pegada y Walk es un hard rock directo y pegajoso con aromas a bayou. Finaliza la cara Hot love con Tom Croucier a la voz, que sube las revoluciones del álbum con reminiscencias al Nice boys de Rose Tattoo
 
Le damos la vuelta al disco y nos encontramos con la segunda colaboración Croucier/Blotzer, una rockera You never tell me you love me con una voz que aquí me recuerda mucho a Vince Neil. Es un tema extraño, con estribillo popero pero con fuerza guitarrera. I believe in love music es mi favorita, un medio tiempo cargado de sentimiento hard bluesy con mucha guitarra. La siguiente es Mean mean cat, un classic rock con esteroides. Y el álbum finaliza con Hey love, una meliflua balada con piano entre delicada y soporífera, que carece de fuerza emocional y sólo sirve para bajar el nivel de fuerza de un disco sorprendente de hard rock básico, clásico, bluesy y setentero con atisbos de algo del sonido angelino que estaba por llegar, nada que yo esperase a la vista de su envoltorio. En resumen, que sin ser nada del otro mundo, es una obra más que disfrutable y permite descubrir a un músico bastante válido aunque poco conocido. 
 

A raíz del lanzamiento de este disco, Vic pudo tocar por los Estados Unidos como telonero de Nazareth o Joe Perry, creó el grupo The Bank y en los 90 regresó a Europa donde trabajó con Marc Storace de Krokus e incluso con David Hasselhoff en un disco infantil dedicado al personaje de animación Pingu. Hay que comer y pagar facturas, ya sabéis. A finales de la década se estableció en Milán y colaboró con Gianna Nannini en la grabación de su álbum Cuore antes de poner en marcha con la llegada del nuevo siglo la Vic Vergeat Band –recuperando ya la E en su apellido– con Mickey Guaglio en el bajo y Jo Macri a la batería. Desgraciadamente, Vittorio fallecería en noviembre de 2023 a la edad de 72 años. 
 
Y eso es todo por hoy. En quince días os traeré otro de estos músicos sin suerte que se quedaron por el camino en su búsqueda de la fama. 
 
¡Feliz viernes! 
@KingPiltrafilla

Comentarios

  1. He abierto el blog y he leído Vig Verga 😅🥴😂 Tengo sentimientos encontrados con este disco. Si miro su fecha de edición, Mr. Vergat fue un adelantado en algunos aspectos, pues ese rollo guitar hero y la forma en la que usa la guitarra pasando del rollo bluesy al hard rock se desarrolló con éxito en la década. Si obvio eso, un disco pasable, con esa producción maquetera que nombras y un cantante con más ganas que personalidad o técnica. Hagamos la mezcla y demos al protagonista de tu entrada el mérito de haber perseguido su sueño americano y dejar en nuestro blog un álbum muy decente. Por cierto, un finde hard roquero a tope por aquí. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En efecto, en muchos aspectos me ha parecido un precursor por lo que no se entiende que su carrera en un aspecto mayoritario -que en la puramente musical se mantuvo muchos años- no llegase a más. Pero como dices, es un reconocimiento a la persecución de los sueños. Y sí, un estupendo fin de semana con heavy, hard rock, blues rock y rock melódico. Un abrazo. KING

      Eliminar
  2. Joder, ni en mil años sabría que el tipo de la portada es el mismo que grabó esa joya de Toad "Tomorrow Blue" con Martin Birtch de ingeniero. Cuando leí el nombre de Vergat lo relacioné con Atomic Rooster y no con Toad. El disco tiene alguna canción que me gustó, esa "Breakaway" si que es Sleazy si. No sabía que Croucier tenía un hermano que también estaba metido en el rollo. Un saludo y feliz Sábado.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por leer, escuchar y comentar. Yo no conocía ni a Vergeat ni a Toad ni al hermano de Juan Croucier. Es lo bueno de salir de la zona de confort vinílica y tirar para esos álbums de la cubeta de los que no tiene uno ni idea. Se descubren cosas muy interesantes, con cierto riesgo claro jejejeje. Saludos y feliz finde. KING

      Eliminar
  3. Pues escuchado de un tirón este vinilo que solo se puede encontrar aquí. Y ciertamente nada que objetar. Agradable escucha, incluso sorprendente por ese sleazy y hard rock "moderno", como bien se ha comentado. Con los personajes que trató el Sr. Verga (o algo así), me extraña que no tuviera más fama. De nuevo, maravillosa portada. Gracias.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegro que te haya parecido agradable. Lo de maravillosa portada supongo que es sarcasmo, como lo de Sr, Verga. Pobre Vittorio, que está muerto. Saludos. KING

      Eliminar

Publicar un comentario

Otros crímenes...

Extremoduro - La Ley Innata (Warner Music, 2008)

  Hoy tenía preparada otra entrada correspondiente a esos discos que me marcaron al inicio de este siglo XXI. Pero con las pérdidas en el mundo del rock patrio que hemos tenido esta semana, todo ha volado por los aires. Ya sabéis que, si puedo y tengo disco, ante el fallecimiento de algún reconocido artista, hago un pequeño homenaje en nuestro blog ( Richard Davies , Tina Turner , Olivia Newton-John , Quincy Jones, RobertaFlack ). Esta semana, a falta de uno, dos maravillosos músicos han marchado hacia la inmortalidad. Sólo tengo vinilo del grupo de uno de ellos, que no tenía pensado traer por aquí porque ya han aparecido varios trabajos suyos. Pero mira, también podría entrar en discos del dos mil y pico que me han golpeado de una u otra manera. Jorge , siento no tener un plástico tuyo del que hablar, así que hablaré de La Ley Innata de los Extremoduro de Robe Iniesta . Pero el homenaje va también por ti, claro que sí. En común tenéis que os vi a los dos en sendos directos con...

King Diamond - Fatal Portrait (Roadrunner Records, 1986)

Fatal Portrait es uno de esos discos –no me pasa con tantos, no creáis– del que recuerdo perfectamente lo que hacía y la sensación que me inundó la primera vez que lo escuché, algo que no voy a repetir porque ya lo expliqué aquí . Sin embargo, lo que no conté entonces y que ahora –cuarenta años más tarde, se dice pronto– puedo compartir porque ya ha prescrito hasta la vergüenza con la que durante un tiempo recordé mi comportamiento, es que a algunas de las clases de la universidad asistía con un vaso de Martini Bianco en la mano y varios en el cuerpo, en especial a las de análisis matemático de primera hora de la tarde, clases en las que –obnubilado por el alcohol– canturreaba el tema Dressed in white , siendo el punto álgido la llegada del verso She carries a secret and where she must go... You’ll never know con la voz en falsete de King , a lo que mis compañeros asistían con risa nerviosa –lo que por entonce...

BARÓN ROJO: En un lugar de la marcha (Chapa, 1985)

Yo no tengo, ni me acerco, al número de vinilos que tenéis todos y cada uno de los participantes de este blog. Pero de vez en cuando se presenta la oportunidad o último resquicio para comentar un clásico que no ha sido destripado por la insigne parroquia presente. En mi época, once upon a time, entre los amigos había una sana e inexplicable rivalidad entre Iron Maiden y AC/DC y entre Obús y Barón Rojo , por ver cuál era el mejor. En fin, yo era de Maiden y de Barón. Y lo defendía con puños y dientes. El amor y la admiración por los dos ha llegado hasta estos tiempos modernos. Es raro que varias veces al año no tenga una enfermiza necesidad de escuchar durante varios días todos los discos clásicos de estas bandas. La última crisis que tocaba fue con Barón Rojo . Y una vez abierta la veda a comentar clásicos sin ningún tipo de vergüenza, como debe ser, me atrevo a traer lo que considero el último gran disco de nuestros queridos Barón Rojo .  No voy a relatar aquí las archiconocida...

Work Force – Work Force (Scotti Bros. Records, 1989)

  Anthony Joseph Scotti fue actor, cantante, productor de televisión y cine. Pero no le traigo a nuestro blog por ninguna de estas facetas y por ninguna de estas razones. Scotti, Tony, sale a colación porque a mediados de los años setenta formó, junto a su hermano Benjamin, la discográfica y productora musical Scotti Bros. Records. Y esos señores, amiguitos y amiguitas, sí que tiene valor, peso y enjundia para nosotros, vinileros de pro, pues ficharon y grabaron lo mejorcito de Survivor. Sus primeros éxitos le llegaron de un tal Leif Garrett y el catálogo incluye a gente tan dispar como Iron Horse (algún día los traeré por aquí), Stan Bush, John Schneider, James Brown, Ya Ya, Robert Tepper y algunas bandas sonoras blockbuster (Cobra, The Transformers, Rocky IV, Lady Beware). Guilty pleasure. En ese catálogo, en 1989, incluyeron a un grupo comandado por los hermanos Henry: Rick al bajo y la guitarra, Scott, a las baterías, y Ralph, a los teclados. Una especie de familia orquesta, co...

The Joe Perry Project - Let the Music Do the Talking (CBS, 1980)

  La semana pasada tristemente nos dejó Jack Douglas , uno de los míticos productores rockeros de las últimas cuatro décadas. No tengo falta de escarbar mucho ni de ser rebuscado para encontrar " Rocks "," Toys in the Attick" , el debut de Cheap Trick , " Violation " de los nunca suficientemente valorados Starz o el "Ridin' High" de los canadienses Moxy entre mis favoritos de su vasto trabajo.  Con Aerosmith tiene una historia para escribir un libro por lo menos; además de los discos mencionados anteriormente dejó huella en el visceral " Get your Wings ", el drogota " Draw the Line " o el magnífico en mi opinión e infravalorado " Rock in a Hard Place ".  En algunos momentos fue hasta el sexto miembro de los de Boston componiendo la fantástica "Kings & Queens" e involucrándose en mierdas que iban más allá de lo profesional.  Cuando Aerosmith estaban en el dique seco en plena grabación de "...

Rosendo – Deja que les diga que no (DRO, 1991)

  No podía pasar el día de hoy, 15 de mayo, San Isidro, patrón de la ciudad de Madrid, sin traer un disco de algún artista de "El Foro". Y quién mejor que este madrileño de barrio, el de Carabanchel, para más señas, monumento inmaterial del rock en español y artista querido por varias generaciones de peludos (y no tan peludos).  Y lo hago con su quinto disco en estudio, editado en 1991, el que, en cierto modo, significó un giro en su carrera: no tanto en lo musical, que nunca ha sido de grandes experimentos, si no más bien en lo organizativo, en el acompañamiento. Cambio de compañía discográfica, cambio de músicos y de productor.  Cuando este disco vio la luz, Rosendo llevaba casi veinte años subido a los escenarios, desde aquellas primeras luces con una banda de versiones llamada Fresa . Siguieron sus primeros pinitos con Jose Carlos Molina en los iniciáticos Ñu para acabar pasando a lo más gordo de la Historia de la música popular de nuestro país con Leño . Tras seis ...