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FIFTH ANGEL (Shrapnel, 1986)


Penúltima entrega de la serie dedicada a “Los vinilos perdidos”.

En esta ocasión fue especialmente doloroso porque se trata de uno de mis discos y grupos preferidos de Metal americano de siempre. Por supuesto tengo en CD tanto “Fifth Angel” como “Time will tell”. Imprescindibles 

¿Qué pasó entonces? Que se ralló. Era un suplicio escuchar con saltos la primera canción de cada cara. El inconmensurable comienzo con 'In the fallout' y la apertura de la cara B con la consistencia metalera de 'The night'.

Mi familia siempre ha sido muy musical y desde mis primeros pasos, la zarzuela y la ópera han sido parte de mi banda sonora. Tanto en mi casa como en la de mi abuela había sendas radiogramolas Blaupunkt donde se ponían los primeros vinilos de la época. Eran unos muebles de madera preciosos con una tecnología excepcional para la época y un sonido con sus ocho altavoces que hoy en día dejaría de piedra a más de uno. Ese aparato, que también era radio y que era tan potente que sintonizaba frecuencias marroquíes desde el salón de mi casa, todavía existe y funciona. Aunque no su diabólico giradisco. 

Antes de poder comprar mi primera cadena HI-FI, poníamos nuestros primeros vinilos en aquella radiogramola que estaba preparada para vinilos de una sola cara y con un grosor como el de una rebanada de pan de molde. Algunos de nuestros vinilos modernos no aguantaron el peso de aquella aguja y terminaba rallando los discos. Entre ellos, la obra maestra de heavy metal que hoy nos ocupa.


Tenía la edición original de Shrapnel records, distribuida en Europa por Roadrunner. Espartana, sin letras ni artificios y con una de las portadas menos inspiradas de la historia del Metal. Horrible, vaya. Era tan fea que en la reedición de sello Epic unos años después la cambiaron. Un disco de este calibre no se merecía esa portada. Y como podéis ver en la foto de la contraportada, también Metal Blade editó este clásico.



Curiosidades de este disco. Fue una de las primeras producciones del gurú del Metal, Terry Date. El bajista acreditado, Kenny Kay, no tocó en el disco, si no que fue el que se convirtió en miembro oficial de la banda, John Macko y que si apareció reconocido en los créditos y en las fotos de la posterior reedición. Mike Varney pensó que el guitarrista James Byrd se convertiría en un nuevo Marty Friedman, Joey Tafolla o Jason Becker, pero tras abandonar la banda en este disco y grabar un par de proyectos muy irregulares, a pesar de su gran calidad, jamás se supo más de él. El magnífico cantante de voz profunda, Ted Pilot, dejó la música para convertirse en un exitoso dentista. El guitarrista solista en "Time will tell", tras la marcha de Byrd, Kendall Betchel, otro crack de las seis cuerdas, fue también el cantante (y menudo cantante) en su vuelta en 2018 con el completísimo "The third Secret". El grupo está viviendo una nueva juventud con tres de sus integrantes originales (el conocido batería Ken Mary, el guitarrista y compositor principal Ed Archer y John Macko).

No voy a hacer ningún análisis ni disección de las canciones que componen este álbum, porque si no conocéis a este grupo de Seattle y os gusta el metal americano clásico, ya estáis tardando en escuchar y compraros este disco y el 'Time will tell'. Difícil saber cuál es mejor de los dos. Absolutamente mítico.



Comentarios

  1. DISCARRAL junto con Time will tell. Son dos de mis unicornios, esos vinilos que si encuentro en una feria vinílica en buen estado y a buen precio, se vienen a casa seguro. Otro gustazo de entrada para este viernes. Saludos. KING

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  2. Un clásico del Metal USA. Un disco muy considerado y auténtico. Ese aparato de música que tenías en tu casa debía de ser un pepino importante. Saludos

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  3. Coño, vaya friquis de mierda sois. Yo creía que era el único que conocía a estos tipos y son los Madonna del blog 😂😂 No los tengo en la colección, pero algún día caerán (o no). Buenísima historia la de esa radio pincha piedras pre-vinílicas que compartes. Hoy en día vivimos tan en la inmediatez que un objeto tan viejo funcionando parece un misterio irresoluto. Pero es la mecánica del siglo XX perdurando a la electrónica. Un saludo.

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    Respuestas
    1. Os respondo a los 3 de un tirón. Me alegra haber dado con la tecla. Como decía un viejo humorista clásico, Paco Gandia, la historia es completamente verídica. El Blaupunkt me ralló más de uno y de dos vinilos, pero le sigo teniendo cariño. Feliz Semana Santa a todos.

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  4. Me siento identificado con esa historia del tocadiscos. Hasta que compramos en mi casa el equipo HI-FI, usábamos el tocadiscos de mi padre (años 70), en el que ponías los discos en la varilla central e iban cayendo uno a uno (se escuchaban solo por una cara). Y el peso de la aguja (y lo mal que trataba los discos cuando era crio), hizo que se me rayara mas de uno (El Powerslave de Maiden me lo volví a comprar porque no podía aguantar el "Aces High" dando saltos sin parar...). Pero a cambio, ese tocadiscos me dio muchas alegrías. No le guardo rencor...
    Este disco es una maravilla, y yo no conocía de nada a este grupo. Suena a "clásico", sea lo que sea que es eso. El caso es que me ha enganchado. Buen descubrimiento, y buenísima entrada. Me encanta compartir estas historias personales ligadas a la música. Saludos.

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  5. Pues nos hemos descubierto joyas mutuamente. Ya veo que pasaste por lo mismo que yo. Menudos aparatos y mi familia aún tiene dos (comprados en Melilla cuando aún era una especie de paraíso fiscal) Que cosas.
    Gracias por el comentario. Abrazos.

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