Ir al contenido principal

Agnetha Fältskog – Eyes of a woman (Polydor, 1985)


Hoy voy a rivalizar a blandenguer con Dani... y eso sin que haya fallecido la artista de la que os voy a hablar, ojo. Parte de la banda sonora de mi infancia estuvo marcada por ABBA –mi madre era muy fan– y lo cierto es que actualmente respeto mucho a ese grupo y opino que un buen número de sus canciones son temarrales y composiciones imprescindibles de la música de todos los tiempos. Pero os soy sincero. En aquellos años no sentía por ellos el mismo reconocimiento que ahora y si algo llamaba mi atención de los suecos era la voz excepcional, los cabellos dorados y esas piernas embutidas en pantalones y mallas ajustadas de la diosa nórdica Agneta Fältskog
 

Esa nostalgia fue en gran parte la que a principios de año me obligó a sacar de la cubeta de una tienda este disco y –previo pago, claro– llevármelo a casa. Pero es que además, el álbum es una muestra de tonadas alegres caracterizadas por la voz cristalina de Agnetha y una producción ochentera llena de teclados en la que participaron compositores como Justin Hayward de los Moody Blues, John Wetton y Geoffrey Dawnes de Asia o el mismísimo Jeff Lynne de la E.L.O. Tenía que ser mío. 
 

Cantante y compositora desde la preadolescencia, cuando Agnetha se casó con Björn Ulvaeus antes de que ABBA existiese ya tenía una carrera musical propia y había editado varios elepés y numerosos singles en su país, además de haber interpretado a María Magdalena en el montaje sueco del musical Jesucristo Superstar. Sin embargo, no sería hasta la disolución de ABBA que retomaría su carrera, esta vez cantando en inglés y con trabajos enfocados al éxito más allá de las fronteras de su Suecia natal. Y Eyes of a woman fue su segundo intento de petarlo internacionalmente, sin el paraguas de sus excompañeros de grupo. 
 

Grabado en los Polar studios de Estocolmo con el líder de la última formación de la banda británica 10cc Eric Stewart a la producción –que también metió coros, percusión y piano eléctrico–, además de Agnetha a las voces y coros, contó con la participación de Rutger Gunnarsson al bajo, que realizó numerosos arreglos en casi todos los temas. Gunnarsson era un gran amigo de Agnetha porque había tocado en los álbumes de ABBA y había sido músico de gira con ellos. A la batería estuvo Jamie Lane, que venía de Sniff’n the tears, a la guitarra Rick Fenn y a los teclados y sintetizadores Vic Emerson, ambos –sobre todo Fenn– parte importante de los 10cc de Stewart. Además, el disco contó con la colaboración del reputado saxofonista Mel Collins (King Crimson, Camel, Alan Parsons Project y otros) y los suecos Anders y Karin Glenmark, dos hermanos gemelos integrantes del dúo Gemini. Por cierto, mi copia es alemana y las fotos de Agnetha corrieron a cargo de Tony McGee
 



¿Y qué se puede esperar de un álbum así?, pues obviamente una versión descafeinada de ABBA en lo musical –aunque eso no signifique que no tenga calidad, simplemente no encontraréis ahí las melodías de Björn y Benny– y casi un calco en lo vocal. Así, inaugura el disco One way love, una composición de Jeff Lynne con sintetizadores, teclados y una melodía pegadiza al servicio de la voz limpia e inconfundible de Agnetha que, como en todo el disco –Frida ya no está a su lado– se dobla y hace los coros ella misma con el apoyo puntual de Karin Glenmark. Le sigue Eyes of a woman en el mismo estilo, tonada con marcada presencia de sintetizadores aunque con algunos guitarrazos tímidos aquí y allá y un bajo con especial protagonismo en la base rítmica. Es el único tema con Per Allsing a la batería, quien poco después se convertiría en miembro de Roxette. Just one heart tiene cierto regusto a melodías caribeñas, alegre y sin pretensiones y es otro tema en el que –obviando a la vocalista– destaca especialmente la interpretación de Gunnarsson al bajo. 
 



I won’t let you go es producto de la colaboración directa de Stewart y Agnetha. Se lanzó como primer single del álbum y en él la sueca borda un tema muy de su estilo en el que su estupenda voz encaja como un guante. Llega entonces The angels cry, escrita por Justin Hayward que también mete guitarras. Es un medio tiempo etéreo, donde bajo y teclados destacan sobre una batería electrónica que, como en todos los temas del disco, suena demasiado limpia. Para mi gusto, es otro exponente de tema sin mácula, de agradable escucha y factura, pero sin alma. La cara finaliza con Click track, un tema ochentero a tope, con teclados, batería electrónica, guitarras pasadas por sintetizador y ritmo sincopado. Es en mi opinión el menos agnethiano en lo que llevamos de disco, que hasta el momento transitaba por una senda que bien hubiesen podido seguir los ABBA
 


Y si la cara anterior finalizaba con un tema que se alejaba del estilo habitual de Agnetha, We should be together –incluso por el tratamiento de su voz– me parece un funky disco destinado para ser cantado por Madonna, un pop ochentero de manual en el que la vocalista sueca parece buscar modernez. I won’t be leaving you es un tema sencillo, con total protagonismo de la voz de la Fältskog y sin demasiados arreglos –exceptuando un solo de guitarra– al que en mi opinión le falta un poco más de ampulosidad e instrumentación. Que sí, que ya sé que la obra debe servir para el lucimiento de la vocalista y su especial voz pero a las canciones se las tiene que dotar de atractivo para que sean éxitos, aunque qué sabré yo. 
 



Le sigue Save me (Why don’t ya), con más ritmo y guitarreo, que provoca que le vengan a uno ganas de mover los pies, aunque carece de un estribillo que la haga pegadiza y acaba resultando monótono. Por lo menos tiene un solo de guitarra final que le salva a uno del sopor. I keep turning off lights es un tema correcto, sin más, que como punto a favor tiene que precede a un temazo, We move as one, escrita por Wetton y Dawnes, una canción sencilla aunque con una bonita melodía, bonitos coros y arreglos grandilocuentes como corresponde a sus autores y una interpretación vocal a la altura con la que se pone el punto final al track list del álbum. 
 

En resumen, una obra elegante, de producción inmaculada, sumamente melódica, con tonadas atractivas y una voz que enamora, extremadamente ochentera tanto para lo bueno como para lo malo... pero sin nada que destaque especialmente para convertirla en un álbum histórico. Sin embargo, es de fácil digestión para todos los estómagos y me sirve para decir –he tardado años– que ya disfruto en mi colección de un pedacito de mi crush de adolescencia. No hay más preguntas, señoría. 
 
¡Feliz viernes! 
@KingPiltrafilla

Comentarios

  1. Una historia de amor tremenda la tuya con esta señora 😉Si esto fuera una taberna ochentera y nosotros señorones con bigote, compartiría mi muy merecida admiración ante su figura rubia y que me la llevaría a pasear por el río (más o menos en esos términos). Pero como esto es un blog moderno del siglo XXI y pico me ciño a lo estrictamente musical. Y ahí no me ha llegado mucho. Las melifluas canciones suenan bien, con arreglos chulos; creo que, hoy, la falta de algún guitarrazo de vez en cuando me ha faltado. Ahora bien: si lo encuentro en alguna cubeta a buen precio, igual me lo compro. Porque suena a old school pop eighties que apesta. En el fondo, ha sido una escucha agradable. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí sí, aquí no semos señoros rijosos, semos musicófilos. Y es eso, pop eighties agradable, sin guitarrazos y sin el nivel de los ABBA en sus mejores tiempos. Pero mola. De los muslos de la chiquilla, ni hablamos. king

      Eliminar
  2. No conocía el disco, no es para mi la verdad. ABBA ni siquiera me han parecido interesantes y eso que grupos como Redd Kross o Jellyfish cero dudas de que son fans y soy ultra fan de los primeros. Saludos colega

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaja... la verdad, si no fuese por el componente Agnetha, tampoco hubiese dedicado tiempo a hablar de este álbum. Respecto a ABBA, ya lo he dejado claro. Tienen temarrales imprescindibles y mi respeto. Vamos, con decirte que cuando estuve en Estocolmo pasé una mañana en su museo. Saludos. KING

      Eliminar
  3. Pues no tenía ni idea de la carrera en solitario de esta mujer. La verdad es que no esperaba mucho de la escucha, y en realidad creo que es un pop ochentero de calidad. Claro, que estando por ahí todos los nombres que has citado, no ne extraña. Yo tampoco soy fan de ABBA, pero hay que reconocer que esta mujer tiene muy buena voz. Sin duda lo mejor del disco. Me gusta entrar aquí y encontrar sorpresas como esta. Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Traer un vinilo, que lo escuchéis y que os parezca una escucha agradable es un verdadero placer. Gracias y saludos. KING

      Eliminar
  4. Pues aunque me hayas dedicado con "cariño" la entrada, has pinchado en hueso pues ABBA nunca me emocionó. Efectivamente, es un disco fácil de escuchar, muy ochentero y tal. Pero que me deja poso, la verdad. No eres tú soy yo. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Te lo he dedicado en la vertiente de vocalista femenina blandenguer, esta vez viva. Pero ya lo he dicho, si no es por la componente sueca rubia crush de juventud, a mi tampoco me hubiese dicho nada este disco. Y eso que ABBA, aunque no todo, claro está, sí me molan. Abrazo de vuelta. KING

      Eliminar

Publicar un comentario

Otros crímenes...

Russ Ballard – Barnet dogs (EPIC, 1980)

En este blog nuestro, a pesar de tantos años (vamos a cumplir dentro de poco catorce años en cartel ) y tantos vinilos (1727 con este) siguen faltando figuras (más o menos) emblemáticas de ese universo, digamos, roquero en el que asentamos la mayoría de nuestras propuestas musicales. Y hoy relleno uno de esos huecos con esta propuesta firmada por Russell Glyn Ballard, cantante, guitarrista y compositor británico conocido en el mundillo como Russ Ballard. Si ni conoces el nombre, seguro que has escuchado muchas de sus canciones. El tipo tiene un larguísimo currículo de composiciones exitosas.  Hijo de una bailarina y un baterista, Ballard quedó ciego del ojo derecho por una pedrada, tomó lecciones de piano desde los ocho años y tuvo su primera guitarra a los trece. Su reconocimiento en la Historia musical,  después de varias aventuras infructuosas, comenzó en la década de los setenta y los primeros discos de  Argent . La banda, nacida de la unión del ex- Zombies Rod Arge...

Bon Jovi - Slippery when wet (Mercury Records, 1986)

    Recuerdo de cuando ayudaba a mi padre en el bar que los alcohólicos de pedigrí, aquellos que terminaban con cirrosis como poco (hostia, Lito, con lo bien que lo pasábamos hablando de música por qué no te retiraste a tiempo), bebían ginebra. Ya fuese con tónica, coca-cola o incluso a palo seco. Esa ginebra Larios o Gordons que en muchas zonas del país se usaba para limpiar las barras metálicas que se estilaban en los bares de aquellos tiempos. Me acuerdo que amigos del País Vasco que trabajaron de camareros en garitos de por allí identificaban a los “castellanos” por su preferencia por esas marcas. En fin, que me desvío, vuelvo a la ginebra. La ginebra es áspera pero es que, además, la juntas con la amarga tónica y se convierte en un menjunje tosco y duro (por eso la moda de meterle botánicos, frutas y mierdas varias para disimular y hacerlo mínimamente apetecible). Como con la cerveza, al final hasta te acostumbras y algunos disfrutan del cóctel. Pero para adentrarte en ...

Princess Pang - Princess Pang (Metal Blade, 1989)

  Cuenta la leyenda que chica conoce chico en una fiesta en los States, ella canta, el toca el bajo. No se si por amor o simplemente ocurrió, los dos se van a Suecia país del que es el chico y allí se juntan a otro colega sueco que resulta que es guitarrista.  Esto es más o menos a mediados de los 80 y como ven que en California y New York hay una corriente de Rock heredera del Punk y del Glam deciden volver a cruzar el charco para probar suerte como hicieron los Hanoi Rocks .  Una vez establecidos en la Gran Manzana completan la banda con un guitarrista más y un tipo a la batería que parece ser había estado con The Misfits ; graban y mueven algunas maquetas por su círculo de acción y en directo ganan cierta reputación con su sonido entre los neoyorquinos The Throbs y los ya superventas por aquel entonces Guns N Roses. Copia original holandesa  El Sleazy era moda imperante en 1989 que es cuando Metal Blade firma a Princess Pang para grabar un disco, este cuya po...

Judas Priest - British Steel (CBS, 1980)

Después de varias semanas dedicadas a vinilos cazados a ciegas dispuesto a descubrir (o no) joyas semidesconocidas, hago un paréntesis regresando a la senda de las apuestas sobre seguro y traigo este viernes un álbum mítico e incontestable que ha cumplido años esta semana, otro de esos que he tenido que buscar porque me extrañaba que no hubiese aparecido ya por esto lares. Poneos en pie para recibir a British Steel , el punto de inflexión –uno de ellos, al menos– de la carrera de unos chicos del área de Birmingham. Con una icónica y llamativa portada diseñada por el habitual director artístico de la banda Roslav Szaybo y fotografiada por Bob Elsdale , autor también de la cubierta del anterior disco (un Killing Machine del que ya os hablé aquí ), la edición que poseo es la de la primera reedición de 1984 española con la infame contraportada en blanco y negro.    Respecto al disco, decir que a principios...

LIZZY BORDEN: Visual Lies (Metal Blade/Enigma, 1987)

Y continuamos con lo que sin quererlo se ha convertido en una trilogía sobre grandes vinilos de Heavy Metal norteamericano. Y lo que queda. Puede parecer en esta ocasión que no hablamos de un artista de tanta entidad como Fifth Angel , que al fin y al cabo se convirtió en un grupo de culto o Savatage , un grande, que excepto en festivales, jamás ha tocado frente a grandes audiencias. Y sin embargo, Lizzy Borden , nacido Gregory Charles Harges , con un concepto del Metal más directo, provocativo y excesivo a partes iguales, tuvo y sigue teniendo una gran aceptación entre el público y ha sido uno de los niños mimados de Brian Slagel en el famoso sello californiano Metal Blade . Como de costumbre, descubrí al artista en su mejor disco, " Master of Disguise " de 1989. Una joya sin paliativos del Metal donde Lizzy Borden lo borda vocal y compositivamente en su obra más madura y que no quiso o supo replicar.  Años después de este evento y paseando una tarde por un centro comercia...

Albert Hammond - It never rains in southern California (1972, Epic Records)

  Es posible que empieces a leer esta entrada creyendo no conocer a Albert Hammond . Pero pronto te darás cuenta de que, a menos que hayas pasado los últimos 50 años en coma, has escuchado en más de una ocasión una canción suya. Interpretada por él o por cualquier otro artista, eso da igual. Hace diez años los cálculos eran que se habían vendido más de 360 millones de discos que llevasen títulos en los que estuviese implicado. Han cantado sus composiciones gente como J ohnny Cash, Elton John, Steppenwolf, Sony & Cher, José Feliciano, Olivia Newton-John, Aretha Franklin, Whitney Houston, Chicago (“ I don´t wanna life without your love ”), Starship (“ Nothing's gonna stop us now ”), Joe Cocker, Tina Turner (“ I don´t wanna lose you ”), Roy Orbison, Rod Stewart, Celine Dion (“ Just walk away ”), Julio Iglesias (“ Por un poco de tu amor ”), Willie Nelson (“ To all the girls I love before ”), The Hollies, Diana Ross, Bonnie Tyler, Aswad (“ Don´t turn around ”), Hermanos , aquell...