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The Paul Butterfield Blues Band - The Paul Butterfield Blues Band (Elektra, 1965)

 





Hay días en los que los astros se alinean, y, en esa búsqueda incesante de vinilos, uno encuentra uno de esos “santos griales” que están de manera permanente en su lista de deseos (con precio asequible y estado aceptable, por supuesto), Este disco formaba parte de esa lista hasta que la semana pasada se obró el milagro. Ya está en la estantería, y no podía esperar más para compartirlo con todos vosotros.

Los amantes del blues ya sabréis que este es un disco de referencia para cualquier aficionado ese género. Y si no lo sabéis, ya os lo digo yo. Este disco es absolutamente obligatorio si os gusta el blues eléctrico, y también debería ser escuchado y conocido por cualquier aficionado al rock (así, en general). Refleja un momento de la historia que personalmente me apasiona, y es esa en el que, unos veinteañeros, queriendo emular a sus héroes, crearon (sin saberlo) una obra de referencia en el blues eléctrico para todas las generaciones posteriores, recogiendo en un LP la esencia del llamado “blues de Chicago”, y que fue decisivo para contribuir a la popularización del blues en la década de los 60.

Muchos ya conoceréis la historia “de ida y vuelta” del blues entre EE.UU. e Inglaterra.  El caso es que, después de vivir su cima comercial en los años 20, el blues se fue alejando del interés del público en general con la llegada del Swing (años 30), Rhythm and Blues (años 40) y Rock and Roll (años 50). Paradójicamente, el interés por el blues de muchas jóvenes bandas de Inglaterra (Rolling Stones, Yardbirds, Animals, etc.) en los 60, hizo que una parte de la juventud inglesa descubriera a muchos “bluesmen” que, en su propio país, estaban olvidados. Con la invasión británica, algunos de estos grupos ingleses dieron a conocer a la juventud estadounidense su propia música. En los 60, el blues, para los jóvenes de EE.UU., era une música antigua, “de viejos”, y no estaba de moda. Los jóvenes en general estaban mas interesados en el pop, el soul, o incluso el folk (eso sí que era “cool”). Pero siempre hay chavales “raros” interesados en la música que venia de generaciones anteriores, y que seguía viva fuera de los focos de discográficas, programas de radio de televisión, y listas comerciales. Porque el blues seguía vivo en muchos clubes de Chicago, en clubes donde era raro ver a público blanco interesado en una música antigua y hecha “por la comunidad negra para la comunidad negra”. Uno de esos chavales raros era Paul Butterfield. Desde muy joven interesado por el blues que se hacía en su cuidad, Chicago, y con un dominio de la armónica blues fuera de lo común. Tanto es así que fue aceptado por la comunidad blues y llego a tocar de manera asidua en algunos clubes como invitado de Otis Rush o Little Walter. En la escena de Chicago coincidió con otro joven blanco llamado Charlie Musselwhite, que también estaba atraído por los sonidos de la guitarra de Elmore James, o la armónica de Sonny Boy Williamson II, y acabaría siendo otro de los armonicistas de referencia para futuras generaciones.

Paul Butterfield era amigo de un guitarrista llamado Nick Gravenites, que acabaría componiendo canciones para la Paul Butterfield Blues Band, Janis Joplin o participando en grupos como Electric Flag (junto a Mike Bloomfield). Paul y Nick llegaron a formar un grupo y tocar en varios clubes de Chicago, hasta que Paul Butterfield conoce a un tal Elvin Bishop, otro guitarrista blanco aficionado al blues, y decide formar una banda con él, a la que se juntan dos músicos experimentados de la escena blues de Chicago: Jerome Arnold (bajo) y Sam Lay (batería), que habían formado parte de la banda de acompañamiento de Howlin’ Wolf. Ya establecidos como grupo, en el club Big John’s conocen a otro joven guitarrista llamado Mike Bloomfield, también aficionado a los sonidos del sello Chess y Vee-Jay, y a las canciones de Muddy Waters, Jimmy Reed, Willie Dixon o Howlin’ Wolf. Este Mike Bloomfield, a pesar de su juventud, ya había llamado la atención de guitarristas como Little Brother Montgomery o Luther Johnson, con quienes ya se había forjado en directo. Bloomfield accede a la proposición de Paul Butterfield de unirse a su grupo. Con la incorporación del teclista Mark Naftalin surge la oportunidad para grabar un disco para Elektra, como la “Paul Butterfield Blues Band”, y el éxito es tan notable como inesperado.

En este disco hay blues de Chicago, pero pasado por el filtro de una banda multirracial de jóvenes, dotados de esa especie de “irreverencia” juvenil, muchas veces necesaria para renovar el espíritu de una escena. Dentro de estos surcos hay serrín del suelo de los clubes, sudor, noches de alcohol, rabia, armónicas “rompiendo” las válvulas del amplificador, guitarras ejecutadas de manera magistral, ritmos precisos, … hay puro blues eléctrico.

En listado de canciones hay composiciones propias, y también versiones, y vaya versiones.

Evidentemente, las versiones elegidas son un homenaje a algunos de sus héroes.

Elmore James: “Shake your money maker” (popularizada por él, aunque en realidad se trata de una de esas canciones de las que no se conoce el autor) y “Look over yonders wall”.

Little Walter: “Blues with a feeling” y “Last Night”.

Willie Dixon: “Mellow down Easy”.

Muddy Waters: “I got my mojo working”. Una de las mejores versiones que he escuchado de esta canción, y eso es mucho decir. Esta canción la canta de manera magistral el batería Sam Lay.

Junior Parker: “Mistery Train”. Aunque no aparece acreditado como autor de la canción, el tema es suyo. Aunque esta canción no forma parte estrictamente del blues de Chicago, ya que fue grabada con sus “Blue Flames” en Memphis para Sun Records (y popularizada por Elvis), Junior Parker fue instruido a la armónica por Sony Boy Williamson y llego a tocar en la banda de Howlin’ Wolf.

Pero atención también a los temas propios. La apertura del disco, con el tema de Nick Gavenites “Born in Chicago” es toda una declaración de intenciones. Algunos de los mejores momentos en las guitarras de Bloomfield y Bishop los podéis encontrar en “Screaming” o “Our love is drifting”.

¿Qué paso después de este disco? Pues el grupo participo en el festival de Newport 65, aquel en el que Dylan fue abucheado al presentarse ante su publico folk con un sonido atronador de guitarras eléctricas. Precisamente la banda de acompañamiento de Dylan en ese concierto fue la propia Paul Butterfield Blues Band.

Mike Bloomfield participó en la grabación del siguiente disco de Dylan, “Highway 61 revisited”, junto con Al Kooper. Bloomfield pasaría entre otros por los Electric Flag, y colaboraría en numerosas ocasiones con su amigo “Al Kooper” (“Supersessions”, …). Su carácter inestable y atormentado evitaron que tuviera una carrera a la altura de su calidad como guitarrista. Aunque no sea uno de esos guitarristas de “primera línea”, más conocidos por el público en general, merece una mención especial. Murió de una sobredosis en 1981, con 37 años.

La Paul Butterfield Blues Band publicó otro discazo en 1966 llamado “East-West”, aunque mucho más experimental y psicodélico. Participaron posteriormente en el festival de Monterey y en Woodstock.

La banda publicó varios discos más, aunque ya con diferentes formaciones. Y Paul Butterfield dejo también buenos discos en solitario, antes de su muerte en 1987.

También os aconsejo que sigáis la pista de Elvin Bishop, que publicó varios discos más que interesantes en los 70.

Como ya os he comentado al principio, este disco, además de representar un trocito de historia de la música popular, se ha convertido en un disco de referencia para cualquier aficionado al blues.

La curiosidad de esta copia es que es de fabricación canadiense para el mercado francés, y aparece el antiguo logo de Elektra en la portada y contraportada.

Ahora os propongo que subáis el volumen al máximo para poder apreciar en todo su esplendor el sonido de la Paul Butterfield Blues Band. Bueno, no lo digo yo, lo dice la propia banda en la contraportada del disco.

 

 

Saludos.

       


Disco completo Youtube

 

Ruben Diskobox.

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Comentarios

  1. Este no tengo que escucharlo para comentarte. Una joya que tenía en mi lista para traer aquí. Por cierto, buenísimo tu aporte al que poco puedo añadir. Precisamente la irreverencia de estos músicos hacía dificil que pudieran soportar una carrera al uso, o eso pienso yo. Leyendo he tenido una visión. El hard& heavy se está convirtiendo, como el viejo blues, en una música de viejos; igual si vivo lo suficiente veo a un futuro Paul recreando y dando una segunda vida al estilo. Sería otra cosa, como el blues eléctrico de los sesenta al blues "tradicional". Pero sería épico. Un abrazo.

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    1. Me alegro de que coincidamos en eso de que este disco es una joya, y siento haberme adelantado a tu entrada. Efectivamente, la personalidad de algunos de estos músicos (sobre todo la de Bloomfield) hizo que fuera imposible formar un grupo estable y duradero. Y es interesante lo que dices de esas futuras generaciones recuperando el "hard&heavy". Pero la pregunta que me hago es: ¿nos gustará la forma en que las futuras generaciones lo recuperarán, o pesaremos que están “destrozando” el estilo? Ahí lo dejo. Gracias. por comentar. Saludos.

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    2. No pidas disculpas, si a mí me encanta ver discos que me gustan comentados por otros. Respecto a tu cuestión: ojalá podamos tener ese debate. De hecho, supongo que sería hoy en día cuando deberíamos ver al viejo Dickinson o al viejo Hetfield tocando con chavales irreverentes que retorcieran su estilo. Veremos.

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  2. Anónimo8/2/25 11:28

    Una estupenda entrada completa y divulgativa que me ha dado a conocer a estos tipos y un álbum de indudable calidad con estupendas interpretaciones que sin embargo no han conseguido que el trabajo en sí haya despertado en mi más interés que el que ya tengo por este blues sesentero tan clásico. Disfrutable de tanto en tanto, la verdad es que pocos exponentes de este estilo logran emocionarme lo suficiente si no es revestidos de una pátina de hard rock más de décadas posteriores. Aún así, excelente aporte. KING

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    1. Muchas gracias por el comentario. Me alegro de que al menos la reseña te haya gustado. Con respecto a la música, he intentado "venderlo" lo mejor posible, pero ahí no puedo hacer nada. En todo caso, se agradece el esfuerzo de escucharlo sabiendo que no es tu estilo favorito. Un saludo.

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  3. Fíjate que hubo un tiempo en que me dio por comprar cajas de esas con 4 cds sobre blues. Y lo único que aparece en ellos es una colaboración de Bloomfield con Muddy Waters (en este caso haciendo el Long dustance call). Y al principio les confundí con otro grupo del que tengo un anthology en cd,The Blues Project, el grupo de Al Kooper. Pero claro, no son lo mismo aunque la historia de ambos grupos es muy parecida.
    El Shake your moneymaker conocía la meter versión de la historia hecha por los Fleerwood Mac jeje.
    En definitiva, que no los conocía y hace mucho que perdí la costumbre de escuchar puro blues, pero las costumbres buenas hay que retomarlas y aquí estoy un domingo por la tarde dándole una segunda escucha al disco y, aunque ya tengo escrita la entrada para la próxima semana, sopesando traer alguno de mis escasos vinilos de blues, que por ahora solo he traído a BB King y a la Toniy blues band patria. Un saludo.

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    1. Los Blues Project son otro grupo muy interesante. Y claro, la versión de Fleetwood Mac del "Shake your money maker" es antológica. Gracias a esos recopilatorios y cajas de blues yo personalmente he aprendido mucho y he conocido a muchos artistas. Y como tu bien dices, nunca hay que perder la costumbre de escuchar blues, ahí están las raíces de todo lo que vino después. Un saludo, y gracias por comentar.

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  4. Tonky blues band, quería decir

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  5. Los bluseros blancos de la primera ola, que buen servicio #Disko.
    Nada malo para algo que ya tiene sus 60 añitos eh!

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    1. Efectivamente, nada malo. Pasan los años y sigue siendo una referencia. Y vaya generación de bluseros blancos que salió de ahí. Saludos.

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