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Bourbon - Bourbon (Born too late, 2024)

 

Hay bandas, o discos a veces, que se cuelan entre mis orejas por bellas casualidades. Y Bourbon se coló por la casualidad de leer y fiarme de la opinión y el gusto del compañero de barrio Carlos Tizón, famoso en el mundo entero como Motel Bourbon (qué casualidad, se apellida igual que la banda, ¿serán parientes?). Allá por el cercano 2010 escribía en su blog sobre unos chavales de Sanlúcar de Barrameda a quienes había visto en directo recomendando su primera grabación, un EP titulado Dónde te escondes, hermano. Contenía tres canciones que sonaban de aquella manera, pero donde había algo diferente, ese gancho necesario para darle otra vez al play. 

Ahí podría haber quedado la cosa, pero, de nuevo en su blog, me enteré de la edición de su ”primer largo”, Fango (2013) y este no se me escapó. Aún hoy me parece una joya y por entonces escribí “parece mentira que estos cuatro tipos estén paseando su arte por Cádiz. ¿No tendrán algún pariente en Jacksonville o el mismo Delta del Mississippi? Porque el tufazo a blues y southern que impregnan las canciones de Fango parece mamado de las mismas entrañas”. Por favor, escuchadlo. 

Se convirtieron en una suerte de power trío para su siguiente Devastación (2016) donde, en palabras del amigo Tizón, “siguen estando presentes, por encima de todas las cosas, esas bandas setenteras de heavy rock o como queráis llamarlas, conjugadas con ese viento de rock andaluz”. A mí me gustó ese cambio, aunque sonaran a otra cosa, pero me gustaron más aún con el tercero, Fuente vieja (2018), más complejo, con ínfulas progresivas fantásticas, y sin perder sus ramalazos sourthern y sureños. Como dicen en su Bandcamp “ el trío decide ampliar horizontes adentrándose aún más en terrenos psicodélicos y del rock andaluz”. Lo innegable: su enorme calidad. 

La vida del músico de barrio o de pueblo no tiene que ser fácil en nuestra época y dudo mucho de que estos muchachos (ya señores) puedan permitirse vivir de su arte, por lo que eso debe de estar detrás del largo tiempo transcurrido hasta este Borubon (2024) que hoy comparto. Eso, o que han envejecido en barrica esta media docena de años para grabar esta gozada de disco.

Estos de la fotografía son Bourbon: Raúl Guerrero (voz, guitarras) Juanma Gonzálvez (bajo, coros) y Álvaro Guerrero (batería, coros) . Todas las canciones están compuestas por la banda, siendo Raúl el responsable de las letras. Fue producido, grabado, mezclado, masterizado y todo lo que fuera necesario en los Estudios Trafalgar por Curro Ureba, el cuarto miembro, dotando a este disco de un sonido impactante, con el bajo llenando el espacio detrás de la voz, a veces acompasando las baterías y otras casi como una segunda guitarra, que, por cierto, suenan crudas o crujientes a gusto del tema, con su punto de distorsión bien graduada en algunos momentos. El nombre del sello bajo el que editan sus propios discos ya dice a qué suena esto: Born too late. Porque suenan a los primeros Wishbone Ash o a los Jethro Tull de Ministrell, y eso con recuerdos a los mejores momentos de Triana

No sé si podemos catalogar un disco como “conceptual” si no cuenta una historia con introducción, desenlace y final. Algunos hay por ahí. Yo siento que este que hoy comparto tiene cierto marchamo de obra cerrada en torno a la pérdida, al final de la vida, al olvido que conlleva. La espiral resume un poco todo lo que vamos a escuchar, con su entrada de bajo magnífica, guitarra lejana, misteriosa, dando paso a la melodía, en un desarrollo largo de letra intensa “hay que sufrir para entender y llegar hasta el final” con cierto deje rosendista en el tono vocal. “Una vez allí os mostraré/lo que perdí y lo que encontré”. Esa intensidad lleva a la reflexión final “recorrí el camino sin pensar”. Ariel arranca con la batería hacia un breve medio tiempo de melodía fabulosa y aire pop. “Son las sirenas las que anuncian tu condena”. Una canción de pérdida anticipada “déjame que te limpie una vez más”. Buen solo y ¡qué bien arreglada! Qué joyita Aguacero, quizá la mejor del disco, penetra con facilidad hasta el fondo de mi cabeza, la siento intensa, viva, aunque trae detrás tristeza. “Es hora de echar amarras/has llegado ya/un aguacero y un castigo/te invitan a reflexionar”. Una canción de despedida, emocional. “Ahora es el momento, que sople el viento y nos haga levitar” porque yo estaré “contigo hasta el final”. Sigue esta desazón de pérdida en Olvidarnos de ti, canción amarga donde la voz de Raúl es la principal protagonista “no queda nada que podamos hacer ya/tan solo olvidarnos de ti”. Las guitarras acústicas y otro fabuloso trabajo de Álvaro y (sobre todo) Juanma adornan y acompañan hasta el estribillo “aún queda un poco más/para olvidarnos de ti”. ¿Se puede olvidar del todo? “una sensación de culpa y miedo” queda. Tremenda también.

 

Un breve y veloz Noctuario “solo quiero escapar a otro lado/yo no quiero morir asustado” te agarra para soltarte en La mujer del pelo blanco, distorsión y psicodelia con un rollo seventies elegante de enormes guitarras “creí perderla en la oscuridad/corrió y huyó/no dejó ningún rastro”. Bravísimo el atrevimiento de fabricar este tipo de canciones hoy en día, con esa especie de jam central y vuelta al final a varias voces “siento a veces que ahora vive en mí”. Sigue Llorarás; una lástima no haberla extendido indefinidamente (no alcanza los cuatro minutos), rock parido frente al atlántico “respiraré tan hondo que ahogaré mi voz” con densas guitarras que mantiene el pulso psicodélico. En esta época en la que disculparse o reconocer la culpa resulta extraño esta canción representa luz: “que te engañé solo por verte vomitar/llorarás, llorarás/entonces sabrás, esta es la verdad”. Y cierran con otra apuesta brutal, los más de ocho minutos de Eco… Trafalgar, en realidad dos canciones distintas bajo un mismo epígrafe; incluso de Eco han editado un vídeo de manera independiente. Otro colega del barrio vinílico, Riff Raff (Toño Kix), dice en su blog de este corte "se pasan por el Arco del Triunfo cualquier atisbo de querer ser normales, suenan que parecen los Who en el reputísimo 73" y razón no le falta. Eco, rítmico, te hace mover el culo: “escondí entre la maleza/en una caja de metal/todas las cosas por una vez dijiste/por si a alguien le valen y las quiere encontrar“; el recuerdo, lo que queda, como una remembranza, un eco en nuestras cabezas. “En un palacio entre las rocas/una ventana que da al mar/nos quedaremos allí rezagado/ hasta que tú nos hagas la señal” y más caña. Tras un silencio aparece Trafalgar “el silencio en esta oscuridad/nos envuelve y nos hace escapar” ¿estás al otro lado? “ven conmigo para contemplar/los que nunca viste aquí está”. Triste final, alargando la melodía. “en la inmensidad parece que todo va a estallar”. Porque ya no hay destino posible, solo levitamos sobre el inmenso mar.

La portada fue decisiva para comprar el vinilo. Ese equipo de música, al fondo, replica uno que hubo en casa de mi familia hace muchos años. No sé qué historia hay detrás de esta foto y yo imagino un viaje en el tiempo y que uno de los tres estaba en el salón de casa a principios de los noventa trasteando con una guitarra de vaya usted a saber quién mientras esperaba la merienda. El diseño lo firman Mariano Villa con Álvaro y de las fotos se encargaron Roberto Bonilla y Raúl. Muy cuidada edición (ya podrían otros con más medios), tanto en lo visual como en lo táctil. Esto del vinilo es una experiencia multisensorial: auditiva, visual, táctil y, sobre todo, visceral. 

Por cerrar. Cuando una banda saca un disco homónimo (no su debut) suele tramar algo. Un cambio, una despedida. Espero que haya más Bourbon para todos en el futuro, que no se hagan de rogar tanto, que pueda verlos en concierto de una vez.

Disfrutad del frio fin de semana con buena compañía (adiós despedidas, por favor) y buena música.


 


Comentarios

  1. disco maravilloso, banda maravillosa

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    1. Ya leí tu comentario del disco, bastante acertado. Una banda que en otras circunstancias culturales y económicas estaría en boca de todo/as. En cierto modo, me alegro de disfrutarlos en este desconocimiento y descubrírselos a la gente. Gracias por comentar, un saludo.

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  2. Pues conozco la banda por la misma vía y si el ío Carlos los recomienda hay que prestarles atención. Calidad e ideas no les falta, letras sugerentes, no llegan a engancharme del todo la atmósfera que genera su sonido, que seguro será lo que atraiga a muchos y muchas, quizás lo hace Ariel. Les doy otra oportunidad. Buen aporte jefe. P

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    1. Tienen un punto muy personal, y a eso hay que engancharse. Es verdad que viven muchas canciones de esa atmósfera que comentas, igual por eso a mí me encantan. Canciones muy elaboradas, a veces incluso de apariencia simple. Ariel es una joyita. Gracias por el piropo. Un abrazo.

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  3. Conozco la banda de oídas, nunca me he sentado a escucharla como se merecen. Me parece que tengo ahora la excusa perfecta para ponerme con ellos, empezando por este que comentas. Gran entrada! Raúl L.

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    1. Dale, dale, que no te arrepentirás, y ya me dices qué te parecen. Salvando las distancias estilísticas, como tú se preocupan por los arreglos y eso que llamamos "el ambiente" de la canción. Un abrazo.

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  4. Hombre, no es mi estilo de cabecera... pero me ha resultado muy agradable de escuchar. Olvidarnos de ti es estupenda, por ejemplo. Me han recordado a los Viaje a 800 en algunos momentos. Hay mucha calidad en este disco, de los de escuchar tumbado, en la oscuridad y con auriculares. Un abrazo. KING

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    1. lo de Viaje a 800 es cierto, algunas veces a Lagartija Nick también

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    2. Has definido muy bien la obra. Hay mucha calidad. Luego, depende de gustos. Gente como esta debería tener más escaparate. Pero, hoy en día, es lo que tenemos. Más viniendo del fondo de saco cultural que es el sur de la península, con pocos medios y los recursos que se ponga cada uno. Sí que suenan a Viaje a 800 cuando se endurecen, sobre todo, e, incluso, creo que compartieron productor en algún momento. Lo de Lagartija me ha pillado por sorpresa. Me plantearé lo de escucharlo en la oscuridad, porque con auriculares sí lo hago de vez en cuando. Un abrazo.

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  5. Una mezcla de estilos muy suculenta y con una calidad bastante evidente. Una pena que no tenga un altavoz mejor para que se dieran a conocer más, yo sin ir más lejos no habría llegado a ellos ni por asomo de no ser por tu tremenda crítica. En el apartado de los gustos pues reconozco que me gustan sin volarme ninguna zona noble, con lo que lo dejaremos en un "no eres tú, soy yo" bastante más sincero que la media habitual. Un gustazo leerte, Manu, abrazo!!

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    1. Muchas gracias por la parte que me toca. Este blog también está para darnos a conocer discis unos a otros, y eso está genial. Gusto haberte hecho pasar un rato musical agradable. Un abrazo.

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