Ir al contenido principal

Bow Wow - Super Live (Invitation – 1978)


Vuelvo –metafóricamente– a Japón. Al igual que hice en el 93, cuando en un arrebato y un año después de realizar un viaje organizado de esos en los que visitas muchos sitios pero los respiras poco, me marché de nuevo al país de Mazinger –parece un cliché, pero fueron días de sufrir en soledad y sin hablar con nadie el calor y la humedad, con la única compañía de un cartón de Winston, mi walkman y varias cintas que me hicieron encontrar a mi mismo– y de la misma manera que en 2017 celebré con mi nuevo y más emocionante retorno a mangalandia –esta vez junto a mi familia– mi cincuentena, la mayoría de edad de mi hija y dos décadas de matrimonio, hoy vuelvo a Japón en pensamiento. 
 

Y es que ya os he hablado en varias ocasiones tanto de Vow Wow –con V– como de su etapa inicial como Bow Wow –con B– por lo que no creo que sorprenda a nadie con el vinilo de esta semana. Sin embargo, para cerrar el círculo, es el primero en directo del que os hablo de esta banda y el primero de este tipo que editó la formación comandada por Kyoji Yamamoto basado en los tres álbumes con los que el grupo iniciaba su carrera. A saber, Bow Wow del 76 y Signal Fire y Charge del 77. 
 

Os traigo la edición original nipona, con el libreto interior pero sin el correspondiente obi. Cosas del mercado de segunda mano. La formación es la habitual con el mencionado Yamamoto a la guitarra y voces, Mitsuhiro Saito a la guitarra y voces en un par de temas, Kenji Sano al bajo y coros y Toshihiro Niimi a la batería. Grabado en directo –he sido incapaz de descifrar los kanji que indican el lugar en el libreto interior– con producción de Yoshimi Ueno y con portada diseñada por Front Pub con fotografías de Mitsuhiro Sugawara, el track list era: 
 
A 
Introduction (Hey you ready) 
Hearts on fire 
Jet jive 
Explosion 
Still 
 

B
 
Just a rockin time 
Get on your train 
Just one more night 
Theme of Bow Wow 
Summertime blues 
 
Después de Introduction (Hey you ready), que como su nombre indica no es más que una introducción para calentar al personal, comienza el disco con Hearts on fire de su álbum de debut Bow Wow, una versión fiel a la original aunque –como es natural y siendo algo que se puede aplicar a todo el elepé– resulta un pelín más cruda, aunque el sonido es muy limpio. Le sigue Jet jive de su tercer larga duración, otro heavy rock enérgico y animado que sirve de transición entre el hard rock setentero y el heavy ochentero que liderarían grupos como Loudness. Es también un ejemplo del buen hacer instrumental del gran Kyoji Yamamoto. En la misma línea aunque de sonido más setentero nos regalan Explosion, un tema instrumental que contiene un extenso solo de batería, algo raro cuando ni tan solo ha finalizado la primera cara del vinilo que concluye con la bluesera Still, de su segundo Signal Fire, donde se luce nuevamente Yamamoto como el estupendo guitarrista que es, respetado por iconos como Akira Takasaki pero injustamente menos reconocido masivamente a nivel internacional. 
 

La cara B se inicia con Just a rockin time, un hard rock bastante simple que es otro de los temas inéditos del disco, esta vez con Mitsuhiro Saito como vocalista. Del Signal Fire nos llegan dos temas más, las cañeras Get on your train y Just one more night. Y llegando al final nos ofrecen Theme of Bow Wow –o de Bau Wau, como lo dicen ellos–, sacada de su primer álbum, un hard rock algo punkarra que bien podrian haber tocado los Guns’n Roses en sus primerizas actuaciones por los clubs angelinos. El punto final lo pone una supervitaminada versión del Summertime blues de Eddie Cochran con Saito de nuevo a las voces. 
 

En definitiva, un disco de metal primerizo que resulta de lo más recomendable y disfrutable, que sirve tanto como recopilatorio de los inicios de la banda como de carta de presentación de lo que acabaría convirtiéndose en la simiente del metal nipón de los 80 con los mismos Vow Wow de Yamamoto y Genki Hitomi, Loudness, Anthem, Earthshaker o Flatbacker entre otros, como principales exponentes. 
 

¡Feliz viernes! 
@KingPiltrafilla

Comentarios

  1. Acabo de escucharlo y, la verdad, son bastante bastos estos japos. Me ha gustado mucho, un tanto bizarro en ocasiones, y he disfrutado, sobre todo, con Get on your train, Jet jive y con la instrumental Explosion. Recomendabilísimo (aunque para orejas acostumbradas, también te digo, al sonido "limpio" del directo, sin adornos). Qué coincidencia haber coincidido (ja, ja) con dos directos setenteros, diferentes en acabado y estilo, eso sí. Buen fin de semana y un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. ¿Coincidencia?, no... telepatía. Pues me alegro de que hayas disfrutado. Kyoji Yamamoto es muy bueno y Bow Wow son una buena muestra de hard rock setentero. Un abrazo, manolito.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Otros crímenes...

Extremoduro - La Ley Innata (Warner Music, 2008)

  Hoy tenía preparada otra entrada correspondiente a esos discos que me marcaron al inicio de este siglo XXI. Pero con las pérdidas en el mundo del rock patrio que hemos tenido esta semana, todo ha volado por los aires. Ya sabéis que, si puedo y tengo disco, ante el fallecimiento de algún reconocido artista, hago un pequeño homenaje en nuestro blog ( Richard Davies , Tina Turner , Olivia Newton-John , Quincy Jones, RobertaFlack ). Esta semana, a falta de uno, dos maravillosos músicos han marchado hacia la inmortalidad. Sólo tengo vinilo del grupo de uno de ellos, que no tenía pensado traer por aquí porque ya han aparecido varios trabajos suyos. Pero mira, también podría entrar en discos del dos mil y pico que me han golpeado de una u otra manera. Jorge , siento no tener un plástico tuyo del que hablar, así que hablaré de La Ley Innata de los Extremoduro de Robe Iniesta . Pero el homenaje va también por ti, claro que sí. En común tenéis que os vi a los dos en sendos directos con...

King Diamond - Fatal Portrait (Roadrunner Records, 1986)

Fatal Portrait es uno de esos discos –no me pasa con tantos, no creáis– del que recuerdo perfectamente lo que hacía y la sensación que me inundó la primera vez que lo escuché, algo que no voy a repetir porque ya lo expliqué aquí . Sin embargo, lo que no conté entonces y que ahora –cuarenta años más tarde, se dice pronto– puedo compartir porque ya ha prescrito hasta la vergüenza con la que durante un tiempo recordé mi comportamiento, es que a algunas de las clases de la universidad asistía con un vaso de Martini Bianco en la mano y varios en el cuerpo, en especial a las de análisis matemático de primera hora de la tarde, clases en las que –obnubilado por el alcohol– canturreaba el tema Dressed in white , siendo el punto álgido la llegada del verso She carries a secret and where she must go... You’ll never know con la voz en falsete de King , a lo que mis compañeros asistían con risa nerviosa –lo que por entonce...

BARÓN ROJO: En un lugar de la marcha (Chapa, 1985)

Yo no tengo, ni me acerco, al número de vinilos que tenéis todos y cada uno de los participantes de este blog. Pero de vez en cuando se presenta la oportunidad o último resquicio para comentar un clásico que no ha sido destripado por la insigne parroquia presente. En mi época, once upon a time, entre los amigos había una sana e inexplicable rivalidad entre Iron Maiden y AC/DC y entre Obús y Barón Rojo , por ver cuál era el mejor. En fin, yo era de Maiden y de Barón. Y lo defendía con puños y dientes. El amor y la admiración por los dos ha llegado hasta estos tiempos modernos. Es raro que varias veces al año no tenga una enfermiza necesidad de escuchar durante varios días todos los discos clásicos de estas bandas. La última crisis que tocaba fue con Barón Rojo . Y una vez abierta la veda a comentar clásicos sin ningún tipo de vergüenza, como debe ser, me atrevo a traer lo que considero el último gran disco de nuestros queridos Barón Rojo .  No voy a relatar aquí las archiconocida...

Work Force – Work Force (Scotti Bros. Records, 1989)

  Anthony Joseph Scotti fue actor, cantante, productor de televisión y cine. Pero no le traigo a nuestro blog por ninguna de estas facetas y por ninguna de estas razones. Scotti, Tony, sale a colación porque a mediados de los años setenta formó, junto a su hermano Benjamin, la discográfica y productora musical Scotti Bros. Records. Y esos señores, amiguitos y amiguitas, sí que tiene valor, peso y enjundia para nosotros, vinileros de pro, pues ficharon y grabaron lo mejorcito de Survivor. Sus primeros éxitos le llegaron de un tal Leif Garrett y el catálogo incluye a gente tan dispar como Iron Horse (algún día los traeré por aquí), Stan Bush, John Schneider, James Brown, Ya Ya, Robert Tepper y algunas bandas sonoras blockbuster (Cobra, The Transformers, Rocky IV, Lady Beware). Guilty pleasure. En ese catálogo, en 1989, incluyeron a un grupo comandado por los hermanos Henry: Rick al bajo y la guitarra, Scott, a las baterías, y Ralph, a los teclados. Una especie de familia orquesta, co...

The Joe Perry Project - Let the Music Do the Talking (CBS, 1980)

  La semana pasada tristemente nos dejó Jack Douglas , uno de los míticos productores rockeros de las últimas cuatro décadas. No tengo falta de escarbar mucho ni de ser rebuscado para encontrar " Rocks "," Toys in the Attick" , el debut de Cheap Trick , " Violation " de los nunca suficientemente valorados Starz o el "Ridin' High" de los canadienses Moxy entre mis favoritos de su vasto trabajo.  Con Aerosmith tiene una historia para escribir un libro por lo menos; además de los discos mencionados anteriormente dejó huella en el visceral " Get your Wings ", el drogota " Draw the Line " o el magnífico en mi opinión e infravalorado " Rock in a Hard Place ".  En algunos momentos fue hasta el sexto miembro de los de Boston componiendo la fantástica "Kings & Queens" e involucrándose en mierdas que iban más allá de lo profesional.  Cuando Aerosmith estaban en el dique seco en plena grabación de "...

Rosendo – Deja que les diga que no (DRO, 1991)

  No podía pasar el día de hoy, 15 de mayo, San Isidro, patrón de la ciudad de Madrid, sin traer un disco de algún artista de "El Foro". Y quién mejor que este madrileño de barrio, el de Carabanchel, para más señas, monumento inmaterial del rock en español y artista querido por varias generaciones de peludos (y no tan peludos).  Y lo hago con su quinto disco en estudio, editado en 1991, el que, en cierto modo, significó un giro en su carrera: no tanto en lo musical, que nunca ha sido de grandes experimentos, si no más bien en lo organizativo, en el acompañamiento. Cambio de compañía discográfica, cambio de músicos y de productor.  Cuando este disco vio la luz, Rosendo llevaba casi veinte años subido a los escenarios, desde aquellas primeras luces con una banda de versiones llamada Fresa . Siguieron sus primeros pinitos con Jose Carlos Molina en los iniciáticos Ñu para acabar pasando a lo más gordo de la Historia de la música popular de nuestro país con Leño . Tras seis ...