Ir al contenido principal

The Replacements - Let it be (1984, Twin/Tone Records)



..."Let it be" es un disco más versátil que las dos referencias precedentes, más amplio y expansivo sónicamente...

Por Jorge García.


En 1984 The Replacements lanzan "Let it be", su tercer disco y como ha demostrado el paso del tiempo, el más popular que publicase nunca la banda de Minnesota.

Con "Let it be" el grupo afronta nuevos retos sónicos y estilísticos, encaminan sus pasos hacia un sonido menos rugoso y pesado, buscan más matices y pierden en fiereza, o tal vez lo que hacen es encauzarla dentro de unos parámetros más amplios .

Con todo ello, "Let it be" es un disco más versátil que las dos referencias precedentes, más amplio y expansivo sónicamente y con una importante progresión en lo referente a los textos, que se muestran más afilados y trascendentes.

Cierto que pierde en fiereza y aceleración, pero aquí descubrimos una capacidad milagrosa para la composición de melodías por parte de Paul Westerberg, que también parece encontrar resortes hasta entonces ocultos a la hora de cantar, con más intencionalidad y utilizando una paleta de colores más amplia.

"Let it be" es un brillante disco de rock, repleto de ínfulas de actitud alternativa, con reminiscencias de un punk ya caduco en los mercados, pero que dejaba la marca de su paso por el mundo unos años antes en el sonido de muchos grupos ochenteros, entre ellos Replacements, que lo aplican con más asiduidad y de forma más obvia en sus primeros discos, pero que aún asoma la patita en este tercer intento, mostrándose capaz de compartir espacio con el rock menos nihilista e incluso con el pop de guitarras.

Siguen estas sonando furibundas, así como los estribillos, sucios y rotundos del pasado, siguen tronando en joyas como "Black diamond", poderoso tema, versión de un viejo himno de los neoyorquinos Kiss, que eterniza el sonido hard de los ochenta de manera ejemplar y brillante.

Pero también encontramos en "Let it be" piezas de orfebrería melódica, radiantes guitarras y redondez lírica que acaricia al pop como "Unsatisfied".

Tal vez estas sean las dos caras de la nueva moneda acuñada por Westerberg y los suyos en 1984, pero lo cierto es que estamos tratando con un disco que no tiene momentos bajos y que el equilibrio se consigue a base a una venturosa sucesión de magníficas canciones.

"I will dare" da la campanada sónica con un sonido desprovisto de distorsión, "Favorite thing" en cambio se retuerce en la actitud indómita de melodía, voz, base rítmica y guitarras, que se unen para rockear de lo lindo.

Punk y anarquía sónica en la magnífica "We're comin' out" y sus guitarras desquiciadas; en cambio "Tommy gets his tonsils out" camina por territorios más emancipados en las melodías, aunque las distorsiones tienen una gran enjundia y el estribillo llama a la reacción.



En "Androgynous" aparecen las teclas del piano, ejemplificando el cambio habido en este disco como no lo hace ningún otro corte. Ya en la segunda cara volvemos a vibrar con la intensidad de la electricidad y la aceleración con temas como "Gary's got a boner".

Quedan dos temas luminosos y menos acerados, pero excelentes y diferentes entre sí, para cerrar el disco: la íntima "Sixteen blue" y la rutilante "Answering machine".

Hacía tiempo que no escuchaba este imprescindible ochentero y me congratula comprobar que el tiempo no afecta a su esencia y que sigue sonando moderno pero clásico, enérgico pero preciosista, que sigue siendo, en definitiva, uno de los grandes discos de los ochenta.

Comentarios

  1. Pues no recordaba haberlos escuchado nunca. No me han gustado demasiado, con esa mezcla de indie rock y punk. De escoger una me quedaría con la bonita Sixteen blue, así que ya ves que no son precisamente de mi estilo porque supongo que ese tema es de lo menos representativo de su sonido. No obstante, otro estupendo aporte que enriquece el eclecticismo del blog y que seguro que agradará a otros colaboradores. ¡Feliz fin de semana!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La escena de Minneapolis en los ochenta la encabezaba por un lado Husker Dü y por otro lado los Replacements, tanto monta, monta tanto. De todas maneras sospecho que los dos discos precedentes a este de los de Paul Westerberg serán más de tu gusto.
      Salud.

      Eliminar
  2. Enorme descubrimiento para mí. Creo que jamás les había oído (al menos conscientemente) y me ha gustado mucho. Para mi gusto destacan I will dare, la versión de Kiss (muy lograda), Gary's got a bonner (pegajosa), Unsatisfied y Tommy gets his tonsils out. Creo que ganan con menos distorsión, por cierto. Aunque no puedo comparar con otras obras suyas. Exploraré su discografía. Un saludazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En mi opinión son una de las grandes bandas americanas de los ochenta, este es su disco más destacado en el plano popular, pero cualquier disco de los que grabaron son buenísimos. Su líder Paul Westerberg tiene una carrera en solitario llena de proyectos y discos estupendos en clave mucho más melódica.
      Salud.

      Eliminar
  3. Creo recordar que los primeros discos no me gustaron pero este sí, porque era menos punk y más rock. Voy a verificar, que hace siglos que no escucho nada de ellos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es que efectivamente sus primeros discos son más cañeros, a mi me gustan tanto aquellos como este, aunque en mi opinión "Let it be" y el posterior "Tim" son sus mejores trabajos.
      Salud.

      Eliminar

Publicar un comentario

Otros crímenes...

Russ Ballard – Barnet dogs (EPIC, 1980)

En este blog nuestro, a pesar de tantos años (vamos a cumplir dentro de poco catorce años en cartel ) y tantos vinilos (1727 con este) siguen faltando figuras (más o menos) emblemáticas de ese universo, digamos, roquero en el que asentamos la mayoría de nuestras propuestas musicales. Y hoy relleno uno de esos huecos con esta propuesta firmada por Russell Glyn Ballard, cantante, guitarrista y compositor británico conocido en el mundillo como Russ Ballard. Si ni conoces el nombre, seguro que has escuchado muchas de sus canciones. El tipo tiene un larguísimo currículo de composiciones exitosas.  Hijo de una bailarina y un baterista, Ballard quedó ciego del ojo derecho por una pedrada, tomó lecciones de piano desde los ocho años y tuvo su primera guitarra a los trece. Su reconocimiento en la Historia musical,  después de varias aventuras infructuosas, comenzó en la década de los setenta y los primeros discos de  Argent . La banda, nacida de la unión del ex- Zombies Rod Arge...

Bon Jovi - Slippery when wet (Mercury Records, 1986)

    Recuerdo de cuando ayudaba a mi padre en el bar que los alcohólicos de pedigrí, aquellos que terminaban con cirrosis como poco (hostia, Lito, con lo bien que lo pasábamos hablando de música por qué no te retiraste a tiempo), bebían ginebra. Ya fuese con tónica, coca-cola o incluso a palo seco. Esa ginebra Larios o Gordons que en muchas zonas del país se usaba para limpiar las barras metálicas que se estilaban en los bares de aquellos tiempos. Me acuerdo que amigos del País Vasco que trabajaron de camareros en garitos de por allí identificaban a los “castellanos” por su preferencia por esas marcas. En fin, que me desvío, vuelvo a la ginebra. La ginebra es áspera pero es que, además, la juntas con la amarga tónica y se convierte en un menjunje tosco y duro (por eso la moda de meterle botánicos, frutas y mierdas varias para disimular y hacerlo mínimamente apetecible). Como con la cerveza, al final hasta te acostumbras y algunos disfrutan del cóctel. Pero para adentrarte en ...

Princess Pang - Princess Pang (Metal Blade, 1989)

  Cuenta la leyenda que chica conoce chico en una fiesta en los States, ella canta, el toca el bajo. No se si por amor o simplemente ocurrió, los dos se van a Suecia país del que es el chico y allí se juntan a otro colega sueco que resulta que es guitarrista.  Esto es más o menos a mediados de los 80 y como ven que en California y New York hay una corriente de Rock heredera del Punk y del Glam deciden volver a cruzar el charco para probar suerte como hicieron los Hanoi Rocks .  Una vez establecidos en la Gran Manzana completan la banda con un guitarrista más y un tipo a la batería que parece ser había estado con The Misfits ; graban y mueven algunas maquetas por su círculo de acción y en directo ganan cierta reputación con su sonido entre los neoyorquinos The Throbs y los ya superventas por aquel entonces Guns N Roses. Copia original holandesa  El Sleazy era moda imperante en 1989 que es cuando Metal Blade firma a Princess Pang para grabar un disco, este cuya po...

Judas Priest - British Steel (CBS, 1980)

Después de varias semanas dedicadas a vinilos cazados a ciegas dispuesto a descubrir (o no) joyas semidesconocidas, hago un paréntesis regresando a la senda de las apuestas sobre seguro y traigo este viernes un álbum mítico e incontestable que ha cumplido años esta semana, otro de esos que he tenido que buscar porque me extrañaba que no hubiese aparecido ya por esto lares. Poneos en pie para recibir a British Steel , el punto de inflexión –uno de ellos, al menos– de la carrera de unos chicos del área de Birmingham. Con una icónica y llamativa portada diseñada por el habitual director artístico de la banda Roslav Szaybo y fotografiada por Bob Elsdale , autor también de la cubierta del anterior disco (un Killing Machine del que ya os hablé aquí ), la edición que poseo es la de la primera reedición de 1984 española con la infame contraportada en blanco y negro.    Respecto al disco, decir que a principios...

LIZZY BORDEN: Visual Lies (Metal Blade/Enigma, 1987)

Y continuamos con lo que sin quererlo se ha convertido en una trilogía sobre grandes vinilos de Heavy Metal norteamericano. Y lo que queda. Puede parecer en esta ocasión que no hablamos de un artista de tanta entidad como Fifth Angel , que al fin y al cabo se convirtió en un grupo de culto o Savatage , un grande, que excepto en festivales, jamás ha tocado frente a grandes audiencias. Y sin embargo, Lizzy Borden , nacido Gregory Charles Harges , con un concepto del Metal más directo, provocativo y excesivo a partes iguales, tuvo y sigue teniendo una gran aceptación entre el público y ha sido uno de los niños mimados de Brian Slagel en el famoso sello californiano Metal Blade . Como de costumbre, descubrí al artista en su mejor disco, " Master of Disguise " de 1989. Una joya sin paliativos del Metal donde Lizzy Borden lo borda vocal y compositivamente en su obra más madura y que no quiso o supo replicar.  Años después de este evento y paseando una tarde por un centro comercia...

Albert Hammond - It never rains in southern California (1972, Epic Records)

  Es posible que empieces a leer esta entrada creyendo no conocer a Albert Hammond . Pero pronto te darás cuenta de que, a menos que hayas pasado los últimos 50 años en coma, has escuchado en más de una ocasión una canción suya. Interpretada por él o por cualquier otro artista, eso da igual. Hace diez años los cálculos eran que se habían vendido más de 360 millones de discos que llevasen títulos en los que estuviese implicado. Han cantado sus composiciones gente como J ohnny Cash, Elton John, Steppenwolf, Sony & Cher, José Feliciano, Olivia Newton-John, Aretha Franklin, Whitney Houston, Chicago (“ I don´t wanna life without your love ”), Starship (“ Nothing's gonna stop us now ”), Joe Cocker, Tina Turner (“ I don´t wanna lose you ”), Roy Orbison, Rod Stewart, Celine Dion (“ Just walk away ”), Julio Iglesias (“ Por un poco de tu amor ”), Willie Nelson (“ To all the girls I love before ”), The Hollies, Diana Ross, Bonnie Tyler, Aswad (“ Don´t turn around ”), Hermanos , aquell...