Recuerdo de cuando ayudaba a mi padre en el bar que los alcohólicos de pedigrí, aquellos que terminaban con cirrosis como poco (hostia, Lito, con lo bien que lo pasábamos hablando de música por qué no te retiraste a tiempo), bebían ginebra. Ya fuese con tónica, coca-cola o incluso a palo seco. Esa ginebra Larios o Gordons que en muchas zonas del país se usaba para limpiar las barras metálicas que se estilaban en los bares de aquellos tiempos. Me acuerdo que amigos del País Vasco que trabajaron de camareros en garitos de por allí identificaban a los “castellanos” por su preferencia por esas marcas. En fin, que me desvío, vuelvo a la ginebra. La ginebra es áspera pero es que, además, la juntas con la amarga tónica y se convierte en un menjunje tosco y duro (por eso la moda de meterle botánicos, frutas y mierdas varias para disimular y hacerlo mínimamente apetecible). Como con la cerveza, al final hasta te acostumbras y algunos disfrutan del cóctel. Pero para adentrarte en ...
Apuntado para escuchar. No creo haber oído nunca este disco, la verdad. Ya solo la portada tira para atrás de soft cutre y esas poses tan forzadas. Pero si el sonido que me encuentro es puro eighties edulcorado seguro que lo disfruto. Un abrazo.
ResponderEliminarLa portada es de vergüencita ajena, sí jajajaja... pero los temazos que te encontrarás te dejarán satisfecho. Ya me contarás.
EliminarDesde luego, no sería un disco para comprárselo por la portada, pero confío en tu criterio y me los apunto, que siempre es un placer descubrir bandas en este sitio, porque la verdad es que no tenía ni idea de la existencia de este grupo. Abrazos!!
ResponderEliminarA ver qué tal, ya me contarás.
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