Ir al contenido principal

Deep Purple – The house of blue light (1987)


Amigos, tras el esperadísimo retorno del Mk.II de Deep Purple a mediados de los 80 con el insuperable Perfect strangers, se hacía muy complicado –por no decir imposible– dar continuidad a dicho álbum con otro trabajo a la misma altura que su predecesor. Por eso no es de extrañar que este The house of blue light que hoy os traigo no colmase las expectativas de nadie, desde la propia banda hasta sus seguidores. Sin embargo, con ese poso de objetividad alejada de la pasión que acostumbra a otorgar el tiempo, creo que todos estaréis de acuerdo conmigo si os digo que –comparaciones aparte– estamos ante un estupendo disco. 


Así pues, grabado en una mansión de Vermont como su predecesor, con Le Mobile del canadiense Guy Charbonneau –un estudio montado en un camión que ya habían utilizado en el disco anterior–, los Deep Purple –¿hace falta nombrar los miembros de la banda?– dieron forma al duodécimo álbum de su carrera, con Roger Glover a la producción una vez más. Con una portada diseñada en ICON por Andrew Ellis, PolyGram puso en las tiendas de todo el mundo The house of blue light con el siguiente track list

A 
Bad attitude 
The unwritten law 
Call of the wild 
Mad dog 
Black & white 

B 
Hard lovin’ woman 
The spanish archer 
Strangeways 
Mitzi Dupree 
Dead or alive 

La primera canción es Bad attitude, una estupenda carta de presentación con el Hammond y los teclados de Lord, un pedazo de solo de Blackmore y una buena melodía. Le sigue The unwritten law, otro fantástico aunque extraño tema –esta vez con profusión de sintetizadores por doquier– que vuelve a contar con un fabuloso trabajo de Blackmore. Call of the wild es el pedazo de single del disco, con una melodía pegadiza, un sonido marca de la casa y el genial Blackmore dándolo todo. Mad dog es otra espléndida canción, llena de energía, con solo de Lord incluido, simple pero con la que uno no puede permanecer quieto. Black & white es de las que menos me gustó en su día por culpa del trabajo vocal de Gillan y un solo de Blackmore que parecía reciclado de los de las sesiones de Bent out of shape. Por una razón parecida, Hard lovin’ woman tampoco me convenció en su momento porque me recordaba al riff de Stranded. Todo lo contrario que The spanish archer, que con esas melodías arábigas, era y es mi favorita del álbum. Strangeways y su inicio a lo góspel es otra de las canciones que por aquel entonces me parecía repetitiva y poco interesante pero que en la actualidad me encanta. Y es que este álbum –al menos en mi caso– ha ganado mucho con los años. Total, que llegamos a la bluesy Mitzi Dupree, una joyita que vale el disco entero. Y la cara B termina con una Dead or alive que no está nada mal pero cuyo riff me recuerda demasiado a Spotlight kid. En resumen, que este The house of blue light es una obra de lo más recomendable que rezuma calidad por cada surco. 


Sin embargo, la grabación de este álbum estaba lastrada, no sólo por el éxito del anterior lanzamiento sino por la casi inexistente relación entre Ian Gillan y Ritchie Blackmore, que no soportaba al vocalista. Tales rencillas fueron las culpables de que la banda no sonase cohesionada del todo y propiciaron la inevitable salida de Gillan, dejando el puesto temporalmente a Joe Lynn Turner. Claro que todos sabemos cómo acabó la historia y quien fue el que finalmente acabaría abandonando la formación para convertirse en bardo. Total, amigos del vinilo, espero que seais capaces de apreciar el valor de unas canciones que en su momento muchos –yo el primero– no fueron capaces de ver. 


Acompaño la entrada con Bad attitude, The unwritten law, el divertidísimo clip de Call of the wild y su casting para rodar un vídeo mientras los miembros de la banda se niegan a aparecer –genial Blackmore, en su papel, que ni se digna a contestar y manda a su asistente que cuelgue–, Mad dog, The spanish archer, Mitzi Dupree y una versión en directo de Dead or alive en Portland. 








¡Feliz viernes! 
@KingPiltrafilla

Comentarios

  1. La verdad, no le tengo especial aprecio a este álbum. Alguna canción se salva, sobre todo cuando Blackmore mete su magia, pero en general me parece flojo. Lo rescataré, por supuesto, como hago siempre con tus recomendaciones. En cualquier caso, los 80 siempre serán míticos. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Por aquí tengo este lp en el sitio donde se guardan los lp olvidados... No es fácil superarse o igualar trabajos anteriores (para este tipo de bandas). Como dice RTW me apunto al rescate a ver si suena ahora distinto. Saludos man

    ResponderEliminar
  3. Un abrazo a ambos. Lo cierto es que en su día me defraudó pero ahora me encanta. Será la edad jajajaja

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Otros crímenes...

Extremoduro - La Ley Innata (Warner Music, 2008)

  Hoy tenía preparada otra entrada correspondiente a esos discos que me marcaron al inicio de este siglo XXI. Pero con las pérdidas en el mundo del rock patrio que hemos tenido esta semana, todo ha volado por los aires. Ya sabéis que, si puedo y tengo disco, ante el fallecimiento de algún reconocido artista, hago un pequeño homenaje en nuestro blog ( Richard Davies , Tina Turner , Olivia Newton-John , Quincy Jones, RobertaFlack ). Esta semana, a falta de uno, dos maravillosos músicos han marchado hacia la inmortalidad. Sólo tengo vinilo del grupo de uno de ellos, que no tenía pensado traer por aquí porque ya han aparecido varios trabajos suyos. Pero mira, también podría entrar en discos del dos mil y pico que me han golpeado de una u otra manera. Jorge , siento no tener un plástico tuyo del que hablar, así que hablaré de La Ley Innata de los Extremoduro de Robe Iniesta . Pero el homenaje va también por ti, claro que sí. En común tenéis que os vi a los dos en sendos directos con...

King Diamond - Fatal Portrait (Roadrunner Records, 1986)

Fatal Portrait es uno de esos discos –no me pasa con tantos, no creáis– del que recuerdo perfectamente lo que hacía y la sensación que me inundó la primera vez que lo escuché, algo que no voy a repetir porque ya lo expliqué aquí . Sin embargo, lo que no conté entonces y que ahora –cuarenta años más tarde, se dice pronto– puedo compartir porque ya ha prescrito hasta la vergüenza con la que durante un tiempo recordé mi comportamiento, es que a algunas de las clases de la universidad asistía con un vaso de Martini Bianco en la mano y varios en el cuerpo, en especial a las de análisis matemático de primera hora de la tarde, clases en las que –obnubilado por el alcohol– canturreaba el tema Dressed in white , siendo el punto álgido la llegada del verso She carries a secret and where she must go... You’ll never know con la voz en falsete de King , a lo que mis compañeros asistían con risa nerviosa –lo que por entonce...

BARÓN ROJO: En un lugar de la marcha (Chapa, 1985)

Yo no tengo, ni me acerco, al número de vinilos que tenéis todos y cada uno de los participantes de este blog. Pero de vez en cuando se presenta la oportunidad o último resquicio para comentar un clásico que no ha sido destripado por la insigne parroquia presente. En mi época, once upon a time, entre los amigos había una sana e inexplicable rivalidad entre Iron Maiden y AC/DC y entre Obús y Barón Rojo , por ver cuál era el mejor. En fin, yo era de Maiden y de Barón. Y lo defendía con puños y dientes. El amor y la admiración por los dos ha llegado hasta estos tiempos modernos. Es raro que varias veces al año no tenga una enfermiza necesidad de escuchar durante varios días todos los discos clásicos de estas bandas. La última crisis que tocaba fue con Barón Rojo . Y una vez abierta la veda a comentar clásicos sin ningún tipo de vergüenza, como debe ser, me atrevo a traer lo que considero el último gran disco de nuestros queridos Barón Rojo .  No voy a relatar aquí las archiconocida...

Work Force – Work Force (Scotti Bros. Records, 1989)

  Anthony Joseph Scotti fue actor, cantante, productor de televisión y cine. Pero no le traigo a nuestro blog por ninguna de estas facetas y por ninguna de estas razones. Scotti, Tony, sale a colación porque a mediados de los años setenta formó, junto a su hermano Benjamin, la discográfica y productora musical Scotti Bros. Records. Y esos señores, amiguitos y amiguitas, sí que tiene valor, peso y enjundia para nosotros, vinileros de pro, pues ficharon y grabaron lo mejorcito de Survivor. Sus primeros éxitos le llegaron de un tal Leif Garrett y el catálogo incluye a gente tan dispar como Iron Horse (algún día los traeré por aquí), Stan Bush, John Schneider, James Brown, Ya Ya, Robert Tepper y algunas bandas sonoras blockbuster (Cobra, The Transformers, Rocky IV, Lady Beware). Guilty pleasure. En ese catálogo, en 1989, incluyeron a un grupo comandado por los hermanos Henry: Rick al bajo y la guitarra, Scott, a las baterías, y Ralph, a los teclados. Una especie de familia orquesta, co...

The Joe Perry Project - Let the Music Do the Talking (CBS, 1980)

  La semana pasada tristemente nos dejó Jack Douglas , uno de los míticos productores rockeros de las últimas cuatro décadas. No tengo falta de escarbar mucho ni de ser rebuscado para encontrar " Rocks "," Toys in the Attick" , el debut de Cheap Trick , " Violation " de los nunca suficientemente valorados Starz o el "Ridin' High" de los canadienses Moxy entre mis favoritos de su vasto trabajo.  Con Aerosmith tiene una historia para escribir un libro por lo menos; además de los discos mencionados anteriormente dejó huella en el visceral " Get your Wings ", el drogota " Draw the Line " o el magnífico en mi opinión e infravalorado " Rock in a Hard Place ".  En algunos momentos fue hasta el sexto miembro de los de Boston componiendo la fantástica "Kings & Queens" e involucrándose en mierdas que iban más allá de lo profesional.  Cuando Aerosmith estaban en el dique seco en plena grabación de "...

Rosendo – Deja que les diga que no (DRO, 1991)

  No podía pasar el día de hoy, 15 de mayo, San Isidro, patrón de la ciudad de Madrid, sin traer un disco de algún artista de "El Foro". Y quién mejor que este madrileño de barrio, el de Carabanchel, para más señas, monumento inmaterial del rock en español y artista querido por varias generaciones de peludos (y no tan peludos).  Y lo hago con su quinto disco en estudio, editado en 1991, el que, en cierto modo, significó un giro en su carrera: no tanto en lo musical, que nunca ha sido de grandes experimentos, si no más bien en lo organizativo, en el acompañamiento. Cambio de compañía discográfica, cambio de músicos y de productor.  Cuando este disco vio la luz, Rosendo llevaba casi veinte años subido a los escenarios, desde aquellas primeras luces con una banda de versiones llamada Fresa . Siguieron sus primeros pinitos con Jose Carlos Molina en los iniciáticos Ñu para acabar pasando a lo más gordo de la Historia de la música popular de nuestro país con Leño . Tras seis ...