Ir al contenido principal

The Kinks - "Arthur, (Or The Decline and Fall of The British Empire)" (1969)

Estos últimos días a consecuencia de la inminente celebración de la III Konvencion Kinks que tendrá lugar en Madrid recientemente y a la que asistiré si nada se tuerce, no puedo evitar recordar como poco a poco le fuí cojiendo el punto a esta banda, hoy capital para mi, pero en un tiempo considerada por servidor como una Serie-B, lustrosa, bien hecha y mejor presentada, con un halo de elegancia y un toque de obra de culto pero una Serie-B.
En principio tenía un CD con sus exitos sesenteros que solía escuchar de vez en cuando, dando su justa replica bailona a "You Really Got Me" y canturreando "Lola", poco mas, hasta que un día me convencí de que era el momento de darle la oportunidad a un disco de estudio, a conocer los entresijos de su estilo, recibir su ididosincracia y escuchar su proclama en letras y sonidos.
Y lo cierto es que entré con un par de discos, y rápidamente me engancharon, aquellos discos me parecieron mejores de lo que yo me esperaba y descubrí una riqueza estilística con la que no contaba, unos álbunes con una interesante colección de canciones de diferentes palos estilísticos, que abarcaban desde el pop mas melódico y lírico a temas comandados por poderosos riffs que podían sin complejos enfrentarse a las descargas guitarreras de The Who o incluso a los primeros riffs firmados por Richards.
Además tampoco faltaba en su obra inspiración literaria gracias a los eclécticos textos de Ray Davies, tremendo creador e inspirado letrista que constituye hoy por hoy para quien firma esta crónica un descomunal artista de innegable talento y osada genialidad a la hora de utilizar su fina y a veces afilada ironía en favor de unos textos incisivos que en ocasiones no dudaban en atacar realidades costumbristas intocables hasta entonces en las islas británicas.


Todas estas características entiendo que se dan mas que en ningún otro disco de la banda en este que cierra la década dorada: "Arthur (Or The Decline and Fall of The British Empire)".
El disco es una obra conceptual en la que se materializa la visión cínica e irónica que de Gran Bretaña tiene Ray Davis, plasmando esta visión en la personalidad de un personaje llamado Arthur, instalador de alfombras, que encarna al ciudadano medio británico y que es el vehículo argumental de todas las canciones. Esta original idea nació como un abortado proyecto televisivo de la productora Granada TV, consistente en elaborar una serie televisiva que tuviera como banda sonora las canciones de The Kinks y que además formasen todas juntas un nuevo disco de material inédito de la banda. Finalmente se publico el disco, con una fría acogida, pero la serie nunca llego a grabarse.
El disco comienza a grabarse el 1 de mayo de 1969 bajo la producción del propio Ray Davies, y lo hace en momentos poco dulces para la formación, ya que el abandono del bajista de la banda Pete Quaife y el lanzamiento del primer disco en solitario de Dave Davies, hermano de Ray y guitarrista del grupo, unido al escaso éxito de su anterior disco, el imprescindible "The Kinks are The Village Green Preservation Society", no suponían el mejor caldo de cultivo para trabajar en equipo en las nuevas composiciones que formarían el Lp.
Después de variadas dificultades el álbum vio la luz en octubre de ese mítico 1969, con un Ray Davies frustrado tras perder bajista y abortarse a última hora el proyecto televisivo por falta de presupuesto, en el lado positivo el disco supuso la vuelta a los escenarios americanos de The Kinks, escenarios que tenían betados desde hacia varios años.
El disco es, en lo musical una auténtica exibición de inspiración melódica y supone un tremendo esfuerzo de ironía y osadía por parte de Ray que rellena sus extraordinarias composiciones con unos punzantes y brillantes textoss en lps que refleja las características mas obvias de su patria de forma divertida y en ocasiones lapidaria.
"Victoria" abre el disco, un luminoso tema, con un pegadizo estribillo, de primorosos arreglos y perfecta melodía con la exacta guitarra de Dave Davies, mas pausada e irónica resulta "Yes Sir, No Sir", nuevamente con unos extraordinarios arreglos orquestales en el estribillo y una guitarra que subraya cada frase que canta Davies, que además cuenta con una parte tonal de tremenda expresividad. Tras la deliciosa melodía de "Some Mother's Son" con una interpretación vocal llena de matices nos encontramos con la irresistible y juguetona "Driving" que fue el primer single del disco y que paso desapercibida, a pesar de tratarse de un tema magnífico.
"Brainwashed" es un tema de The Kinks que juega a ser un tema de The Who, presidido por unas guitarras de poderosa sonoridad. Cambio de tercio con "Australia" canción victoriana con producción ambiciosa y elaborada, cargada de matices y voces que se entremezclan dotando al tema de una compleja red vocal de perfecta simbiosis, con teclados de deliciosa cadencia sónica, un gran tema un tanto pretencioso pero que puede permitirse el dispendio de serlo.


"Shangri La" es una canción de una belleza abrumadora, sobre unos cimientos construidos con una guitarra acústica, el tema va evolucionando, introduciendo voces, instrumentos de viento, metal y estallando en un estribillo de animoso efecto coral, una POM"Mr. Churchills Says" es otra inspirada melodía, esta mucho mas Beatlemana en su estructura, se trata de un saltarín tema de transito hacia la lírica y preciosista "She's Brought A Hat Like Princess Maria", delicada balada nuevamente con inspiración de los de Liverpool, pero con el sello de Ray Davies en varios puntos de la canción como en el cabaretero final, con estrépito de turutas y percusión. Quizás el siguiente corte sea el que menos convence a quien redacta esta crónica "Young And Innocent Days", un rutinario tema de bella factura vocal en el que destaca el trabajo de un dulce sonido de teclado. Continúan los teclados, aquí es un piano entero y verdadero el que nos da la bienvenida al pasaje melódico de la fantástica y "americana" "Mothing To Say. El disco se cierra de forma brillante con el tema que da titulo al disco "Arthur" canción que coquetea desde una melodía puramente british con elementos americanos de inspiración country introduciendo sonidos de guitarras y banjos.



Tremebundo disco, que avala la grandeza de una banda que injústamente vive su historia a la sombra de otros combos ingleses de la época y que en nada desmerecen a estos celebres compañeros de generación, completo disco, perféctamente producido, elegantemente arreglado, en el que la clase predomina en todos y cada uno de sus rincones sonoros, la audacia en cada una de sus frases y la tremenda inspiración compositiva en sus redondeados perfiles melódicos, un disco sublime, que merece la pena pinchar para recordar quien lo conozca y descubrir quien no se lo haya echado a las orejas.

Este artículo ha sido re-escrito y actualizado de uno escrito con fecha 17/07/2012 en Rock and More By Addison de Witt y que se puede consultar aquí.
Se a recuperado en atención a la inminente III kovencion Kinks, y porque debía estar en la Comunidad del #FFVinilo.

Comentarios

  1. Pues fíjate que de The Kinks tengo en formato físico (pero no en vinilo) un recopilatorio y este mismo, que me parece excelente pero que suelo escuchar muy de vez en cuando. No he buceado más en su discografía, no me preguntes por qué, lo ignoro. El texto es excelente, por cierto, y voy a volver a escuchar "Arthur..." atendiendo a tus comentarios. A ver qué sale... Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo adoro a esta banda, los sesenta son puro pop y psicodelia y los setenta de todo, imprescindibles, y este una de sus obras maestras.
      Saludos.

      Eliminar
  2. Estoy contigo, adoro a los Kinks, injustamente olvidado pero del que han bebido muchas bandas en su momento y aún lo siguen y seguiran haciendo. Genial entrada AdW, como siempre.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Otros crímenes...

Russ Ballard – Barnet dogs (EPIC, 1980)

En este blog nuestro, a pesar de tantos años (vamos a cumplir dentro de poco catorce años en cartel ) y tantos vinilos (1727 con este) siguen faltando figuras (más o menos) emblemáticas de ese universo, digamos, roquero en el que asentamos la mayoría de nuestras propuestas musicales. Y hoy relleno uno de esos huecos con esta propuesta firmada por Russell Glyn Ballard, cantante, guitarrista y compositor británico conocido en el mundillo como Russ Ballard. Si ni conoces el nombre, seguro que has escuchado muchas de sus canciones. El tipo tiene un larguísimo currículo de composiciones exitosas.  Hijo de una bailarina y un baterista, Ballard quedó ciego del ojo derecho por una pedrada, tomó lecciones de piano desde los ocho años y tuvo su primera guitarra a los trece. Su reconocimiento en la Historia musical,  después de varias aventuras infructuosas, comenzó en la década de los setenta y los primeros discos de  Argent . La banda, nacida de la unión del ex- Zombies Rod Arge...

Bon Jovi - Slippery when wet (Mercury Records, 1986)

    Recuerdo de cuando ayudaba a mi padre en el bar que los alcohólicos de pedigrí, aquellos que terminaban con cirrosis como poco (hostia, Lito, con lo bien que lo pasábamos hablando de música por qué no te retiraste a tiempo), bebían ginebra. Ya fuese con tónica, coca-cola o incluso a palo seco. Esa ginebra Larios o Gordons que en muchas zonas del país se usaba para limpiar las barras metálicas que se estilaban en los bares de aquellos tiempos. Me acuerdo que amigos del País Vasco que trabajaron de camareros en garitos de por allí identificaban a los “castellanos” por su preferencia por esas marcas. En fin, que me desvío, vuelvo a la ginebra. La ginebra es áspera pero es que, además, la juntas con la amarga tónica y se convierte en un menjunje tosco y duro (por eso la moda de meterle botánicos, frutas y mierdas varias para disimular y hacerlo mínimamente apetecible). Como con la cerveza, al final hasta te acostumbras y algunos disfrutan del cóctel. Pero para adentrarte en ...

Princess Pang - Princess Pang (Metal Blade, 1989)

  Cuenta la leyenda que chica conoce chico en una fiesta en los States, ella canta, el toca el bajo. No se si por amor o simplemente ocurrió, los dos se van a Suecia país del que es el chico y allí se juntan a otro colega sueco que resulta que es guitarrista.  Esto es más o menos a mediados de los 80 y como ven que en California y New York hay una corriente de Rock heredera del Punk y del Glam deciden volver a cruzar el charco para probar suerte como hicieron los Hanoi Rocks .  Una vez establecidos en la Gran Manzana completan la banda con un guitarrista más y un tipo a la batería que parece ser había estado con The Misfits ; graban y mueven algunas maquetas por su círculo de acción y en directo ganan cierta reputación con su sonido entre los neoyorquinos The Throbs y los ya superventas por aquel entonces Guns N Roses. Copia original holandesa  El Sleazy era moda imperante en 1989 que es cuando Metal Blade firma a Princess Pang para grabar un disco, este cuya po...

Judas Priest - British Steel (CBS, 1980)

Después de varias semanas dedicadas a vinilos cazados a ciegas dispuesto a descubrir (o no) joyas semidesconocidas, hago un paréntesis regresando a la senda de las apuestas sobre seguro y traigo este viernes un álbum mítico e incontestable que ha cumplido años esta semana, otro de esos que he tenido que buscar porque me extrañaba que no hubiese aparecido ya por esto lares. Poneos en pie para recibir a British Steel , el punto de inflexión –uno de ellos, al menos– de la carrera de unos chicos del área de Birmingham. Con una icónica y llamativa portada diseñada por el habitual director artístico de la banda Roslav Szaybo y fotografiada por Bob Elsdale , autor también de la cubierta del anterior disco (un Killing Machine del que ya os hablé aquí ), la edición que poseo es la de la primera reedición de 1984 española con la infame contraportada en blanco y negro.    Respecto al disco, decir que a principios...

LIZZY BORDEN: Visual Lies (Metal Blade/Enigma, 1987)

Y continuamos con lo que sin quererlo se ha convertido en una trilogía sobre grandes vinilos de Heavy Metal norteamericano. Y lo que queda. Puede parecer en esta ocasión que no hablamos de un artista de tanta entidad como Fifth Angel , que al fin y al cabo se convirtió en un grupo de culto o Savatage , un grande, que excepto en festivales, jamás ha tocado frente a grandes audiencias. Y sin embargo, Lizzy Borden , nacido Gregory Charles Harges , con un concepto del Metal más directo, provocativo y excesivo a partes iguales, tuvo y sigue teniendo una gran aceptación entre el público y ha sido uno de los niños mimados de Brian Slagel en el famoso sello californiano Metal Blade . Como de costumbre, descubrí al artista en su mejor disco, " Master of Disguise " de 1989. Una joya sin paliativos del Metal donde Lizzy Borden lo borda vocal y compositivamente en su obra más madura y que no quiso o supo replicar.  Años después de este evento y paseando una tarde por un centro comercia...

Albert Hammond - It never rains in southern California (1972, Epic Records)

  Es posible que empieces a leer esta entrada creyendo no conocer a Albert Hammond . Pero pronto te darás cuenta de que, a menos que hayas pasado los últimos 50 años en coma, has escuchado en más de una ocasión una canción suya. Interpretada por él o por cualquier otro artista, eso da igual. Hace diez años los cálculos eran que se habían vendido más de 360 millones de discos que llevasen títulos en los que estuviese implicado. Han cantado sus composiciones gente como J ohnny Cash, Elton John, Steppenwolf, Sony & Cher, José Feliciano, Olivia Newton-John, Aretha Franklin, Whitney Houston, Chicago (“ I don´t wanna life without your love ”), Starship (“ Nothing's gonna stop us now ”), Joe Cocker, Tina Turner (“ I don´t wanna lose you ”), Roy Orbison, Rod Stewart, Celine Dion (“ Just walk away ”), Julio Iglesias (“ Por un poco de tu amor ”), Willie Nelson (“ To all the girls I love before ”), The Hollies, Diana Ross, Bonnie Tyler, Aswad (“ Don´t turn around ”), Hermanos , aquell...