Ir al contenido principal

Skid Row – Skid Row (1989)


Amigos del vinilo, mi primera entrada del año se le dedico a Skid Row, un álbum que quizás sea uno de los que mejor define a aquellos discos que idolatramos pero de los que nunca hablamos cuando queremos comentar lo mejor de nuestras discotecas. Porque no sé cuantos estaréis de acuerdo conmigo, pero -en mi opinión- se trata de uno de los álbumes de debut más sólidos que recuerdo, una obra a la que se me hace muy difícil encontrar un “pero” y en la que ni un solo tema es de relleno. No en vano, el máximo responsable de este vinilo –produced, recorded and mixed, ahí es nada- fue el mago de los controles Michael Wagener. Por supuesto, la banda también tuvo mucho que ver, sobre todo Dave Sabo y Rachel Bolan, como compositores casi en solitario de la obra. De hecho, fueron estos dos músicos los que crearon en 1986 la banda –que en una primera versión tenía como vocalista a un tal Matt Fallon- que un año después quedaría formada por los mencionados Sabo y Bolan a la guitarra y el bajo respectivamente, Sebastian Bach a la voz, Scotti Hill a la guitarra y Rob Affuso a la batería. Durante un tiempo, Skid Row estuvieron girando por locales de la costa Este labrándose una reputación y adquiriendo tablas y entonces, gracias a la mediación de Jon Bon Jovi, vecino de la infancia de Sabo –que ya era una estrella y les consiguió un contrato con Atlantic Records- grabaron su primer álbum con nada más y nada menos que Michael Wagener, quien se estaba ganando el respeto del mundillo como productor, pero sobre todo como mago de las mezclas. Si exceptuamos las peleas legales con Jon Bon Jovi –que pretendía llevarse una parte del pastel-, el resultado no pudo ser mejor: Skid Row se colocó en el número 6 de Billboard y llegó a ser (según datos de la página del productor) nueve veces disco de platino en todo el mundo. 

La cara A comienza con Big guns, un hard rock guitarrero con potentes coros y una voz con fuerza que sirve de presentación a la obra y nos deja claro cual va a ser el camino que el grupo pretende llevar. Sigue Sweet little sister, con más coros, más rapidez y más fuerza aún. Sin descanso, la banda ataca con Can’t stand the heartache, otro tema en el que la potente voz de Bach se lleva la palma mientras la batería de Affuso y el bajo de Bolan le arropan acompañados por los coros y los guitarrazos aquí y allá complementando otra gran canción. Piece of me es el nuevo tema de este disco clásico de hard rock trufado de actitud chulesca que todo metalhead debería poseer... y entonces llega 18 and life, el megahit típicamente michaelwagenero, con un comienzo precioso, ese bajo a lo Billy Sheehan, la voz poderosa de Bach, la guitarra desnuda y esa entrada a lo bestia del resto de la banda para seguir con esa mezcla de baladón y medio tiempo que se le mete a uno en el cerebro para décadas. La producción y ese sólo casi al final hacen el resto para que el single sea un éxito en todas las emisoras. Rattlesnake shake es otro trallazo característico de un Lp que en todos sus temas sigue sin apartarse ni un ápice de la senda sónica marcada por Wagener en el que la base rítmica poderosa acompañada de unas guitarras afiladas que sueltan riffs a diestro y siniestro arropando la voz del líder. 


La cara B se inicia con otro hit, Youth gone wild, en el que encontramos más de lo mismo. Guitarrazos, la voz de Sebastian, coros a mansalva y esas cabalgadas machaconas de bajo y batería. Me repito amigos, pero es que la fórmula le fue bien a Wagener y no la cambió en todo el disco. Here I am es quizás el tema menos agradecido del álbum –al menos para mi es el menos original- ya que me suena demasiado a otras canciones escuchadas miles de veces, pero sin desmerecer el resultado. Makin’ a mess es otro de esos temas hard rockers al máximo, interpretado con chulería y descaro por Bach, uno de esos en los que no se puede evitar menear la cabeza y los pies al ritmo de la batería. Se trata del tema más festivo, cañero y heavy de todo el disco. Y entonces llega el momento del baladón, I remember you –con un inicio que en cuanto a sonido podría ser perfectamente de Poison-, que sigue la misma fórmula de 18 and life –intro con guitarra solitaria y entrada súbita del resto de la banda-, aunque aquí la manera de cantar de Sebastian convierte a la canción en el verdadero hit mojabragas del álbum. Por si fuera poco, la guinda la ponen con Midnight/Tornado, un regalo para que los más metalheads nos quedemos con buen sabor de boca en el que se juntan de nuevo coros y guitarrazos. Porque sí, el grupo quiere que las chicas llenen sus conciertos, pero para nada es un banda para niñas. Todos hemos visto las fotos de estos chicos, sobre todo los posados de Sebastian Bach en las revistas explotando su sex-appeal, pero nadie en su sano juicio es capaz de etiquetar como hair-metal lo que acabamos de escuchar. De hecho, la imagen entre glam y macarra ya nos avisa de que las greñas de estos tipos poco tienen que ver con los cardados teñidos de Brett Michaels y CC DeVille

Skid Row (el álbum) es un disco redondo, sin duda, en el que destaca esa voz entre rota y potente –además de la imagen- del frontman indiscutible, Sebastian Bach, un tipo parlanchín y vehemente que –si podéis ver las entrevistas que le hacían al grupo en su momento más álgido de popularidad-, se comía al resto de la banda en presencia y carisma, algo que acabó enemistándole con Rachel Bolan y Dave Sabo, los verdaderos creadores del grupo. Por suerte, antes de separarse, tuvieron tiempo de regalarnos otro enorme Slave to the grind. Ampliando información, Skid Row se grabó en los Royal Recorders y las fotos de portada y contraportada las hicieron David Michael Kennedy y Mark Weiss –a quien, por cierto, sigo en Twitter- respectivamente, según diseño de Bob Defrin, el director artístico de Atlantic

Os acompaño una selección que incluye Sweet little sister, 18 and life, Youth gone wild, Makin’ a mess, I remember you y Midnight/Tornado






Feliz viernes y feliz 2013. 

@KingPiltrafilla

Comentarios

  1. Brutal disco y gran entrada King.

    Uno de los primeros discos de hard rock puro y duro que escuché, y que aún sigue siendo de mis favoritos.

    Sebastian Bach en aquella época era un derroche de voz constante e impresionante.

    Saludos!

    ResponderEliminar
  2. hola.
    Un debut mayusculo.Saludos.

    ResponderEliminar
  3. Siempre me gustó Skid Row. Su sonido era más duro que el de muchas bandas de la época. Desconocía su "relación" con Bon Jovi. Saludos.

    ResponderEliminar
  4. Gran entrada, como siempre, y poco más que añadir. Uno de mis imperdibles: sin desperdicio, algunos temas de lo mejorcito de la década. El mago Wagener inspirado... ¡¡Voy a ponerlo ahora mismo o reviento!!

    ResponderEliminar
  5. Excelente entrada, me gustó, sobretodo que Skid Row es uno de mis grupos favoritos.

    Claro que ya no son lo mismo sin Sebastian Bach.

    SAlu2.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Otros crímenes...

Extremoduro - La Ley Innata (Warner Music, 2008)

  Hoy tenía preparada otra entrada correspondiente a esos discos que me marcaron al inicio de este siglo XXI. Pero con las pérdidas en el mundo del rock patrio que hemos tenido esta semana, todo ha volado por los aires. Ya sabéis que, si puedo y tengo disco, ante el fallecimiento de algún reconocido artista, hago un pequeño homenaje en nuestro blog ( Richard Davies , Tina Turner , Olivia Newton-John , Quincy Jones, RobertaFlack ). Esta semana, a falta de uno, dos maravillosos músicos han marchado hacia la inmortalidad. Sólo tengo vinilo del grupo de uno de ellos, que no tenía pensado traer por aquí porque ya han aparecido varios trabajos suyos. Pero mira, también podría entrar en discos del dos mil y pico que me han golpeado de una u otra manera. Jorge , siento no tener un plástico tuyo del que hablar, así que hablaré de La Ley Innata de los Extremoduro de Robe Iniesta . Pero el homenaje va también por ti, claro que sí. En común tenéis que os vi a los dos en sendos directos con...

King Diamond - Fatal Portrait (Roadrunner Records, 1986)

Fatal Portrait es uno de esos discos –no me pasa con tantos, no creáis– del que recuerdo perfectamente lo que hacía y la sensación que me inundó la primera vez que lo escuché, algo que no voy a repetir porque ya lo expliqué aquí . Sin embargo, lo que no conté entonces y que ahora –cuarenta años más tarde, se dice pronto– puedo compartir porque ya ha prescrito hasta la vergüenza con la que durante un tiempo recordé mi comportamiento, es que a algunas de las clases de la universidad asistía con un vaso de Martini Bianco en la mano y varios en el cuerpo, en especial a las de análisis matemático de primera hora de la tarde, clases en las que –obnubilado por el alcohol– canturreaba el tema Dressed in white , siendo el punto álgido la llegada del verso She carries a secret and where she must go... You’ll never know con la voz en falsete de King , a lo que mis compañeros asistían con risa nerviosa –lo que por entonce...

BARÓN ROJO: En un lugar de la marcha (Chapa, 1985)

Yo no tengo, ni me acerco, al número de vinilos que tenéis todos y cada uno de los participantes de este blog. Pero de vez en cuando se presenta la oportunidad o último resquicio para comentar un clásico que no ha sido destripado por la insigne parroquia presente. En mi época, once upon a time, entre los amigos había una sana e inexplicable rivalidad entre Iron Maiden y AC/DC y entre Obús y Barón Rojo , por ver cuál era el mejor. En fin, yo era de Maiden y de Barón. Y lo defendía con puños y dientes. El amor y la admiración por los dos ha llegado hasta estos tiempos modernos. Es raro que varias veces al año no tenga una enfermiza necesidad de escuchar durante varios días todos los discos clásicos de estas bandas. La última crisis que tocaba fue con Barón Rojo . Y una vez abierta la veda a comentar clásicos sin ningún tipo de vergüenza, como debe ser, me atrevo a traer lo que considero el último gran disco de nuestros queridos Barón Rojo .  No voy a relatar aquí las archiconocida...

Work Force – Work Force (Scotti Bros. Records, 1989)

  Anthony Joseph Scotti fue actor, cantante, productor de televisión y cine. Pero no le traigo a nuestro blog por ninguna de estas facetas y por ninguna de estas razones. Scotti, Tony, sale a colación porque a mediados de los años setenta formó, junto a su hermano Benjamin, la discográfica y productora musical Scotti Bros. Records. Y esos señores, amiguitos y amiguitas, sí que tiene valor, peso y enjundia para nosotros, vinileros de pro, pues ficharon y grabaron lo mejorcito de Survivor. Sus primeros éxitos le llegaron de un tal Leif Garrett y el catálogo incluye a gente tan dispar como Iron Horse (algún día los traeré por aquí), Stan Bush, John Schneider, James Brown, Ya Ya, Robert Tepper y algunas bandas sonoras blockbuster (Cobra, The Transformers, Rocky IV, Lady Beware). Guilty pleasure. En ese catálogo, en 1989, incluyeron a un grupo comandado por los hermanos Henry: Rick al bajo y la guitarra, Scott, a las baterías, y Ralph, a los teclados. Una especie de familia orquesta, co...

The Joe Perry Project - Let the Music Do the Talking (CBS, 1980)

  La semana pasada tristemente nos dejó Jack Douglas , uno de los míticos productores rockeros de las últimas cuatro décadas. No tengo falta de escarbar mucho ni de ser rebuscado para encontrar " Rocks "," Toys in the Attick" , el debut de Cheap Trick , " Violation " de los nunca suficientemente valorados Starz o el "Ridin' High" de los canadienses Moxy entre mis favoritos de su vasto trabajo.  Con Aerosmith tiene una historia para escribir un libro por lo menos; además de los discos mencionados anteriormente dejó huella en el visceral " Get your Wings ", el drogota " Draw the Line " o el magnífico en mi opinión e infravalorado " Rock in a Hard Place ".  En algunos momentos fue hasta el sexto miembro de los de Boston componiendo la fantástica "Kings & Queens" e involucrándose en mierdas que iban más allá de lo profesional.  Cuando Aerosmith estaban en el dique seco en plena grabación de "...

Rosendo – Deja que les diga que no (DRO, 1991)

  No podía pasar el día de hoy, 15 de mayo, San Isidro, patrón de la ciudad de Madrid, sin traer un disco de algún artista de "El Foro". Y quién mejor que este madrileño de barrio, el de Carabanchel, para más señas, monumento inmaterial del rock en español y artista querido por varias generaciones de peludos (y no tan peludos).  Y lo hago con su quinto disco en estudio, editado en 1991, el que, en cierto modo, significó un giro en su carrera: no tanto en lo musical, que nunca ha sido de grandes experimentos, si no más bien en lo organizativo, en el acompañamiento. Cambio de compañía discográfica, cambio de músicos y de productor.  Cuando este disco vio la luz, Rosendo llevaba casi veinte años subido a los escenarios, desde aquellas primeras luces con una banda de versiones llamada Fresa . Siguieron sus primeros pinitos con Jose Carlos Molina en los iniciáticos Ñu para acabar pasando a lo más gordo de la Historia de la música popular de nuestro país con Leño . Tras seis ...