viernes, 14 de febrero de 2014

David Bowie - "Station To Station", 1976


"El Hombre que Vino de las Estrellas" es una extraña y bastante disparatada película que Nicolas Roeg filmó en 1976, para interpretar el personaje del extraterrestre Thomas Jerome Newton que llega a la tierra con la pretensión de buscar agua y medio de transportarla a su agonizante planeta, que sufre una sequía que hará desaparecer en él todo rastro de vida en breve, el realizador contó con David Bowie.
La influencia que este rol causó en el británico fue lo que motivo a un Bowie al limite en sus adicciones a crear un nuevo álter ego: The Thin White Duke.





Este nuevo personaje es el hilo conductor de "Station To Station". De hecho este personaje fue durante muchos meses el hilo conductor de David Bowie, de su existencia, mas que un personaje termino siendo un portavoz, una imagen excesívamente adherida a la psiquis del artista, que se paseaba impecáblemente vestido con planchadísimas camisas blancas y elegantes chalecos, erguida la testa como corresponde a la altivez del personaje, frío y de corazón insensible que busca la emoción entonando canciones románticas, un personaje, como definió el propio David Bowie, desagradable.


Musicalmente este disco se encuentra en tierra de nadie, producido por el propio artista junto al productor Harry Maslin con quien ya trabajara en "Fame" y "Across The Universe", temas de su predecesor "Young Americans", sigue contando con el baterista Dennis Davies y el guitarrista Carlos Alomar a los que a partir de este momento se les une el bajista George Murray, Earl Slic también a las guitarras y Roy Bittan al piano completan el personal que remato el disco en el estudio.
Pocos recuerdos reconoce Bowie tener de la grabación y gestación del disco, fuertemente atado a la coca, la inspiración en la creación de los seis temas que forman el LP es el resultado de combinar sus pretéritas experiencias recogidas de la época del Glam-Rock, en especial de las sesiones de "Aladdin Sane" y la influencia del soul y el funky que de forma tan evidente se materializo en el antecesor, el brillante "Young Americans".



Además el ingles ya empezaba a ser influido por la corriente de rock electrónico alemán denominada Krautrock que sobre el ejercieron bandas como Kraftwerk y Neu!, esta influencia dio inicio al uso de sintetizadores en el sonido del disco y abría definitívamente la puerta para abordar aquel oscuro y plastificado periodo que, junto a Brian Eno recorrería en los últimos años setenta firmando la famosa Trilogia de Berlin.
No es descabellado pues decir que "Station To Station" es el eslabón perdido entre el soul elegante y el sudoroso funy de "Young Americans" y el introvertido viaje plástico y metafísico de "Low" y el resto del periplo Berlinés.
En las letras observamos también las obsesiones del Bowie del momento, tal vez fue el abuso en el consumo de las drogas lo que cimento un pensamiento incoherente y extraño en un artista excesivamente fascinado por el nazismo alemán, el ocultismo de Aleister Crowley, la búsqueda del Santo Grial o la filosofía excesiva y radical en ocasiones de Nietzsche, esta macedonia de ideas se ve plasmada en las letras de este "Station To Station".


Musicalmente el disco fue lanzado meses antes con el adelanto del single "Golden Years", un funky de ritmos dorados y ácidos que funcionaba como un tiro, gracias a un ritmo nervioso y cardíaco y a una melodía de lisergica energía.
Además de este tema, el disco se abría con una larga canción que con el mismo título del álbum nos inicia en el estrafalario mundo interior del artista en aquel momento, referencias religiosas, el cristianismo y el judaísmo mezclándose con el ocultismo y acusándose el abuso de coca en alguna inconexa frase suelta, todo recubierto por un tema dividido en dos conceptos sonicos, uno vanguardista, sonidos de trenes, (¿acercandose a la estación?), letanía de pianos y sintetizadores que indicaban cuales habrían de ser los pasos futuros de Bowie en su célebre trilogía, y una segunda mas luminosa y rockera, con un fuerte e hipnotico estribillo, lo cierto es que el coctel que ambos conceptos destilan crean un ácido y tóxico bebedizo que engancha al oyente, un gran tema al fin y a la postre.


"Word On A Wing" cierra la primera cara, Bittan hace entonar al piano una dulce melodía que en su mezcla con unas guitarras de connotaciones funkys y la batería electrónica crean un estado sonico pegadizo, una melodía relajada, cantada con calma, suavidad y falsetes en un estribillo en el que brilla vocalmente la bellísima voz del duque, un bonito tema que habla de religión, y que años después el cantante reconoció como una llamada de auxilio, un tema que en esencia era el precedente de los días mas oscuros que estaban por llegar.
El lado B del disco da comienzo con los bailables y tarareables "Oh oh oh oh" y los sonidos Funkysouleros heredados de "Young Americans", "TVC15" se trata de un extremo tema de elevada tensión lisergica y piano clásico de fondo arropado por palmas que dan un bailable aire disco al corte, un saxo que quiere acercarse al jazz redondea un tema de una densidad sónica luminosa y extraña que funciona como un tiro del polvo que tan presente esta en el disco.



Según Carlos Alomar "Stay" con su frenético riff funky fue grabada bajo un frenesí de coca, el resultado un tema de excesos sonoros que contagia toxicidad y que en mi opinión resulta demasiado elaborado y largo.
Y el disco termina con la deliciosa "Wild Is The Wind", un soul transformado en un tema intemporal y ecléctico, cantado de forma magistral por Bowie, único no compuesto por el y que le embrujo tras conocer a Nina Simone y escuchar la celestial lectura que ella hacía con el piano de por medio de esta Obra Maestra soberana del soul escrita por Ned Washington Dimitri Tiomkin; David Bowie firma una elegante y limpia versión que calma corazones y enerva los pelos en una suerte de carne de gallina que emociona y excita, una versión impresionante, bella, fría y distante.


Bonito vinilo, con portada en blanco y negro que fija un  momento de la película de Roeg y que fue inmortalizada por el famoso fotógrafo Steve Shapiro.
Tránsito y nexo de unión a la vez entre los momentos mas americanos de locura soulera y noches de discoteca a ritmo de funky y la oscuridad, el pensamiento metafísico e interiorizado de La Trilogía de Berlin.
Destacado disco, entiendo que de los que ganan con los años, no como otros del genial británico que gozan de mas lustre crítico que este y que en mi opinión dejan, revisitados hoy, bastante que desear desde un punto de vista musical estrictamente.
Buen fin de semana a todos!!!

5 comentarios:

  1. Mi relación con Bowie está llena de altibajos. Adoro algunos álbumes mientras desconozco otros. Este entra en el cajón de los desconocidos. Los últimos setenta de Bowie se me atascan. Tendré que ponerle remedio.

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    1. Me ocurre algo parecido para mi los setenta se acaban con este disco en lo que a Bowie respecta, la trilogía de Berlin me aburre soberanamente, en especial Heroes.
      Saludos.

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  2. A mi me pasa como a Rockología Twit, no soy fan acérrimo de Bowie aunque tiene algunos discos tremendos, éste no lo conozco
    Saludos

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    1. Pues un poco te hago el mismo comentario que a Rockología, de la trilogia famosa no aguanto ninguno, lugoe Scary Monsters me gusta y Let's Dance es evocativo para mi, bajon importante y luego cosas sueltas, sin alcanzar jamas sus primeros discos que esos si son tremendos.
      Saludos.

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  3. Totalmente de acuerdo con la consideración final de esta magnífica entrada. Porque "lustre crítico" es la terminología adecuada para reflejar el desvarío en el que entró la masa, azuzada por los críticos de moda, para perderse en consideraciones modernistas: "Station to station" tuvo la desgracia de ser seguido por la famosa trilogía alemana, en la que Bowie desbarró bastante; pero a ver quién era el guapo que se atrevía a decirlo, con toda la crítica a favor.

    Sí señor, este disco es de los grandes de Bowie. Que por una vez erró en el cálculo con la famosa trilogía: su aspecto externo, de guía, era válido para sus seguidores. Pero todos sabemos que en realidad era una esponja, un seguidor de las ideas de otros. Y se equivocó siguiendo las chifladuras de Brian Eno: no estaba a su altura.

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