jueves, 30 de enero de 2014

Bruce Springsteen - "Lucky Town", 1992. Obras Menores de Artistas Mayores.

En enero de 1991 un servidor se despedía de su vida durante un año, el 91, el de la mili, con una solemne borrachera rematada casi al alba con minirelato romántico con una joven cuyo nombre no recuerdo, aunque si recuerdo sus caderas y sus labios, cosas de la memoria que es muy selectiva la condenada y sabe con que se queda y con que no, seguro que tenia un bonito nombre.


Burgos me recibió con una resaca de las que hacen época y con un frío de cojones, mi llegada al cuartel empezó con una bronca de un tipo de aspecto ridículo que me chillaba como si viese al demonio a consecuencia de la excesiva, según su opinión, extensión de mis cabellos que rozaban los hombros, así como lo inconveniente que le resultaba al fulano que de mi oreja izquierda colgara un pendiente de plata regalo de otra fémina de la que, de esta si, recuedo perféctamente el nombre...
En la maleta poca mercancía, unas mudas, mi madre pensaba que no me iban a dar en la compañía, ropa, en especial de abrigo, una bolsa con un chorizo de León y creo recordar algo de paté, calzado, calcetines, set completo de artículos de higiene en su correspondiente neceser y mis cassettes, especialmente seleccionadas para sobrevivir al silencio rockanrollero que temía me esperaba en la llanura castellana.
The Beatles, The Police, Mike Oldfield, David Bowie y algún que otro héroe de los que establecieron la frontera sonora entre mi adolescencia y mi primera juventud, además de los patrios y eternos, tanto que muchos están aun presentes, Loquillo, burning, Leño, Barricada, Gabinete, Radio Futura, Barón Rojo o Miguel Rios...pero sobre todo había amplio material de quien entonces me había llevado en volandas de un sendero del bosque del rock a otro, el sendero en el que finalmente y como dice el poeta empiece a hacer camino, empecé a andar, aun lo sigo recorriendo, el artista que mas me emocionaba con 20 años, el último héroe lírico del rock, el BossBruce Springsteen.

Contra pronostico en el ejercito aprendí de rock la ostia, y descubrí el blues y el soul, y volví a casa con música de Janis y Van en la maleta, que ahora no traía chorizo ni artículos de higiene, pero había multiplicado el numero de cassettes por tres o por cuatro.
A mi llegada la figura de Bruce había adquirido un carácter diferente, seguía siendo un grande pero compartía reinado con otros muchos, y como hacía cuatro años largos que no se sabía nada de el, pues claro, esto no facilitaba su hasta hacia poco cuestionable supremacía y otros artistas como Lou Reed o The Doors le hacían dura competencia.
El hecho de anunciar nuevo material pero sin la E-Street Band tampoco ayudaba y que el lanzamiento finalmente se hiciese con la publicación de dos discos a la vez, de puro rara que me pareció, sonaba como una suerte de mal presagio además de una acometida demasiado cara para un recién licencidado.
Lo solucionamos entre un amigo y yo, el compro el "Human Touch" en cassette, (no tenía plato) y yo "Lucky Town" en vinilo, creo que salí ganando claramente, (aunque después compre el flojo "Human Touch" yo también).
Que no funcionaron estos discos es algo ya sabido, comerciálmente empezaron bien arrastrados por el enorme poder mediático que había ido, cual ormiguita, almacenando Bruce, pero la prueba de fuego, la escucha de los trabajos, no termino de satisfacer a nadie, la gira, solo con Roy Bittan como unico representante de la E-Street Band entre los que acompañaban al jefe, no fue lo mismo para la parroquia, tampoco, seamos sinceros, no sonaban igual.


Y eso que a mi "Lucky Town" me gusta, es lírico, romántico y amable, tiene temas de hermosas texturas sonicas, la voz de Bruce suena preciosa, relajada, en el centro de su tesitura, en un momento en el que se mezcla la rabia canora de la juventud con la sabiduría al declinar y el color broncíneo típico de las voces maduras, y sonaba hermosa en los temas mas emotivos y sufrientes del álbum, la voz de Bruce sonaba mas folk y mas soul.
Así ocurre en las tres bellas baladas del disco: "If I Should Behind", "Book of Dreams" y "My Beautifull Reward", todas inspiradas por la vida romántica y familiar, placentera y emocional, presente como en una fotografía la emoción en ver crecer a los niños que estaba viviendo el rockero de New Yersey, tres cortes realmente bonitos, en especial el último, al que un órgano que parece firmado por Frederici acompaña la voz nada forzada y emitiendo paz y satisfacción del Boss, además suena la armónica como pasase en "Nebraska" 10 años atrás, pero distinto, y es que ahora es 10 años después.



El álbum se abre con dos pegadizas piezas de pop: "Better Days" y "Lucky Town" que se tratan desde la mesa para que suenen a folk-rock por obra y gracia de una producción que disfraza, maquilla, pero engaña a muy pocos, aun así dos buenos y disfrutables canciones que dan esperanza a lo que tiene que venir.
Tiene, pero no llega del todo, "Local Hero" y Leap Of Faith"suenan apoteósicas, casi parecen mas temas de los Queen de los ochenta que del Springsteen de los setenta, como preparando un coro para entretener a los divesos cosos super-poblados de fans que esperan en la inminente gira, no molestan pero no deciden nada ni marcan en nadie.



Country-folk, de apretadas lineas sonoras y obstruido resbalar melódico al que unas guitarras apagadas y unas acústicas en slide no ayudan en nada, se trata "The Big Muddy" de un aburrido tema para lanzarnos a la aventura de la Cara B.


Mejora la cosa con las rockeras "Living Proof", la cual recuerda vagamente a los tiempos con la banda de antaño, aquella que no consigue Bruce que pase al olvido ni por un segundo, ritmo y, al menos ganas de rockear que se agradecen, mas de lo mismo pero en menor importancia melódica que no sónica, la notable "Souls Of The Departed", oscura y con demasiadas pretensiones en su produccion, pero de buena actitud.


Un trabajo que si bien no supero lo anteriormente facturado por Bruce y su mítica banda, tiene un pase gracias a los dos temas iniciales, tres ardorosas y románticas baladas que no alcanzan los dominios de lo cursi y algún acierto en clave de folk y country en varios temas, que aciertan con una duración muy digna y discreta, como sabiendo hasta donde pueden y sobre todo deben llegar.
Recomiendo revisitarlo, no es tan malo, tiene buenos temas y varios intentos valientes de crear algo diferente y creativo que no siempre se salda con un éxito rotundo, pero tampoco con un gran fracaso.
Resumiendo, este no el el Boss que fue a Burgos al abrigo de las cintas de plástico, pero tampoco el escaso de convicción y anémico de intención de este último y deficiente disco, una obra menor de un artista mayor, para sentenciar.
Demos otra oportunidad a este disco, es divertido y tonificante, no nos volará la cabeza, pero nos hará disfrutar de la mejor voz lírica que ha mostrado nunca el jefe.

4 comentarios:

  1. Recuerdos de la puta mili... y sí la de música que escuchábamos en el walkman, no había otra cosa que hacer... No es de los mejores del Boss pero siempre se saca algo de él

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    1. Ya puedes disculpar la tardanza de una semana en respondder, se me había olvidado completamente y no tengo escusa.
      Yo ojalá nu hubiese tenido que rendir pleitesia a los militares, pero ya que estuve aproveche para pasarlo lo mejor posible, y para ser sincero lo consegui.
      Lo ha descrito genial, se saca algo positivo de este disco, después no siempre ha sido así.
      Abrazo.

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  2. Este no lo conozco, buena opción para una mañana de domingo. Saludos

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    1. Como a Paco te pido disculpas por tardar una semana en contestar, lo siento.
      No es lo mejor de Bruce pero tiene algún tema agradable y el disco no carga, además es cortito y digerible, vendrían tiempos peores para los fans del Boss.
      Saludos.

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