viernes, 8 de noviembre de 2013

Scorpions - “Love At First Sting”, (1983) - Entonces... ¿Quién no era un poco heavy???


Recordaréis que el viernes pasado, desde este mismo espacio, desempolvaba y enseñaba públicamente un “yo” que hasta entonces, y por espacio de varias décadas, había permanecido oculto y escondido, avergonzado pero a salvo de las miradas extrañas y a la vez lujuriosas, que armadas con el temible índice acusador pudieran disparar sobre él las tan temidas ráfagas de irrisión y que actuasen además, como elementos de señalización del objetivo destinatario de público y despiadado escarnio.
Debo decir, siempre que mi deseo sea el de vivir fiel a los principios de la sinceridad, que nada de eso ocurrió, no aparecieron los dedos sórdidos que durante tanto tiempo alimentaron mis temores y dieron amargo tono satírico a mis pesadillas.
Si apareció, en cambio, más de un compadre que se vino arriba tras la lectura de mi confesión, y espoleado por el texto y el célebre dicho: “La unión hace la fuerza”, certificó públicamente su identificación con un servidor en lo que a “amores musicales primigenios” se refiere y a los que la época era propicia, así como la edad, para tales pecados, que al final, resultaron no serlo tanto.
Pero tirando un poco mas de sinceridad y reconocimientos públicos, debemos reconocer que la navaja tenía dos filos, y ambos, cortantes.


Si bien caminar sobre el filo es una constante de nuestras existencias, caminar sobre dos filos, apoyando un pie en cada uno, es un ejercicio agotador, que únicamente la energía virgen e impoluta de la adolescencia es capaz de soportar sin esfuerzo aparente. Y esto hacía el que suscribe en aquel agotador 1984 en el que parece que coleccionábamos navajas que hacían de pruebas de nuestra solvencia como jóvenes promesas de adultos como es debido, es decir aparentones y disimulantes, y a ser posible no del todo sinceros que ya se sabe, el que va con la verdad de cara, terminan partiéndosela, (la cara quiero decir).
Esto viene, a que igual que durante décadas era preferible la tortura extrema, antes que el reconocimiento de un pasado con Spandau Ballet entonando la banda sonora de tus días, en aquel entonces, siempre dentro de  tu entorno que gozaba de la misma nuevaolera banda sonora, era preceptivo cuidarse muy mucho de declarar que en el cajón donde tu padre guarda los destornilladores y las brocas, esperan unas cintas de heavy a que les llegue su oportunidad, cuando, ¡por fin! te quedas solo en casa, para desplegar toda la fuerza de sus grasientas y adrenalíticas canciones de hiperactiva base rítmica y chillones y distorsionados punteos guitarreros intercalándose entre las voces de extremos falsetes entonados al abrigo de riffs de pesada redundancia sonora.

Y de esta manera, en soledad y silencio, con la sombra de la traición, en especial a ti mismo, proyectándose sobre tu enloquecida silueta, saltando desde el sofá practicando un indecoroso “Air guitar” que pretende dar réplica al pegadizo y vitamínico estribillo de “Big City Night”, disfrutaba el que suscribe de sus arrebatos heavys. 
Y es que una de aquellas cintas, que después, fue revelada por el vinilo servía de contenedor de, junto a otras ocho joyas, esta tremenda tonada de extremo e hiperactivo rock duro que hicieron de Scorpions una de las bandas mas populares del heavy ochentero a nivel mundial y del álbum, el que hoy nos ocupa, “Love At First Sting ” un éxito que luchaba de tu a tu con el “Piece of Mind” de los Maiden en ser coronado como fondo musical del averno rockero de aquellos mediados de los ochenta que fueron edad de oro para el heavy gracias a grupos y discos como estos.
A diferencia de lo ocurrido con “Parade” este disco si ha sido mucho mas revisitado por mi durante estas casi tres décadas, y varias veces la “air guitar” ha echo su aparición mientras los riffs que vomitaban los altavoces de mi equipo pertenecían a las guitarras de alguno de los temas de este elepé.
Y desde luego en más de una ocasión lo han hecho con el tremendo tema inicial “Bad Boys Running Wild”, que cuenta con un frenesí de guitarras distorsionadas que crean una base de ruido celestial…¡uy!!! perdón..., quise decir infernal, que sustentan la sensual y a la vez varonil voz del gran Klaus Meine, que deja el estribillo para sus esbirros que lo entonan con glotona intensidad.
Y que os voy a contar del siguiente corte: “Rock you Like a Hurricane”, lasciva la voz de Meine, apocalíptica la guitarra rítmica que se vuelve maldita en el apoteósico estribillo e indómito el solo de Matthias Jabs, y todos volando sobre el vuelo sin motor de una alocada y kamikace nave de histrionismo ritmico…¡Una puta gozada señores!...


No es “I’m Leaving You” un mal tema, pero su melodía siempre me pareció desubicada, como de otro palo, pero que en el vestuario de los estudios de grabación la disfrazaron de heavy gracias a la idoneidad del vestuario elegido por el productor del disco: Dieter Desk.
Dulce arpegio de guitarras dando comienzo a una de las firmas de la banda, la balada, criticadas por muchos y que a la formación germana sirvió para tener siempre en ellas un pase con un público no heavy que se acercaba a ellos refugiado en el famoso: -”A mi me gustan Scorpions por las baladas”...-, escuchadas con los años, resultan un tanto anodinas alguna de ellas, pero esta, ¡ojo!, esta no lo es...Esta es la sublime “Coming Home”, y es que pasados unos segundos de arpegio y voz de engolado romanticismo épico, un atronador trallazo nos despierta y una corriente desbocada de rock distorsionado y acerado nos arrastra cual riada por los derroteros del heavy más adictivo y obsesionado por la velocidad rítmica como principio intrínseco de su existencia, fluidez melódica, idoneidad vocal...otro temazo que cruza la carretera de tu corazón a toda la potencia que su motor de un millón de caballos le permite, y como todos somos jóvenes y el motor es nuevo y además hay gasolina, o ¿quizás sea keroseno lo que consumían estos tipos en aquellos días?...el caso es que la máquina no para en todo el trayecto, como sigue haciéndolo en el siguiente y vertiginoso tema: “The Same Thrill”.
La ultrafamosa y ya comentada “Big City Night” nos hace bailar y dejar libre nuestro espíritu a su suerte, siendo conducido por las carreteras del rock and roll mas bailable y disfrutable, adrenalina y sudor caliente en este adictivo tema.


“As The Soon  As The Good Times Roll” es un tema de oscura textura sónica y medio ritmo de machacona carencia, con estribillo a lo Deep Purpple pero sin ser DP, claro, de lo menos bueno del disco por decirlo de alguna manera.
Como una especie de marcha da comienzo su andadura “Crossfire”, que no deja, a pesar de su bonita melodía de ser un tema folk que no se atreve a salir del armario, nos quiere, sin conseguirlo, confundir con sus guitarras y su aire apocalíptico, pero en el armario descansaban las acústicas que en las manos de Rudolph Schenker hubiesen hecho un gran favor al tema, eran los tiempos que corrían..”La esposa del Cesar no solo tiene que serlo, sino también parecerlo”.
Y acabamos con “Still Loving You”, me da una pereza de órdago comentar nada de este greatest hit de la historia de la música comercial contemporánea, bonita, romántica, lírica y emocional...una gran balada que de tanto oída hace que desclave el vinilo en el tema ocho, sin esperar a que termine el mismo desde hace años.
Discazo tremendo de aquella época en la que todos éramos lo que parecíamos pero además “algo más”, pero en un entorno popero…¿quien se atrevía a decir que disfrutaba con discos como este cuando nadie le veía?...y es que en los ochenta: ¿Quién no era un poco heavy?...
Hasta la semana que viene!!!




6 comentarios:

  1. Fantástico texto, fantástico álbum. Esto ya parece el diván del psicoanalista. El día que vea por aquí un single de Antonio Molina acompañado de la correspondiente declaración de amor, me da algo.

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  2. Tiempo al tiempo amigo...tiempo al tiempo.
    Saludos.

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  3. Yo no sé si confesaré algo alguna vez... en vinilo solo tengo música guapa jeje. Me encanta este disco, de lo mejorcito de Scorpions. Y no pasa nada por tener un filo jebi... ¡y que lo afiles de vez en cuando mucho mejor!

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    1. Yo ya hasta duermo la siesta sobre ese filo jajajaja...

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