viernes, 6 de junio de 2014

Molly Hatchet – Flirtin´ With Disaster – 1979


Siempre que acudía a la tienda de discos a pasar el rato y los dedos por encima de las carpetas, me sentía irremediablemente atraído por los discos de Molly Hatchet. Esas caratulas protagonizadas por forzudos guerreros, obra del ilustrador Frank Frazetta que parecían más propios de los comics de Conan el Barbaro tenían que encerrar entre sus surcos autentica dinamita sonora y más de una vez estuve a punto de hacerme con alguno de sus discos pero cuando veía las fotos de la contraportada algo no me cuadraba.  Las portadas eran ciertamente heavys, 100 % metálicas, los más jóvenes de seguro pensarán encontrar sonidos al más puro estilo Manowar o gorgoritos y enrevesadas carreras guitarristicas powermetaleras y nada más lejos  de la realidad.  Estos tíos parecían un cruce entre los Allman Brothers y una película barata de camioneros de los 70 y el echo de que lucieran sin ningún tipo de pudor las enseña sureña me tiraba para atrás. En aquellos años y sobre todo debido al enorme éxito de la serie “Raíces” equiparábamos sureño a racismo, racistas a fachas y por lo tanto aquello no molaba nada de nada, por lo menos a mí. Además, lo que molaban eran las pintas de los Maiden de “The Number of the Beast” o las tachuelas y el cuero de Judas Priest, las Judías Prietas que les llamaba un amigo. Así que los Molly Hatchet dejaron de interesarme más allá del arte de sus portadas.

Pero parece que estaba predestinado a toparme tarde o temprano con ellos y así un día en casa de un colega fisgoneando entre sus discos me encontré con este “Flirtin´ With Disaster”. Le eché un vistazo a la tapa una vez más y di la vuelta a la carpeta y ahí estaban esos seis tipos extraños con unas pintas que no indicaban nada bueno. Supongo que los Allman Brothers hubieran tenido unas pintas parecidas si hubieran sobrevivido a su mala suerte

“Ese disco mola” dijo mi colega, “además la historia del nombre es la caña. Tomaron su nombre de una prostituta que mutilaba y decapitada a sus clientes después de sacarles la pasta”. Aquello terminó por convencerme y con el disco bajo el brazo me fui a casa a ver como sonaba eso. 

¿Y como sonaba? Pues los Hatchet vienen a ser algo así como una mezcla entre Blackfoot, Allman Brothers y Lynyrd Skynyrd pero en versión más dura y combinan a la perfección boogie, blues y hard rock a partes iguales y seguro que otra parte  de bourbon. Obviar el art-work y olvidaros de epicidad metalera. Esto es simple y llanamente rock and roll.

El echo de contar con tres guitarras les da una sonoridad especial y son capaces de crear unas armonías y melodías fantásticas. Bien es cierto que su estilo es el de oido un disco oídos todos, pero ¿alguna vez nos hemos resistido a sacudir la cabeza con algún tema de AC/DC o imitar los movimientos de Ricchi Parfit y Francis Rossi cuando oímos cualquier tema de Status Quo? Pues con Molly Hatchet ocurre algo parecido y que mejor que adentrarnos en la obra de estos sureños que degustando su mejor plato.

Parido en 1979 este es el segundo disco de la banda. Con una excelente producción de la mano de Tom Werman (Ted Nugent, Dokken, Cheap Trick) nos encontramos con un furioso disco de rock and roll que no deja descanso a tus sentidos. Aquí no hay sitio para baladas. Melodías guitarreras y furiosos punteos que nos hacen recordar a Ted Nugent en sus buenos tiempos, guitarras dobladas que en algunos casos evocan a Boston e incluso riffs totalmente Kissminianos, de la primera época, como el de “Boogie No More” que cada vez que lo escucho me parece que va a sonar la cavernosa voz de Gene Simmons.  Y es que estamos en 1979 fin de una década donde se escribieron a golpe de vinilo los mejores momentos del rock. Ese año se editaron joyas como “Weekend Warriors” de Ted Nugent, “Don´t Look Back” de Boston, “Dinasty” de Kiss o el segundo trabajo de Van Halen. 

En definitiva un disco que bebe de lo mejor de la década pasada y con el que nos embarcamos en un viaje por el mejor rock sureño de la mano de estos forajidos capitaneados por el singular Dave Hlubek.

4 comentarios:

  1. A mi me pasaba lo mismo. Unas portadas geniales, llamativas que -sin embargo- no tenían correlación con la música que escondían. Nunca -aunque ahora me he puesto el disco que comentas y he aguantado cuatro temas- me han llamado la atención, no es mi estilo de música... pero no se le puede negar calidad. Yo lo llamo la "música de ascensor" de los heavies, cómoda de escuchar, digerible, pero a la que no le dedico demasiada atención. Aún así, respetable como la que más. Buena entrada.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tampoco es mi grupo de cabecera, pero a este le tengo cariño. Lo ponían mucho por los garitos que frecuentabamos. Yo lo descubrí antes pero luego a la gente le entro la fiebre con los Hatchet. Tanto como múica de ascensor no lo llamaría yo, para eso tenemos a Michael Bolton jajajaja.

      Eliminar
  2. Sinceramente ni idea, creo que este se me ha borrado del disco duro...¡Ay! aquellas portadas a todos nos gustaban.
    Buen fin de semana.

    ResponderEliminar
  3. Escuché este disco por el productor Tom Werman y me parece un buen producto con algunos momentos guitarreros a recordar, pero creo que las portadas son mejores que el contenido. Bienvenida la entrada de estos brutotes del rock sureño. Un saludo.

    ResponderEliminar