jueves, 1 de mayo de 2014

Boston

Tras un par de semanitas sin aparecer por aquí, voy a haceros un regalito.


El último disco de Boston “Live, Love & Hope” editado hace unos  meses ha sido sin duda una de las grandes decepciones del año pasado. ¡Una cagada! vamos a decirlo bien claro. Así que cuando lo guardé en la caja sin muchas esperanzas de que vuelva a sonar en mi equipo en mucho tiempo me puse su primer álbum para recordar tiempos mejores.

He buscado y rebuscado en el blog e increiblemente no he encontrado ningún FFVinilo de Boston. Imperdonable. Vamos a poner remedio a este desaguisado.

Para cualquier buen aficionado al rock, Boston son una referencia dentro del rock melódico. Sus dos
primeros discos, más de treinta años después conservan la frescura del primer día. Puedes estar meses sin escucharlos pero siempre te hacen vibrar y a mi me hacen exclamar ¨joder que bonito¨. Y es que sabían hacer las cosas bonitas sin caer en la pastelada. Desde medios tiempos atemporales como “More Than A Feeling”, canción del año en 1976 al igual que el disco, y que fue elegida como la canción perfecta en no se que estúpida competición de canciones perfectas, ¡como si alguien pudiera medir la perfección de una canción! “Peace of Mind”, “Rock ´n´ Roll Band”, una de mis favoritas, “Something About You”, aunque para ser sinceros me gustan todas, al igual que su predecesor “Don´t Look Back” que no tiene un solo tema de relleno y donde destaco la preciosa balada “The Man I´ll Never Be”. Son discos como a mi me gusta llamarlos "azules". Me hacen sonreír y sentirme bien. Encienden ese botón, que oculto en mi mente, activado por un misterioso resorte, por una chispa, hace que mi cerebro olvide todo lo que nubla mi espíritu. La música y yo, y entonces soy incapaz de pensar en nada más. Todo lo negativo, se desvanece. Cierto que cuando el botón mágico del olvido se desconecta y la música cesa, los problemas siguen ahí, igual que lo estaban antes de pulsar el play del reproductor personal o el CD del coche. Pero si te fijas bien y sabes mirar, esos problemas ya no tienen ese jodido color gris que tanto nos desagrada. Esos problemas, al menos los míos, se tornan ligeramente azules, y me permiten seguir viendo la vida con una sonrisa, y de paso darle una patada en el culo a todo lo que trata de nublarme la vista. Esos son discos azules, y los de Boston son de los que me sirven perfectamente para darle una patada en el culo a la vida.

Pero hagamos un poco de memoria. Boston es básicamente el vehículo musical de Tom Scholz, que en 1969 se unió al vocalista Brad Delp, Barry Goudreau a la guitarra y Jim Masdea a las baquetas. Esta fue la primera semilla. Tras varias demos y algún cambio en la formación, Sib Hashian se hace cargo de la batería y se incorpora Fran Sheehan al bajo. Durante este tiempo se labran un curriculum a base de actuar en pubs y bares en el área de la ciudad de Boston. Esas demos que tenían grabadas terminaron en la basura de muchas compañías o eran devueltas con la respuesta de “Que esta banda no tiene nada que ofrecer” como comentaba el propio Scholz en una entrevista. Esto me recuerda a lo que le ocurrió a Meat Loaf cuando iba mendigando un contrato para lanzar su primer y exitoso disco “Bat out of Hell” y los jerifaltes de las compañías le daban con la puerta en las narices. Eso se llama visión. 
Fieles a sus creencias y al trabajo bien hecho, en 1976 y tomando como base las demos grabadas en el sótano de Tom Scholz graban su primer disco “Boston” en los afamados estudios Record Plant en California dando un golpe de autoridad en la mesa con “More Than a Feeling”. Nadie, ni siquiera el propio grupo se esperaba el éxito arrollador de su primer trabajo. Seis millones de discos vendidos en poco tiempo y un amplio seguimiento por parte de las radios de la época hicieron que fuera elegido mejor álbum y mejor canción del año, curiosamente “More Than a Feeling” nunca llegó al numero uno de las listas. Escaló hasta el Nº 5 en el Billboard estadounidense y se quedó en un discreto puesto 22 en las listas británicas. Hasta la fecha se han vendido 24 millones de copias, situándolo entre los cincuenta discos más vendidos de todos los tiempos.
Como es lógico, tras el espectacular éxito, CBS, la compañía discográfica, presionó al grupo para que grabaran otro álbum. Mientras Tom Scholz trabajaba en su estudio sótano tratando de conseguir la perfección, el presidente de la compañía se crispaba y en cuanto recibió las primeras maquetas, se apresuró a editarlas. Aquello no gustó a Scholz quien dijo que no publicaría nada más hasta que no estuviera bien hecho. A pesar de lo que opinaba el cerebro de la banda “Don´t Look Back” fue uno de los 25 discos más vendidos en los setenta, con más de siete millones de copias certificadas. Descontento con el trato de la compañía y tras años de litigios, en 1986 sale al mercado “Third Stage” que llegó al Nº 1 del Billboard donde permaneció cuatro semanas, debido sobre todo a la exquisitez de “Amanda” una balada muy en la onda ochentera que se mantuvo dos semanas en el numero 1. A pesar de ello las cifras de ventas se quedan muy por debajo de sus anteriores discos, vendiendo apenas dos millones de copias.
Personalmente pienso que la historia de Boston debería de terminar aquí. Ocho años más de espera hasta el siguiente disco en 1994 y ocho más hasta 2002 son excesivos y más teniendo en cuenta que la banda no era ni sombra de lo que fue. Delp fallecería en 2007 siendo sustituido para su hasta el momento ultima gira nada más ni nada menos que por Michael Sweet de Stryper. Boston son el clásico ejemplo de grupos que deberían de desaparecer, y sus miembros seguir trabajando en el mundo de la música sin por ello desmerecer el nombre de un grupo que ha hecho historia. Ejemplos hay muchos, y voy a citar el de mis queridísimos Deep Purple. Su resurrección en los ochenta con “Perfect Strangers” fue más que digna, apoteósica, menudo disco y aunque todos los fanáticos del grupo la esperábamos con ansia pienso que jamás tuvo que ocurrir. Sigo comprando sus discos religiosamente cada vez que salen, más por fidelidad que por otra cosa, pero Deep Purple hoy por hoy son una caricatura, bastante bien hecha, eso si, de lo que fueron, y me reafirmo en que si quieren seguir haciendo música que lo hagan bajo otro nombre. 

He leído la entrada y me he dejado llevar y casi  no he hablado de el disco, en este caso discos que pretendía reseñar. Pero como esta entrada es mía hagamos una cosa. 

Boston, desafiando los esquemas de la industria tradicional, publicaron un triple álbum  "Boston, Don´t look back. Third Stage" y tal como irrumpieron en la escena musical desaparecieron dejándonos un legado de leyenda. 

Salvador Guillén Etayo para FFVinilos desde la estación orbital Locronius, el año de gracia  de 2112.

2 comentarios:

  1. El día que vuelvas de las vacaciones de verano, lo mismo nos comentas toda la discografía de Frank Zappa directos incluidos jajaja.
    Algún tema por ahí suelto pero poco más, no es el sonido de los Boston el que engancha. Saludos

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  2. Con Boston tengo que ponerme al día, como Paco, temas sueltos. Pero ya sé por dónde empezar. Un saludo.

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