viernes, 17 de enero de 2014

Stevie Wonder - "Talking Book", 1972. Por un día cambiando la tendencia...


Confieso que llevo varios meses de inmovilismo estilistico-musical en mis escuchas, no es que me arrepienta o avergüence de ello, no, lo cierto es que es lo que me ha venido pidiendo el cuerpo y la patata, pero no es menos cierto que últimaente no me salgo del Saloom ni me baño en otras aguas que no sean las del Mississippi, y por una o por otra el polvo del camino empieza a taponarme los oídos que comienzan  a hacerse insensibles a otros estilos mas luminosos y menos conceptuales, y que empiezan a ser sordos a todo aquello que no haya nacido en el estado de Texas o alrededores, así que hoy, he decidido que toca cambio.
Señores, fuera acústicas, nos olvidamos de los banjos y las mandolinas, hacemos como que las steels guitars nunca salieron de Haway y que los fiddles no existen.


Nos calzamos zapatos y dejamos las botas a que se aireen que buena falta les hace, los songwriters son aparcados en un recodo del corazón y que depuren allí penas y filosofías zurdas de ideas, y nos preparamos para un baile de danza mas que de pateo a sufrido y polvoriento suelo de madera de garito de carretera.
Nos acercamos al núcleo de la ensoñación sonora mas caliente, que no cálida, mas motown, mas pasional, mas cool.
dejamos el sombreo cow-boy en el perchero y la chupa de cuero en el respaldo de la mecedora del porche, al lado del bourbon...hoy toca camisa blanca y Bloody-Mary...hoy toca soul, y funk y pop...y romanticismo y teclados de los que clarean la vista y la mente con su sonido de optimista eco, y melodías con carga de dulce discurrir y voces de ensueño que se elevan como un globo de colores, de mil colores y danza suave y estrépito en el corazón con las nerviosas rasgadas a guitarras disco o funkys...hoy toca Stevie Wonder, hoy toca un vinilo mágico, hoy toca "Talking Book".



Y para que conozcáis mi vena mas haragana y mi espíritu golfo y comodón, que también lo tengo, os voy a soltar un corta y pega que no veas.
Y es que la semana ha sido dura y no he tenido tiempo de ná...esto unido a que en su día escribí una reseña de esta POM del gran Stevie que creo que quedó bonita y que muchos no habréis leído, y que además voy a decir mas o menos lo mismo, como lo anteriormente dicho es verdad y ahora mismo esta sonando en mi cuarto "Superstition"...pues allá va, esto apareció en Rock and More by Addison de Witt el día 21/08/2012 y aquí os lo dejo, recordando este discazo, espero que os guste:


Stevie Wonder - "Talking Book" (1972), A veces los milagros existen.
Publicado el 21 de agosto de 2012.


Me confieso un hombre renacentista, un creyente del hombre, por el hombre y para el hombre, si lo preferís,  un  escéptico, y por supuesto, ateo, sin hacer bandera de ello, pero ateo, desconozco si por suerte o por desgracia. Lo que quiero decir con esto es que no soy individuo inclinado a dar como respuesta a las disyuntivas que la vida me plantea, y que no termino de entender, explicaciones de carácter esotérico o religioso y mucho  menos mágico. En resumen, que no creo en los milagros...


Y digo esto porque un milagro es lo único que hasta la fecha encuentro razonable para explicar el porque a un servidor, no solo le gusta el disco "Talking Book" de Stevie Wonder, sino que le parece una total y absoluta maravilla, un obra maestra con todas las de la ley.
Pero es que, simplificando quizás demasiado, este disco esta formado por dos mitades en lo musical, o así lo entiendo yo,: una parte formada por temas de clara tendencia funky, estilo que no aguanto ni un minuto por regla general, y cuya inclinación al mismo en la trayectoria de determinados artistas a dado al traste a que quien suscribe haya seguido como Dios manda a tales músicos, quizás el ejemplo mas claro sea Prince, un tipo al que no he seguido casi nada debido a sus temas funkys; y otra parte formada por baladas de carácter romántico con unas elevadas dosis de azúcar, ni siquiera edulcorante no, azúcar...elemento que en la música ha provocado, frecuentemente en mis arterias, el mas radical rechazo a tales tonadas, siendo tal el empalague que como única forma de sobrevivir me he visto forzado en mas de una ocasión a tirar del cable del equipo con el propósito de desenchufarlo en un acto último de salvar mi vida, ahogado y desesperado entre los fatídicos estertores que preceden al empacho y enfermedad por sobredosis de azúcar.
¿Pues sabéis que?... Que en este disco se obra el milagro y tanto el funky que el gran Stevie destila aquí, como las baladas edulcoradas y caramelizadas hasta el exceso, me parecen auténticas delicias. Frescas, suculentas, arrebatadoras y deliciosas frutas de temporada, de esas que sientan bien, mejor que eso, sientan de puta madre tanto a tu aparato digestivo como a tu estado de ánimo, ¿Si esto no es un milagro???
Por buscar una explicación a este misterio, explicación que realmente no necesito, se me ocurre que lo que Stevie Wonder hace aquí es un ejercicio de "plástica musical", por decirlo así, totalmente extraordinario, como un arquitecto excepcional, el genial Esteban maravilla dibuja unas lineas de sutil belleza y calmosa elegancia en sus baladas, así como diseña una ligera y sencilla estructura sónica en los juguetones y nerviosos ritmos de sus temas mas funkys, un ejercicio que nos hace "ver" la música, entender la parte plástica de las canciones, algo inaudito y sorprendente para un hombre, el creador de estos temas, que es ciego y que sin embargo, nos hace casi contemplar la arquitectura de sus temas, plasmados en gloriosos bocetos llenos de equilibrio y geometría, los genios son así.

El disco, grabado durante el año 1972 y publicado el día 28 de octubre de ese  mismo año bajo producción de Robert Margouleff y Malcom Cecil junto al propio Stevie Wonder cuenta con diez temas de extraordinaria factura, en los mismos además de lo ya comentado destaca el novedoso y prometedor uso que de los sintetizadores hace el genial Wonder, uso que ojalá hubiese tenido mas aplicación por parte de los sucesivos teclistas que hicieron de este instrumento en la siguiente década una utilización indecorosa y dolorosa para la música.
Diez temas formaban este Lp, diez gemas a cual mas perfecta y encantadora, por destacar alguna citaremos la famosísima "You Are The Sunshine of my Life", preciosa canción de cálida melodía, pegadiza y acariciadora que sigue sonando a gloria. La funky y temblorosa "Maybe Your Baby" de sensual estribillo que cuenta con el fantástico apoyo vocal de las damas: Gloria Barley Shirley Brewer. "You and I" es una balada con acompañamiento de piano de una belleza que casi duele, plácida, honesta y emotiva cuenta además con una interpretación vocal por parte de Wonder de una comedida intensidad, directa e incisiva gracias a un fraseo de maestro y a unos agudos que suenan desesperados y tirantes pero llenos de intencionalidad dramática, sublime balada, inolvidable, irresistible...



No le va a la zaga en grandeza "Superstition", uno de los funkys mas grandes jamas escritos y grabados, éxito abrumador en su momento, sigue sonando como un tiro, un tiro de ritmo, de música caliente lanzada como vaporizada, como dispersada por un aspersor gigante que la reparte alrededor, llenándolo todo de caluroso ritmo, de ácida y húmeda base rítmica que te atrapa y de la que no puedes escapar, una POM en toda regla.


En "Big Brother" Stevie se mete diréctamente en contenidos de denuncia social y política, atacando a los candidatos blancos y su indecente actitud en cada campaña acudiendo a barrios de gente de color a "cazar" votos, un gran tema, cuyo contexto literario tendría su continuidad en el siguiente Lp, el imprescindible "Innervisions". Vuelve el riesgo de subidón de azúcar colectivo con la escucha de "Blame It On The Sun", pero el milagro comentado hace que la belleza melosa y confitada se convierta en fluido nectar de dulce pero ligero aroma, gracias a una rebaja habilidosa con agua fresca consigue esquivar el empalague y dejar un poso de agradable sabor. Algo parecido ocurre con "Looking For Another Pure Love".



El resto de temas no desmerecen para nada los mencionados, incisivos y perféctamente construidos por una acertada producción y una fina instrumentación en la que Wonder es protagonista absoluto, siendo ejecutor de la mayor parte de los instrumentos, teclados y anexos especialmente y que además cuenta con la colaboración de profesores como Jeff Beck y con una extraordinaria y acertada ejecución vocal de todas y cada una de las melodías, perfectamente construidas y de cimientos melódicos notables.
Un gran disco en definitiva que además obra un milagro en este que firma esta reseña, ya que contiene elementos que no son del gusto del retorcido Sr. De Witt pero que en esta ocasión no le queda otra que sucumbir ante el sudoroso y abrasador laberinto sonoro y melódico de este sublime grupo de canciones que es "Talking Book"

1 comentario:

  1. Reconozco mi total desconocimiento del mundo Motown en general y de Stevie Wonder en particular (más allá de canciones sueltas). Algún día tendré que ponerme al día, desde luego.

    ResponderEliminar