viernes, 27 de diciembre de 2013

Neil Young - "Zuma", 1975. El Olentzero se porta.


Ya han pasado la Noche Buena y la Navidad, en cierto modo se siente una especie de alivio cuando consigues que estos días de extres pasen, pero también es cierto que dejan buenos ratos, risas y arañazos de re-encontradas sensaciones con gente querida a la que se ve menos de lo que uno quisiera y que ignorabas que aún atacaban diréctamente al corazón y que la piel respondía ante la evidencia del beso del reencuentro, los lacrimales ante el abrazo de la despedida y el botón de on de la emoción se conecta encendiendo la luz roja de alarma por exceso de alegría cuando la charla se hace amistosa, gratificante y repleta de respeto y amor.
Pero todo pasa y las navidades con sus cosas buenas y sus cosas malas también, queda la segunda mitad, en mi opinión mas fea, mas superficial e insípida, una fiesta capitalista que se caracteriza por la servidumbre al champán que durante el año no vevemos y a los buenos deseos a los seres que durante el año ignoramos.
Pero es que, además, en la primera mitad de las fiestas viene el Olentzero, ese viejo gruñón que estos días vacía su saco de carbón para llenarlo de los regalos que harán felices, al menos por unos instantes a veces demasiado fugaces, a los niños de mi tierra, a los niños y niñas de Euskadi. Y a los no tan niños también, pues en mi casa hace años que no hay niños, al menos de edad, de corazón tenemos unos cuantos, y sin embargo la cita que el carbonero tiene en la sala de mi casa con la copita de mistela y el puñado de polvorones se salda siempre con un empate de ilusión, pues bajo el árbol nos deja prueba de su agradecimiento y constancia de que tan malos no hemos sido, cuando enterrados en brillantes papeles que sujetan y fijan su cometido como envoltorio con alegres y sedosos lazos de rocambolescas formas se encuentran regalos que si bien no muy caros, si que son en lo que a ilusión, sonrisas dibujadas en rostros y latidos golpeando pechos de un valor incalculable.


No me he debido portar mal del todo pues me han traído unos vinilos de segunda mano, que si bien parecen menos glamourosos, a quien suscribe, si están en buenas condiciones le gustan mas que los nuevos. Se trata de cuatro ejemplares en perfecto estado que ya tenía en otros formatos, pero no importa, son preciosos y estoy contentísimo, se trata de un "Privado", (1988) de Gabinete Caligari, un "Discovery", (1984) de Mike Oldfield, un "Shake Your Money Maker" (1991) de Black Crowes y el que hoy va a ocupar las siguientes lineas y protagonizar mi crónica este viernes navideño "Zuma" (1975) de Neil Young.
Como veis tengo motivos para estar contento y lo estoy, la música es el regalo por excelencia que ha marcado las fechas señaladas de mi vida, y si esa música viene en círculos de plástico, embutida en surcos y durmiendo en coloridas camas de cartón repleto de esperanzadoras letras, mejor.
Seis años duraba la carrera de Neil Young en solitario cuando aparece este "Zuma", seis años en los que ha pasado de todo en la vida del genial canadiense, varios tropezones con discos incomprendido como el de su debut, disco magnífico pero incomprendido en su día, idas y venidas con sus amigos/enemigos Crosby, Stills and Nash, siempre, eso si, coronadas con éxito en lo musical y económico, grandes éxitos cuando su carrera se ha hecho mas campestre y folk, como ocurre en la locura de ventas y popularidad propiciada por "Harvest" (1972), el debut con la que estaría llamada a ser banda fetiche de Neil, unos desordenados y sucios instrumentistas que hacían del caos su seña de identidad sonora y que lograron desde el segundo uno empastar de forma magistral con el viejo loco de Young, firmando un impagable "Everybody Knows This Is Nowhere" en 1969 y que se hacían y hacen llamar Crazy Horse, estando también presentes, sin firmar como tales, pero dejando los ecos de sus instrumentos en los temas del sublime "After The Gold Rush" (1970), hasta que llega el fallecimiento del guitarrista de estos, Danny Whitten, después y como en el caso de Danny por culpa de la heroína el road manager de Young Bruce Berry tambien entrega su juventud a la crueldad de la cuchara incandescente, ambos amigos de nuestro protagonista, sus perdidas le llevan a un pozo de sonidos húmedos de tristeza y oscuros de sentimientos, una espiral de autodestrucción que tiene como resultado la publicación de unos irregulares discos, por un lado el magnífico "On The Beach" (1974), antes habían aparecido en escena el estrafalario experimento que fue "Journey Through The Past" (1972) y el irregular aunque visto hoy fabuloso "Times Fade Away" (1973), finalmente en junio de 1975 ve la luz el catártico, oscuro y bellísimamente agobiante y líricamente sobrecogedor "Tonight's The Night" que es una auténtica terapia de choque para el dolorido corazón de Neil, pero que en algo debió hacerle reaccionar cuando menos de 6 meses después aparece este "Zuma", nuevamente acompañado de Crazy Horse, disco soleado, de temática mucho mas luminosa y apuesta sónica mas optimista, con Frank "Poncho" San Pedro tomando el relevo del asumidamente desaparecido Danny Whitten y  con textos desprovistos de la sombra de la muerte en sus enrevesadas y agoreras disertaciones, volvía Neil, con Crazy Horse y con luz en el corazón y lo hacía firmando un disco que se puede y debe clasificar como lo que es: una obra maestra.


La apertura de mi nuevo vinilo es la misma que la de mi viejo CD: "Don't Cry, No Tears", con la optimista y clara actitud que provoca el ágil riff inicial a un a sencilla y poco pretenciosa melodía que es cantada con calma, sin dolor y con voz que pretende ser cariñosa y no aterrorizadora, que pretende acercar el mundo al artista y no aislar al artista del mundo como indicaba la nasal voz del de Ontario últimamente, optimista, rockero y bailable corte para empezar con buen pie.
"Danger Bird" vuelve a retrotraernos a la oscuridad, guitarras que susurran formando desde las cloacas del alma empapados ecos de dolor, un corte mas en la linea oscura de últimamente, pero hipnótico y delirante en una construcción sónica impagable, embaucador de la  parte sado de nuestro interior, se trata de un subyugante corte que en vinilo te lleva al infierno con billete de ida únicamente, formidable.
Pero ¿quien dijo miedo?, Neil esta decidido a volver a la luz y lo demuestra con la acústica y hermosa melodía de un tema caracterizado por la calma que irradia, una letanía folk en el reparador y reconciliador "Pardon My Heart" que es la antesala del rítmico, juguetón y divertido "Looking For A Love", dotado de un estribillo de pegadizas trazas melódicas, una letra mucho mas alegre y sal en la sangre de su construcción melódica y sónica, es un tema extraordinario que eleva el espíritu, definitivamente todo empieza a volver a su normal estar.



La fantástica "Barstool Blues" cierra la primera cara del vinilo, tema 100% Crazy Horse, de los que retrotraen al oyente al sonido germinal de la banda, aquel que quedo prendido entre los surcos del inolvidable "Everybody Knows This is Nowhere" y que para quien suscribe significa la esencia misma de la música de Crazy Horse.

"Stupid Girl" es una canción también muy CH, sucia, desordenada y caótica en su interacción guitarrera, cantada con tono oscuro y broncíneo por un Neil que se reencontraba con su propio ser iniciátivo musical, coros en falsete y todos los ingredientes que forman un tema sobresaliente típico de la factoría Neil Yong & Crazy Horse.
Poderosa desde la primera nota distorsionada y febril de la guitarra de Poncho, ritmo machacón, amenazante y estribillo directo, claro, que dirige su energía directa a su objetivo, como un escupitajo, cuya saliva es el ácido que destila esta banda sublime cuando cuenta con una construcción melódica tan notable como la de este magnifico "Drive Back".
Confieso que me hayo ahora mismo en un brete, el siguiente corte de esta POM, (Puta Obra Maestra), es la célebre "Cortez The Killer", tema por el que siento tal respeto que no se muy bien que decir, no me salen las palabras, al menos no palabras que yo considere que hacen justicia a tamaña catedral sónica, a semejante construcción arquitectónica de sonido, ritmos, carencias y voces, a tan delicada y a la vez aguerrida melodía, no encuentro como explicar lo grande que es esta sublime canción, perfecta en su total imperfección, bella en su torpe discurrir melódico, violenta en su enérgica y denunciante letra, hermosa como el anochecer, POM.


Y llega el momento triste de la despedida, hay discos que ocasinálmente sientes que no deberían acabar nunca, este es uno de ellos, el final de este tema se concreta con la incorporación de Crosby, Stills and Nash en la grabación del mismo, y aportan lo que ellos hacen como nadie, dotar de belleza tonal al corte, coros celestiales sobre una base de guitarra acústica que casi muda pasa desapercibida, concentrado como anda cualquier oyente sensible a la belleza inaudita que alcanza el conjunto voces+melodía, balada hermosa y corta que sirve de colofón y demostración final de que Neil ha conseguido exhortizar a sus fantasmas y que los recuerdos pasaran a ser bellas semblanzas de amigos queridos que ya no están de forma corpórea, pero si en el corazón, pero nunca mas serán vampiros que minan y erosionan los sentimientos que hacen de los seres humanos personas y no zombies.



Magnifico regalo del olentzero a mi humilde ser y sublime regalo que ese genio que es Neil Youn hizo en 1975 a toda la humanidad.
Aunque con retraso os deseo unas felices fiestas y desde luego un año nuevo que este repleto de cosas buenas para todos y que sea muy, pero que muy satisfactorio.
¡Zorionak eta Urt Berri On!!!

8 comentarios:

  1. Muy recomendable y tus comentarios excelentes. He pasado un buen momento leyendo.

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    1. Celebro lo que dices milestone, da valor a mi esfuerzo, que hago encantado.
      Gracias y un saludo.

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  2. Grandioso álbum de Neil Young. Ya lo comenté en este blog, pero se agradece leer una entrada como esta, tan personal, tan entregada. Coincido contigo: una obra maestra, uno de mis favoritos de Young.

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    1. Neil Young encadena una serie de discos en los setenta que uno no sabe con cual quedarse de grandes que son todos, uno de ellos es este.
      Gracias por el comentario.
      Saludos.

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  3. Lo olvidé: ese de Black Crowes lo quiero ;))

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  4. joer que bien escribes tio, disfruto un montó leyéndote y mira que a mi el Neil no me llega a entrar, le daré un día de estos una oportunidad. Sin embargo, tengo este disco y si que es una maravilla. Lo mejor para ti y los tuyos en el 2014:salud, trabajo, amor, R&R y buenos vinilos

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    1. Lo mismo te deseo Paco, a ti u a los tuyos, y que sigamos leyendonos tan a gusto como hasta ahora.
      Muchas gracias por tus palabras que me animan a seguir, me alegra que te guste esto que hago que no es trabajo, es hobby e incluso terapia jajajaja.
      Cuidado con Neil que como te pille ya no te suelta.
      Feliz Año!!!

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