viernes, 28 de septiembre de 2012

Fearless Iranians from Hell - Die for Allah (Bomer Records, 1987)


Estos días se ha creado mucho revuelo (y más en Estados Unidos, estando además en precampaña electoral) con el asalto a la embajada estadounidense en Libia. En un claro ejemplo de desinformación, la prensa occidental ligó el ataque con la publicación de un vídeo, supuestamente paródico con el Corán, del «director» israelí Sam Bacile. A mí, desde el principio, no me terminaba de encajar todo. Demasiado simple, demasiado fácil. A otros  periodistas tampoco, y han publicado denunciando ese simplismo que parece tener un claro objetivo: el fomento de la islamofobia. Personalmente, soy ateo, las religiones me la traen al pairo, pero las tolero como creencias personales, aunque ni acepto ni tolero los fundamentalismos, sean cristianos, musulmanes o budistas, y mucho menos cuando intentan imponer a la población, los comparta o no, sus principios religiosos.

Todo este rollo viene a colación de una de mis últimas adquisiciones, Die for Allah, el primer LP de Fearless Iranians from Hell. Hasta hace poco tiempo no sabía ni de su existencia (en las guías y libros que tengo de punk no se les menciona, seguramente porque evolucionaron muy rápido hacia el thrash metal), pero cuando empecé a investigar sobre el «punk islámico», el taqwacore, encontré que muchos grupos ponían como referencia a F.I.F.H. Y descubrirlos, es amarlos. Rápidamente me convertí en fan, y sus vinilos son un claro objetivo cuando entro en una tienda de discos.


F.I.F.H. se formaron en San Antonio, Texas,  a principios de los ochenta. Su primer cantante, Amin Mamori, era un joven inmigrante iraní que se trasladó a vivir a EE.UU. cuando la revolución encabezada por el Ayatolá Jomeini derrocó al Sha de Irán, uno de los títeres que el imperio tenía en oriente medio. Durante los años ochenta no debía ser nada fácil ser iraní y vivir en los EE. UU., la guerra Irán-Iraq estalló y la maquinaria propagandística se puso en marcha: los iraníes eran el diablo y había que acabar con ellos. No hace falta imaginarse mucho cómo debía ser el bombardeo mediático en la América de Ronald Reagan, así que Mamori optó por una estrategia a lo bonzo: ¿no queréis caldo? Pues tomad dos tazas. Y decidió convertirse en el estereotipo que desde los medios de comunicación se hacía de los iraníes; decidió cantarle a Alá, al terrorismo y a la yihad.

Ni que decir tiene que hoy en día un grupo como este no podría existir y que, antes de que publicasen nada, estarían en Guantánamo vistiendo un mono naranja. Si cantas cosas como que hay que volar las embajadas, asesinar marines, que los estadounidenses son todos gays y merecen la muerte, no vas a hacer muchos amigos. Por supuesto, la gente de la escena local sabía que esto era una sátira política y que el imaginario yihadista no era más que una reacción, una pose. Pero como os podéis imaginar, no todo el mundo lo pilló, como declaró su baterista Omid en una entrevista relativamente reciente:

«How do you think they reacted? Hahahaha! They HATED us. Especially in the South. The more intelligent people figured out it was political satire, and that what we were doing was ridiculously over-the-top. But we were banking on the more thick-headed ones getting it wrong, being offended, thus drawing more attention to the band. We were attacked by police, protesters, skinheads, right-wing radio hosts, left-wing college boy bands who were too caught up in their seriousness to get what we were doing, gangs, religious organizations, promoters...hell, Fearless Iranians From Hell album covers were even featured in PTA [la asociación de padres y profesores] slide-shows portraying the evils of rock 'n' roll. Mission accomplished.»

Por supuesto, los propios miembros del grupo alimentaron la leyenda, negándose a conceder entrevistas y a desvelar sus identidades (tocaban con pasamontañas). De hecho, en los inserts que he visto, no aparece información sobre la banda, y rastrear sus múltiples formaciones es un trabajo arduo.


La primera formación incluía al propio Mamori y a gente de bandas de San Antonio como the Marching Plage, the Butthole Surfers, Prenatal Lust y Toejam. Tras grabar una maqueta que en Maximum RockNRoll (una de las biblias del punk en Estados Unidos) pusieron por las nubes, decidieron entrar en un estudio y grabar su primer EP, Fearless Iranians from Hell (1.986). Mamori decidió, antes de la grabación que le sustituyese otro cantante, quedándose él como ideólogo, compositor, productor y mánager. El elegido fue Matt Cheswick, un joven skinhead que atrajo a la comunidad skin hacia la banda, lo que significó añadir un punto más de caos y violencia a sus ya de por sí violentos conciertos. La aparición de skinheads (no necesariamente neonazis) fue un fenómeno muy característico de la escena hardcore de Estados Unidos a finales de los ochenta; grupos como Agnostic Front, Crucial Truth o the Cro-Mags se encargaron de exportar el NY thrash al resto del país.


Die for Allah (1.987) supuso una evolución en su sonido, girando claramente hacia el thrash metal y abandonando el hardcore, lo que también es característico del hardcore de finales de los ochenta: los grupos de Nueva York antes mencionados, D.R.I., Suicidal Tendencies o Poison Idea son excelentes ejemplos de ello. El disco sigue sonando muy a hardcore, con predominancia de los medios tiempos, algo que irán puliendo en siguientes discos, que ganan en velocidad, especialmente en su obra cumbre, Holy War (1.988).


«Die for Allah» y «Deathwish» abren la cara A destacando los poderosos riffs metálicos y la estupenda batería, ambas canciones exponen sin ambages el imaginario de la banda: ¡viva Alá y viva la inmolación! «Whats the News» y «Life inside Iran» son claras muestras de humor absurdo con el que Mamori daba unas cuantas vueltas de tuerca al discurso unificador de los medios: jóvenes iraníes en hot-rods buscando movida, ciudadanos americanos muertos en las cunetas y embajadas asaltadas. Cierra «F.I.F.H.» una declaración de intenciones (otra más) de esta supuesta banda de terroristas.


La cara B se abre con una intro instrumental (¿para qué ponerla en la cara A si se puede poner en la B?)  que empalma con «Iranians on Bikes», que enlaza temáticamente con «Whats the News» y «F.I.F.H.», lo mismo que «Simple Life» es más anti-americanismo concentrado en un estallido de menos de dos minutos. «Chant» es eso, un cántico en persa (creo), recitado por el propio Mamori y que recuerda a un recitado del Corán. Cierra el LP «Ultraviolence», con Matt de nuevo a las voces y de un título tan explícito que no creo que sea necesario explicar más.

Y después de ver lo que está pasando estos días alrededor del Congreso de los Diputados, la mala hostia me sube y este disco no deja de sonar. Coño, se ha vuelto a acabar. Voy a darle la vuelta, otra vez.

4 comentarios:

  1. Sin palabras, gran aportación, incapaz de llegar a tal nivel, impresionante trabajo ¿qué más puedo decir?

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  2. Anonadado estoy. No es mi estilo -aunque me ha gustado Die for Allah-, pero como documento vinilero es inmejorable. De hecho, no había oído hablar de ellos en la vida. Ah, y comparto con usted lo del respeto por las creencias de cada cual -aunque no las comparta- siempre y cuando no se trate de integrismos irracionales y no quieran imponérmelas a mi. Saludos.

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  3. ¡Ja, ja ja! Muchas gracias por los cumplidos.

    En Texas son bastante conocidos a nivel de escena punk (cuando lo compré el tipo me dijo «man, this is a classic», y remarcó: «A fuckin' classic.»), pero fuera de aquí... ya os digo que me los encontré de casualidad investigando otras movidas cuando aún estaba en Madrid. Ja, ja, es lo que tiene internet, ya no hay secretos para nadie.

    ¡Saludos!

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